¿Podría verse afectado el pisco que llega a la mesa de los chilenos durante Fiestas Patrias?
Esa es una de las preguntas que abre la emergencia que enfrenta la industria pisquera tras los últimos sistemas frontales que golpearon la zona norte del país.
El problema, por ahora, no está en la uva, sino en el agua.
Industria pisquera bajo tensión
Productores advierten daños en sus sistemas de riego, una situación que mantiene en alerta a 73 empresas ubicadas entre las regiones de Coquimbo y Atacama, mientras se desarrolla un catastro para conocer la magnitud de las pérdidas.
El ministro de Agricultura, Jaime Campos, explicó que las zonas afectadas están bajo emergencia agrícola y que una de las principales dificultades planteadas por los productores tiene relación con la recuperación de canales y obras de riego.
Desde la industria señalan que los daños se concentran en la infraestructura que permite llevar agua a los cultivos: sistemas enterrados, mangueras, estanques acumuladores y otros elementos que resultaron afectados tras los eventos meteorológicos.
Manuel Schneider, gerente de Pisco Chile, detalló que existen cerca de mil hectáreas con distintos niveles de afectación en Coquimbo y Atacama, y que el desafío será recuperar estos sistemas antes de que comience una nueva etapa clave para las parras.
Exceso de humedad
La preocupación del sector está puesta en los próximos 30 a 45 días, cuando comience la brotación de las plantas y aumente la necesidad de agua.
Además, advierten que el exceso de humedad podría favorecer la aparición de enfermedades que dañen los cultivos.
Y una de las principales dudas de los consumidores es si esta emergencia podría terminar reflejándose en el precio del pisco a semanas de las celebraciones de Fiestas Patrias.
En esa línea, el académico del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago, Pablo Lacoste, plantea que la industria más grande cuenta con stock para enfrentar este escenario, aunque la situación podría ser distinta para productores artesanales.
Por ahora, el gremio evita anticipar un aumento de precios y espera los resultados del catastro para dimensionar los daños.
La prioridad está en recuperar los sistemas de riego y asegurar que la próxima temporada productiva no se vea comprometida.