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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El PIB de China creció un 1,3% en el primer trimestre de 2026, superando las expectativas y mostrando una mejora respecto al trimestre anterior. La economía china experimentó un crecimiento interanual del 5%, alcanzando un valor de 33,42 billones de yuanes. Los sectores primario, secundario y terciario crecieron un 3,8%, 4,9% y 5,2% respectivamente. La Oficina Nacional de Estadística destaca el buen inicio del año, atribuyendo el crecimiento a políticas macro proactivas y efectivas.

El producto interior bruto (PIB) de China creció un 1,3% en el primer trimestre de 2026 en comparación con el último de 2025, según datos oficiales publicados este jueves por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) del país asiático.

Esto supone un aumento de 0,1 puntos con respecto a la tasa registrada entre octubre y diciembre (+1,2%), y queda además en línea con los pronósticos de los analistas.

En el primer trimestre del presente año, la segunda economía mundial experimentó un crecimiento del 5% en términos interanuales, superando tanto el dato del último cuarto de 2025 (+4,5%) como las expectativas más extendidas entre los expertos (+4,8%).

En 2025, el gigante asiático cumplió con su objetivo oficial de crecer “en torno a un 5%” al incrementarse su PIB precisamente en esa tasa, aunque para este año redujo su meta a “entre un 4,5% y un 5%”, la más baja desde 1991.

Al cierre del primer trimestre, la economía china alcanzó un tamaño de 33,42 billones de yuanes (4,9 billones de dólares, 4,15 billones de euros), según las estimaciones preliminares divulgadas hoy por la ONE.

Por sectores, el primario creció un 3,8% interanual entre enero y marzo; el secundario, un 4,9%, y el terciario, un 5,2%.

La institución estadística asegura que la economía nacional “empezó con buen pie” el año, mostrando “mayor resistencia y vitalidad” gracias a la aplicación “acelerada” de “políticas macro más proactivas y efectivas”, centradas en estabilizar el empleo, la operativa empresarial, los mercados o las expectativas.

“Como resultado, el crecimiento de la producción y la oferta aceleró, la demanda del mercado siguió mejorando, el empleo se mantuvo estable por lo general, los precios de mercado repuntaron de forma moderada y el desarrollo de alta calidad (objetivo declarado de Pekín, en contraposición al modelo anterior de altas tasas de crecimiento) avanzó con inercia renovada y positiva”, agregó.

No obstante, como viene siendo habitual, el documento también advirtió sobre un “entorno exterior cada vez más complejo y volátil” o un “desequilibrio todavía agudo” entre oferta y demanda, factores que hacen que “los cimientos del crecimiento económico todavía no se hayan consolidado”.