Un grupo empresarial de Chile decidió apostar fuerte por el norte de Perú con una inversión que alcanza los 60 millones de dólares y una extensión de 400 hectáreas dedicadas al cultivo de arándanos en Trujillo, región La Libertad, consolidando así un nuevo capítulo en la agroindustria de exportación.
Empresas Penta avanzará con este proyecto como parte de su estrategia para diversificar su base productiva fuera de su país de origen. El movimiento aprovecha la posición de Perú como uno de los principales proveedores y exportadores de arándanos a nivel internacional.
El predio adquirido, ubicado en Trujillo, contempla un área inicial de 400 hectáreas, con potencial para expandirse en función de los resultados productivos y el comportamiento del mercado.
El presidente de Empresas Penta, Fabio Valdés, destacó las oportunidades que ofrece el cultivo de esta fruta.
“El arándano es un negocio que hoy tiene una demanda global muy dinámica. Perú ofrece condiciones productivas muy competitivas y una ventana comercial clave para abastecer a los principales mercados”, afirmó Valdés, según declaraciones recogidas por Gestión.
La nueva apuesta
La decisión de elegir La Libertad responde a la creciente relevancia de la costa norte peruana en la industria global de berries. Esta zona cuenta con condiciones climáticas favorables y una capacidad productiva capaz de responder a las exigencias de la demanda internacional.
El proyecto de Empresas Penta estará orientado principalmente a mercados como Estados Unidos, Europa y China, destinos clave en la exportación de arándanos peruanos.
El portal Redagrícola detalló que la inversión chilena se enmarca en el proceso de expansión agrícola del grupo, que ya opera fuera de su territorio a través de la filial Agrícola Mercedario, dedicada a cultivos frutícolas para exportación.
Desde su ingreso al sector agrícola en 2006, Empresas Penta ha desarrollado plantaciones de uva de mesa y palta, para luego incorporar cultivos de mayor valor como cerezas y mandarinas.
Expansión progresiva
El desarrollo del proyecto en Trujillo será paulatino, con posibilidad de extenderse conforme se consoliden los resultados productivos y evolucione el mercado internacional del arándano. La compañía mantiene abierta la opción de ampliar el área cultivada si la operación cumple las expectativas y el entorno comercial sigue favorable.
La apuesta por el mercado peruano responde también al reconocimiento que ha logrado la agroindustria local en el comercio internacional de berries. La región norte del país se ha consolidado como uno de los polos más activos del sector, impulsando la producción en épocas de alta demanda global.
El contexto
De acuerdo con información recogida por el Portal Frutícola, Perú se ha convertido en el principal exportador mundial de arándanos, con una oferta anual que ronda las 300.000 toneladas.
El crecimiento de este sector ha sido vertiginoso y ha multiplicado por veinte la oferta en poco más de una década, transformando la estructura de la industria global de la fruta.
José Antonio Gómez, fundador de AgroValue y exgerente general de Camposol, participó en el webinar “Agroexportaciones peruanas 2025” y señaló que el ingreso de Perú al mercado internacional de arándanos modificó el panorama global.
“La situación cambió radicalmente con el ingreso de Perú al mercado internacional de arándanos”, remarcó.
El consumo per cápita en Estados Unidos ascendió de 0,7 kilos por persona en 2015 a 1,3 kilos en la actualidad, mientras que el volumen total consumido superó las 340.000 toneladas.
Cambios en la industria
La industria peruana inició una etapa de ajustes para mantener su competitividad ante el crecimiento de la oferta global. Gómez explicó que el sector debió adaptarse a cambios logísticos, productivos y climáticos, y que el recambio varietal ha sido clave para elevar los estándares.
Actualmente, más de la mitad de la superficie plantada corresponde a variedades premium, frente al 13% registrado en la campaña 2021-2022.
Este cambio impactó directamente en la rentabilidad del sector. “Cuando más de la mitad de la producción es premium, el concepto deja de ser diferencial. En otras palabras, lo que antes era una ventaja competitiva hoy se convierte en el estándar mínimo del mercado”, detalló Gómez en el citado webinar.
Los productores han debido asumir mayores costos por la dependencia de genética de terceros, lo que implica royalties y restricciones comerciales.
Competitividad y adaptación
El éxito en la industria del arándano ya no depende solo de la fruta, sino del modelo de negocio. Gómez sostuvo que “quienes no logren alcanzar rendimientos superiores a 30 toneladas por hectárea y costos FOB cercanos o inferiores a 3,5–4 dólares por kilo tendrán dificultades para mantenerse competitivos”.
La transformación del sector se aceleró a partir de 2022, cuando el mercado estadounidense se vio desbordado por un volumen superior al habitual. Para equilibrar la oferta, el retail migró hacia envases de mayor tamaño, reduciendo a la mitad el número de unidades en el mercado.
El mercado global continúa expandiéndose y el consumo de arándanos mantiene su tendencia al alza. Según Gómez, “la industria está entrando en una nueva fase”, donde la velocidad de adaptación será crucial para que los actores establecidos conserven su posición.
El entorno, lejos de cerrarse a nuevas inversiones, sigue ofreciendo oportunidades para quienes decidan apostar por la agroindustria peruana.
La incursión de Empresas Penta representa uno de los movimientos más relevantes dentro de este panorama, al integrar capital extranjero y experiencia en la producción frutícola a la dinámica exportadora peruana.