Es urgente avanzar en políticas públicas que acompañen a las mujeres y sus familias, generando mejores condiciones materiales, redes de apoyo y más oportunidades.

Hoy en Chile formar una familia, criar y proyectar una maternidad en condiciones de estabilidad se ha vuelto cada vez más difícil. No necesariamente porque no se quiera construir un proyecto familiar, sino porque muchas veces faltan condiciones concretas para hacerlo compatible con el trabajo, la economía del hogar y la vida cotidiana.

La baja natalidad que vive nuestro país es un desafío que debe abordarse con responsabilidad y mirada de largo plazo. Chile registra hoy una de las tasas más bajas de su historia, con cerca de 1,16 hijos por mujer. Pero detrás de esas cifras existen decisiones profundamente humanas, atravesadas por incertidumbres económicas, dificultades de conciliación y una distribución desigual de las tareas de cuidado.

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Hoy las mujeres continúan sosteniendo la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados. Según la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo, dedican en promedio 4 horas y 39 minutos diarios a estas labores, mientras que los hombres destinan 2 horas y 51 minutos. Esta sobrecarga tiene efectos concretos: limita oportunidades laborales, dificulta el desarrollo profesional y muchas veces obliga a elegir entre trabajar o criar.

A esto se suma que las mujeres siguen enfrentando mayores barreras para acceder y mantenerse en el empleo. Estudios recientes del PNUD y la OIT muestran que las dificultades de conciliación, las brechas salariales y la discriminación hacia mujeres en edad fértil o con hijos pequeños continúan afectando su participación laboral. De hecho, la brecha en la tasa de desempleo entre hombres y mujeres volvió a aumentar durante el último año.

Por eso, es urgente avanzar en políticas públicas que acompañen a las mujeres y sus familias, generando mejores condiciones materiales, redes de apoyo y más oportunidades.

En esa línea, como Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género impulsamos la instalación de una Mesa de Maternidad, un espacio de articulación con instituciones públicas y organizaciones de la sociedad civil para escuchar distintas experiencias y avanzar en propuestas concretas de apoyo a mujeres en contextos de maternidad, especialmente aquellas en situación de mayor vulnerabilidad.

Asimismo, como gobierno estamos impulsando medidas que buscan hacerse cargo de uno de los principales desafíos que enfrentan hoy las familias: compatibilizar crianza, trabajo y calidad de vida. Entre ellas destacan el Plan Renace y el Proyecto de Sala Cuna Universal, dos proyectos que buscan avanzar en mayores oportunidades, apoyo y corresponsabilidad para madres y padres.

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En paralelo, seguiremos fortaleciendo iniciativas concretas que hoy ya apoyan a miles de mujeres en todo el país, como el Programa 4 a 7, Mujeres Jefas de Hogar y Mujer Emprende, que entregan herramientas para favorecer la autonomía económica, la conciliación y el acceso al empleo.

Desde el Ministerio, estamos convencidas que apoyar la maternidad significa ampliar oportunidades, generar apoyos reales y permitir que cada mujer pueda desarrollar su proyecto de vida con mayor libertad, seguridad y acompañamiento.