VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La ivermectina se populariza en Estados Unidos como tratamiento contra el cáncer, tras afirmaciones de Mel Gibson en un podcast. Expertos alertan sobre falta de respaldo científico y posibles efectos adversos. Prescripciones del fármaco se duplican en EE. UU. Estudios preclínicos sugieren posibles beneficios, pero no hay pruebas concluyentes en humanos. Uso indebido puede ser peligroso y retrasar tratamientos médicos. En Chile, la ivermectina está autorizada para ciertas enfermedades, no para el cáncer.

A principios de 2025, la ivermectina comenzó a popularizarse en Estados Unidos como un tratamiento contra el cáncer. Sin embargo, expertos advierten que no hay estudios que respalden su eficacia y alertan sobre sus efectos adversos.

Todo partió luego de que el actor Mel Gibson afirmara en un pódcast con Joe Rogan que conocía a personas con cáncer avanzado que habrían mejorado tras utilizar este fármaco, que se trata de un antiparasitario veterinario.

Sus declaraciones se viralizaron rápidamente en redes sociales y reactivaron una conversación que mezcla estudios preliminares, testimonios personales y desinformación médica.

El impacto de ello quedó revelado en un reciente estudio de JAMA Network Open, que detectó que las prescripciones de ivermectina combinada con benzimidazoles se duplicaron en Estados Unidos.

Lee también...

¿Qué es la ivermectina y de dónde viene el uso para el cáncer?

De acuerdo con Fernando Torres, director de la Escuela de Química y Farmacia UNAB, la ivermectina es un antiparasitario utilizado desde hace décadas. En Chile cuenta con registros sanitarios autorizados por el Instituto de Salud Pública para enfermedades específicas como estrongiloidiasis intestinal, oncocercosis y sarna sarcóptica, dependiendo de la formulación. Su venta requiere receta médica y debe realizarse en farmacias autorizadas.

Para el toxicólogo, el interés por el fármaco evidencia la velocidad con que mensajes difundidos por celebridades o influencers pueden modificar conductas de salud, especialmente entre pacientes vulnerables o personas que buscan tratamientos fuera de la medicina convencional.

“La idea de que podría servir contra el cáncer surge de investigaciones preclínicas, es decir, estudios realizados en células y animales. Algunos trabajos han observado posibles efectos sobre mecanismos relacionados con el crecimiento tumoral, incluyendo proliferación celular, apoptosis y ciertas vías inmunológicas”, explica Torres.

Sin embargo, los especialistas enfatizan que esos resultados no equivalen a una terapia efectiva en humanos.

“Hasta ahora no existen ensayos clínicos fase III ni guías oncológicas internacionales que recomienden ivermectina como tratamiento contra el cáncer. Los estudios disponibles son exploratorios y se concentran principalmente en evaluar seguridad, dosis y señales preliminares de eficacia, especialmente en combinación con inmunoterapia para cáncer de mama triple negativo metastásico”, añade el docente.

Los peligros de su ingesta

Torres advierte que el mayor peligro no es solo toxicológico, sino clínico: “Retrasar cirugías, quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia u hormonoterapia para reemplazarlas por tratamientos sin evidencia puede permitir la progresión tumoral y empeorar el pronóstico del paciente”.

Además, insiste en que el uso no supervisado de ivermectina puede producir efectos adversos como:

• Náuseas.
• Vómitos.
• Diarrea.
• Mareos.
• Somnolencia.
• Temblores.
• Alteraciones neurológicas.
• Hipotensión.
• Convulsiones.
• En sobredosis, incluso puede causar coma o la muerte.

En Chile, la ivermectina no posee indicación ni registro sanitario como medicamento anticancerígeno. “Que un fármaco tenga autorización para ciertas enfermedades no significa que pueda utilizarse de forma segura y efectiva para otras patologías”, aclara el especialista.

La investigación científica constantemente evalúa nuevas aplicaciones para medicamentos conocidos. Pero los expertos insisten en que una hipótesis de laboratorio o testimonios individuales no reemplazan la evidencia clínica necesaria para recomendar un tratamiento.

Frente al cáncer, la recomendación del experto sigue siendo consultar al equipo oncológico tratante y desconfiar de supuestas “curas” viralizadas por celebridades o redes sociales.