La cuarta versión de Retratos del Estudio Real suma 40 mil nuevas fotografías y amplía su recorrido hasta 1976. La muestra, que abre el 7 de octubre en La Unión, invita a buscar familiares entre miles de imágenes y reconstruir las historias que hay detrás de sus rostros.
Una fotografía de los abuelos en su juventud, el rostro de un vecino o la imagen de un familiar que nunca antes se había visto. Ese tipo de hallazgos son parte de Retratos del Estudio Real, una exposición que convierte un enorme archivo fotográfico en una puerta de entrada a la memoria de La Unión, en la Región de Los Ríos.
La muestra inaugurará su cuarta versión el miércoles 7 de octubre con 120 mil retratos realizados entre 1952 y 1976 en el Estudio Real de Gonzalo “Chalo” Carrasco. La nueva edición incorpora 40 mil fotografías digitalizadas y 3.640 apellidos al inventario disponible para realizar búsquedas.
El crecimiento es significativo. En mayo de 2026, el Archivo de La Unión contaba con una exposición que permitía explorar más de 83 mil fotografías tomadas hasta 1972. Ahora, el registro avanza cuatro años y suma decenas de miles de imágenes al acervo disponible para el público.
Retratos del Estudio Real: un archivo que guarda la historia cotidiana de La Unión
Detrás de la magnitud de la exposición existe una historia que comenzó mucho antes. El Estudio Real estuvo activo entre 1952 y 2005 y durante más de cinco décadas registró a generaciones de habitantes de La Unión y sus alrededores.
En 2015, el Archivo de La Unión recibió los negativos y cuadernos de inscripción del estudio. Desde entonces ha desarrollado un proceso de conservación, identificación y digitalización que permitió convertir ese material en un archivo patrimonial abierto a la comunidad.
No se trata solamente de fotografías antiguas. El conjunto permite acercarse a acontecimientos familiares y escenas de la vida cotidiana, desde nacimientos y matrimonios hasta celebraciones y despedidas. El propio Archivo define este acervo como una forma de conectar la memoria individual con la memoria colectiva.
La relevancia del proyecto también está en quiénes protagonizan esas imágenes: personas comunes cuyas vidas no necesariamente aparecen en los grandes relatos históricos, pero que forman parte de la construcción social y cultural de un territorio.
Buscar un apellido y encontrarse con una historia
Una de las particularidades de Retratos del Estudio Real es que el público puede buscar fotografías a partir de apellidos. Así, recorrer una exposición se convierte también en una suerte de investigación familiar.
Eso le ocurrió a Francisca Moreno, quien encontró entre las imágenes a su abuelo materno, Moisés Díaz Caní. La fotografía permitió recuperar también recuerdos sobre él, entre ellos la ocasión en que cruzó un bosque para llevarle un pollo cuando ella estaba enferma.
Paulina Barrientos vivió una experiencia similar al reconocer a su abuelo, Toribio Barrientos Cosio. Junto con la fotografía reaparecieron recuerdos cotidianos, como la costumbre que tenía de entregar la misma cantidad de dinero a cada uno de sus nietos.
Ese cruce entre imagen y relato es parte central del proyecto. Los visitantes pueden dejar testimonios en audio sobre las personas reconocidas, incorporando nuevas historias al archivo y aportando información que una fotografía, por sí sola, no podría conservar.
De mirar fotografías a formar parte del archivo
La cuarta versión busca que la experiencia no termine al encontrar un rostro conocido. Además de nuevas herramientas de búsqueda, la exposición contará con espacios para conversar, revisar álbumes y compartir recuerdos.
La idea es recrear una suerte de gran living donde las personas puedan permanecer y encontrarse, en lugar de limitar la visita a una búsqueda frente a una pantalla.

El formato profundiza una línea que la exposición ya había desarrollado en versiones anteriores. El Archivo de La Unión ha incorporado recursos como índices digitales, dispositivos para registrar testimonios sonoros, proyecciones de retratos y una réplica del antiguo estudio fotográfico.
Esta última experiencia también estará presente en la nueva edición: quienes visiten la muestra podrán retratarse en un estudio inspirado en los de antaño y sumar esas fotografías al llamado “Archivo del futuro”.
La propuesta establece así un diálogo entre distintas generaciones. Las fotografías tomadas hace décadas permiten mirar hacia atrás, mientras los nuevos retratos dejan un registro para quienes revisen este archivo en el futuro.
Una muestra que ha movilizado a la comunidad
La relación de Retratos del Estudio Real con los habitantes de La Unión también se refleja en su convocatoria. Durante los primeros 30 días de una de sus versiones anteriores recibió más de 5 mil visitas, según cifras difundidas por el propio Archivo.
Cuando su continuidad se vio comprometida a comienzos de 2026, una campaña ciudadana reunió más de 2.800 firmas. La exposición posteriormente pudo reabrir sus puertas y continuar el trabajo de puesta en valor del patrimonio fotográfico local.

La iniciativa muestra además una manera particular de entender la conservación patrimonial: no solo como el resguardo físico y digital de miles de negativos, sino como un proceso en el que la comunidad puede identificar personas, aportar recuerdos y completar las historias detrás de las imágenes.
Cuándo y dónde visitar Retratos del Estudio Real
La cuarta versión de Retratos del Estudio Real estará abierta desde el 7 de octubre hasta el 19 de diciembre de 2026, de miércoles a sábado, entre las 11:00 y las 19:00 horas.
La exposición se realiza en la Sala de Exposiciones del Teatro del Club Alemán de La Unión, con acceso por calle Serrano, entre Comercio y Letelier.
El recorrido propone algo aparentemente sencillo: buscar un apellido y mirar fotografías. Pero detrás de cada resultado puede aparecer mucho más que un rostro. También puede surgir una historia familiar, un recuerdo que parecía perdido o una pequeña pieza de la memoria cultural de La Unión.
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