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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ajustó a la baja la proyección de crecimiento de Chile, pasando del 2,2% al 1,8%, aunque para el 2027 se espera una expansión del 2,6% impulsada por los altos precios del cobre. Se destaca la resiliente economía chilena respaldada por el cobre, pero se advierte sobre la necesidad de que el Banco Central endurezca la política monetaria ante riesgos externos. Se mencionan medidas fiscales para reducir el déficit y mantener la deuda por debajo del 45% del PIB, con énfasis en reformas estructurales para impulsar el crecimiento sostenible.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), en el contexto de la misión de consulta del Artículo IV con Chile, volvió a rebajar su proyección de crecimiento para el país.

Tras el 2,2% apuntado en mayo, ahora contrajo el porcentaje hasta un 1,8%. Con todo, para el 2027 el Fondo estima una expansión del PIB del 2,6% -un 0,1% más que la vez anterior-, sustentada en los altos precios del cobre.

Durante abril, en su informe de Perspectivas Económicas Mundiales (WEO por sus siglas en inglés), el organismo subió del 2% al 2,4% el crecimiento previsto de Chile para este 2026, cifra que fue rebajada al mes siguiente.

FMI vuelve a bajar la proyección de crecimiento de Chile

“La economía de Chile sigue resiliente y sus perspectivas están respaldadas por precios más altos del cobre, aunque el aumento de los precios del petróleo ha empujado la inflación temporalmente por encima del objetivo”, señala el resumen del comunicado oficial del FMI.

Con ello, recalcan que el aumento de los riesgos externos “exige que el Banco Central de Chile esté dispuesto a endurecer la política monetaria”, en caso de que el barril de petróleo se mantenga alto por más tiempo y “mientras continúa reconstruyendo las reservas internacionales”.

Además, remarcó que las prioridades políticas a mediano plazo son “reconstruir de manera sostenible y creíble las reservas fiscales y elevar de manera duradera el crecimiento de Chile mediante reformas estructurales”.

A nivel general, el FMI recalcó la actividad económica del 2025 como “sólida”, con una fuerte demanda interna no minera y una inflación que venía bajando al objetivo del Banco Central del 3% anual.

Sin embargo, esto último aumentó dado los mayores precios de la energía por la guerra en Medio Oriente, a la vez que “los déficits fiscales han persistido debido al bajo rendimiento de los ingresos, pero la deuda pública sigue siendo moderada”.

“El sistema financiero es sólido en general, aunque persisten vulnerabilidades en la construcción y sector inmobiliario”, agregaron desde el Fondo Monetario Internacional.

Déficit y aumento de deuda

Siguiendo con el comunicado, el FMI sostuvo que las medidas de consolidación fiscal anunciadas por el Gobierno deberían ayudar a reducir el déficit fiscal gradualmente “en el mediano plazo”.

Pero, agregaron que alcanzar la meta de equilibrio estructural para 2030 y mantener la deuda por debajo del 45% del PIB “requerirá esfuerzos fiscales adicionales”, en un contexto de crecientes presiones de gasto.

Pese a la alta incertidumbre, los riesgos a corto plazo están inclinados a la baja. Los altos precios del cobre, junto con reformas exitosas que fomenten el crecimiento “podrían fortalecer las perspectivas a mediano plazo”.

Desde el Fondo afirmaron que los directores del organismo acogieron “con agrado” las medidas propuestas de racionalización y eficiencia de gasto, junto con el apoyo al crecimiento en el medio plazo.

También hicieron incapié en que las propuestas de la megarreforma -Plan Nacional de Reconstrucción- deben “priorizarse y secuenciarse cuidadosamente”, enfatizando que “los costos fiscales y el impacto en el crecimiento de las reformas fiscales y de otro tipo deben considearse cuidadosamente para garantizar la sostenibilidad fiscal”.

Así señalaron que, por ejemplo, una “focalización de la pensión mínima garantizada (PGU) y la consolidación de programas sociales fragmentados podrían fortalecer aún más la eficiencia del gasto y al mismo tiempo proteger a los más vulnerables”. Por último, entre las diversas recomendaciones, se alentó a introducir nuevas mejoras para el “ya sólido marco fiscal” de Chile.