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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El IPC en Chile subió un 1,3% en abril, principalmente por el alza en combustibles, marcando la mayor alza mensual desde julio de 2022. El IPC acumula un 2,7% en lo que va del año y un 4% en doce meses, alejándose de la meta del Banco Central del 3%. El transporte lideró el alza con un incremento del 8%, destacando la subida del 25,3% en gasolina y 45,7% en diésel. La vivienda y servicios básicos también aumentaron un 0,8%, afectando el poder adquisitivo de las familias chilenas.

No se puede decir que se trata de una sorpresa, porque era algo que se veía venir.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) volvió a dar un fuerte salto en abril, casi en su totalidad incidido el alza en el precio de los combustibles en Chile.

Según informó esta mañana el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la inflación fue de un 1,3% en abril. Se trata de la mayor alza mensual desde julio de 2022 y con este dato, el IPC acumula un 2,7% en lo que va del año y 4% en doce meses, cada vez más lejos de la meta del Banco Central del 3%.

Además, con esta variación mensual, la Unidad de Fomento (UF) se empinará aún más hasta quedar en los $40.763,26 a inicios de junio.

IPC repunta ante subida de los combustibles

Con todo, Jaime La Paz, analista de mercados en Zesty, dijo que es relevante mirar el IPC sin volátiles o el IPC de alimentos cuya variación fue más bien marginal.

De ahí que lo que se observa es una configuración del panorama inflacionario marcado por los shocks externos, cuyo impacto se concentró “en energía y transporte. De hecho, las medidas subyacentes se mantuvieron mucho más contenidas con un IPC sin volátiles que subió un 0,5%, y el IPC sin alimentos ni energía un 0,3%”.

Tal como se señalaba, la división transporte empujó casi el 100% de alza del IPC, anotando un incremento mensual de 8%.

Se registró un alza la gasolina, que aumentó 25,3%, y en paralelo el petróleo diésel que escaló 45,7% en abril.

Bajo este contexto, sin duda que las presiones por el conflicto en Medio Oriente se han convertido en un factor que está observando el instituto emisor en la toma de sus decisiones de política monetaria, que fue lo que analizó Juan Nagel, economista y académico de la Escuela de Negocios ESE de la Universidad de Los Andes.

“Si esto va a influir en futuras bajas o alzas de las tasas del Banco Central, probablemente no bajen o quizás incluso las suban”, adelantó Nagel.

Presión sobre el costo de la vida

De la mano, también se observan incrementos en la división vivienda y servicios básicos que suman un 0,8%. Ahí destaca un alza en el gas y los arriendos.

Cristian Lecaros, CEO de Inversión Fácil, dejó en claro que no estamos frente a una inflación generalizada y explicó en qué cosas concretas afecta esto a las familias chilenas.

“En primer lugar, el crédito hipotecario se va a mantener más caro por más tiempo, porque el Banco Central no tiene espacio para bajar la tasa como se esperaba. Segundo, los arriendos van a seguir al alza porque están presionando por el reajuste sobre el IPC, y eso tiene que ver con colegios y un montón de otros servicios o insumos que estén ajustados por la UF”, comentó el CEO.

Otro efecto es que claramente el poder de compra se va erosionando y eso siempre es complejo, considerando el bajo crecimiento que también se ha registrado en lo que va de 2026.

El dato de abril va a obligar a recalibrar las expectativas de cierre de año para que el Banco Central, recién el año 2027, probablemente a mediados, logre llevar la inflación cerca del 3% nuevamente.