VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Banco Central reveló que la economía chilena tuvo un mal desempeño en el primer trimestre de 2026, con una contracción del 0,5% en comparación con el mismo periodo del año pasado. Este fue el peor inicio de año desde la crisis subprime, comentó el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, afirmó que Chile no puede soportar más estancamiento y mediocridad. Analistas coinciden en que fue el peor desempeño desde 2009, destacando la importancia de la evolución de la inflación y el tipo de cambio para futuras decisiones del Banco Central. La caída del PIB se debió principalmente al comportamiento del comercio exterior.

El Informe de Cuentas Nacionales publicado este lunes por el Banco Central reveló que la economía chilena cerró el primer trimestre con un mal desempeño: el Producto Interno Bruto (PIB) sufrió una contracción del 0,5% entre enero y marzo en comparación con el mismo periodo del año pasado.

Al respecto, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, fue tajante al indicar que se trató del “peor” primer trimestre desde la crisis subprime y que en el periodo en cuestión gobernaba el expresidente Gabriel Boric.

“Una palabra: 0,5% de caída en el primer trimestre. Es el último trimestre de este gobierno que heredamos -de la anterior administración del presidente Gabriel Boric-. El peor primer trimestre de la crisis subprime; y es el país que recibimos y por eso, más que nunca, necesitamos lograr el crecimiento”, señaló el jefe de las arcas fiscales.

En la misma línea, el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, sentenció que “Chile no aguanta un año más de estancamiento y mediocridad”.

“Recuperar el crecimiento económico es un deber moral para retomar el camino de las oportunidades, el desarrollo y mejorar la vida de nuestros compatriotas”, señaló la autoridad, a la vez que hizo un llamado a los parlamentarios para respaldar el megaproyecto de Reconstrucción Nacional que incluye varias medidas económicas, como la rebaja del impuesto a las empresas.

De acuerdo con el organismo emisor, el retroceso económico se debió principalmente al comportamiento del comercio exterior, donde se combinó un debilitamiento de los envíos al extranjero con un incremento en las compras internacionales.

Analistas coinciden “en la peor cifra”

En paralelo, Ignacio Mieres, head of research de XTB, coincidió en que se trató del “peor desempeño para un inicio de año desde 2009”; y que la evolución de la inflación y el tipo del cambio serán claves para las determinaciones que pueda tomar próximamente el instituto emisor con los tipos de interés.

Desde la perspectiva de la política monetaria, sostuvo, “el dato introduce un sesgo más flexible para el Banco Central, ya que confirma señales de desaceleración de la actividad y reduce las presiones de la demanda, especialmente si la debilidad del PIB se prolonga durante los próximos trimestres”.

Sin embargo, complementó el analista, “el espacio para acelerar recortes de tasas no sería automático: el Banco deberá balancear esta menor actividad con la evolución de la inflación, el tipo de cambio y los riesgos externos”.

En ese sentido, explicó que el dato (-0,5%) aumenta la probabilidad de que el Banco Central mantenga una postura más flexible, pero probablemente con cautela, “evitando validar expectativas de recortes agresivos mientras persisten focos de volatilidad financiera y geopolítica”.

La caída interanual de 0,5% del PIB en el primer trimestre de este año confirma una pérdida de dinamismo más marcada de lo esperado.

La contracción se explicó principalmente por el sector externo, con una baja de 4,9% en las exportaciones y un aumento de 2,0% en las importaciones, lo que generó una contribución negativa de las exportaciones netas.

Para Maximiliano Villalobos, investigador del Centro de Estudios Financieros de la Escuela de Negocios ESE de la Universidad de los Andes (Uandes), el escenario actual tiene diferencias relevantes respecto de otras caídas recientes de la actividad económica, como por ejemplo, la del año 2007.

“La diferencia importante es que en 2017 el deterioro estaba muy concentrado en minería, mientras que hoy las cifras muestran una debilidad bastante más transversal en los sectores productores de bienes, incluyendo industria y otros componentes distintos de la minería”, apuntó.

El economista sostuvo que la comparación “más adecuada” para entender el escenario actual sería 2017, ya que tanto en 2009 como en 2020 existían “shocks globales extraordinarios” detrás de la caída de la actividad, como la crisis subprime y la pandemia.

A diferencia de esos períodos, explicó, en la actualidad no existe una crisis financiera o sanitaria internacional de esa magnitud, aunque sí una economía más debilitada y con menor margen para recuperarse durante los próximos meses.

El investigador de la Universidad de Los Andes también mencionó que un mal primer trimestre no necesariamente anticipa un cierre anual negativo, recordando que en 2017 la economía igualmente terminó creciendo pese al débil arranque.

Sin embargo, advirtió que las cifras conocidas este lunes obligan a moderar las expectativas para 2026.

“Este arranque de año sí condiciona el resto del ejercicio, porque deja una economía más débil de lo esperado y reduce el margen de recuperación en los próximos trimestres”, concluyó.