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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Alime Sentis y su esposo Sebastián cumplieron su sueño de vivir en Barcelona luego de mudarse desde Chile con su hijo Diego. Se enfrentaron al desafío del idioma catalán. Aunque extrañan aspectos de Concepción, destacan la adaptación social, la conciliación familiar y la vida activa en la ciudad condal.

Alime Sentis y su esposo Sebastián, soñaban con vivir afuera de Chile, por lo que después de cumplir los cuarenta, ambos decidieron que se mudarían a Barcelona, junto a su hijo Diego.

Así pues, la familia oriunda de Concepción, emigró a Barcelona en octubre de 2022.

“Cuando uno emigra a España, uno piensa que el tema del idioma está resuelto. Pero cuando migras a Barcelona, te encuentras con la realidad de que el idioma oficial es el catalán, y que si quieres insertarte laboralmente en un espacio de Cataluña, es necesario el idioma”, explica Alime en conversación con BioBioChile.

“Yo no lo tenía y lo tuve que aprender a la fuerza”, menciona Alime sobre las dificultades de aprender el catalán. “No es tan difícil, porque tenemos la misma raíz, pero gramaticalmente escribirlo es superdifícil”, remarca.

Sobre su motivación para vivir en Barcelona, la penquista señala que pudieron hacerlo, después de reflexionar sobre cómo sería la vida de un inmigrante. “En general uno dice: ´oye, en otro país las cosas funcionan mejor o en otro país esto no pasaría, pero si uno no ha vivido en otro país, no sabe qué tanto así es´”, destaca Sentis a BBCL.

“Así que ahí dijimos es más fácil hacerlo con un trabajo, que venir a probar suerte, porque si veníamos los dos, estaba bien, pero venir con un niño chico, no es tan fácil. Así que él postuló un trabajo y luego quedó contratado en Barcelona”, indica.

“Al principio fue muy duro, porque uno se cambia para estar mejor o para probar, digamos, una nueva forma de vida”, reflexiona Alime. “Nosotros estábamos bien en Chile, vivíamos en casa, pero acá vivimos en departamento, que es mucho más chico, incluso antes teníamos patio, pero acá no. Allá teníamos amigos, la familia, y aquí no había nada al principio, entonces ese primer choque es bien duro”, resalta a la presente redacción.

Alime, Sebastián y Diego | Cedida

La vida en Barcelona

“Y ya como al año de llegar, yo encontré trabajo en algo vinculado a lo que yo hago, pues yo soy librera hace 10 años. Entonces también quería tener un trabajo vinculado a eso y estuve casi un año y medio en una editorial. Y ahí ya era mucho lo que yo extrañaba tener mi librería: Página 128”, recuerda Aline sobre sus inicios en Barcelona.

También la librera, se toma unos minutos para realizar una comparación con Concepción.

“Yo siento que Conce tiene harta oferta, porque uno siempre piensa que aquí hay más cosas que hacer que lo que hay en Conce. Y yo pienso que en Conce, hay muchas cosas que hacer, pero la gente no está acostumbrada a buscar esas actividades para hacer”, comenta Alime.

En ese sentido, la penquista señala que “cuando la gente viene y dice:´Oh, las bibliotecas acá son supergrandes´. Es verdad, las bibliotecas aquí son supergrandes, funcionan superbien, es una red de biblioteca, o sea, un sistema que está superbien montado, pero Conce tiene una biblioteca y yo siempre digo lo mismo, que funciona de lunes a lunes. Está abierta los sábados, los domingos todo el día, con actividades y encuentros”.

Igualmente, la librera expresa su incertidumbre con el panorama cultural de Concepción, donde “la mayoría de las actividades son gratuitas y la gente no va. En Concepción hay harta oferta de actividades, hay grupos de chicas que hacen talleres en cafés, etc. Y en Barcelona, hay una cantidad de oferta de actividades y cosas para hacer que diría que pasa casi el efecto contrario, donde la gente va a todo, pero como hay tanta oferta, poder destacar dentro de esa gran gama de actividades que hay, cuesta más”, complementa a nuestro sitio web.

“Hoy en día la situación en la que se encuentra la Plaza Perú es que no va nadie. Yo pienso que es un momento como de resistencia, hasta que pase esto y ya la gente le vuelva a dar la vida que tiene ese espacio”, afirma.

Cedida

“Hay mucha vida”

La penquista precisa a BBCL que en Chile, funciona perfectamente la facturación electrónica, mientras en Barcelona, todavía está la factura en papel. “Lo que sí es muy complejo, es encontrar hora para hacer los trámites de manera presencial”. “Chile está superavanzado en temas de facturación electrónica, o sea, el Servicio de Impuestos Internos (SII) funciona impecable en Chile. De verdad, que yo creo que es algo a destacar”, señala Sentis.

Además, Alime expresa que la ciudad favorece enormemente la adaptación. “Yo en estos cuatro años, nunca he sentido que alguien me haya mirado, no sé, de manera diferente. Yo creo que pasa también porque uno se integra. O sea, en cualquier parte del mundo donde hay un migrante, yo creo que la persona que está en esa posición, tiene que hacer un proceso de incorporación. Es como si te invitaran a una casa y tú empiezas a criticar la casa, a mí también me parecería una falta de respeto”, comenta Alime Sentis.

También Sentis, revela que el cambio de país, la favoreció de una forma que no imaginaba. “Por ejemplo, yo vivo al lado del colegio de mi hijo, entonces, la casa, el colegio y mi trabajo, todo me queda a dos cuadras de distancia. Mientras en Concepción, yo vivía a Camino a Santa Juana y trabajaba en la Plaza Perú. Era todos los días un viaje de media hora en auto”, detalla Sentis. “Aquí existe el tema de la conciliación familiar, que es que tú tengas un horario de trabajo que te permita ir después a buscar a tus hijos al colegio, pasar un rato en la tarde con ellos, hay mucha vida después del colegio”, asegura la chilena a BBCL.

“Los fines de semana la gente sale harto, como que aprovecha mucho los espacios públicos, la biblioteca, las plazas, la playa y los parques”, puntualiza la chilena.

“Somos superparecidos”

En cuanto a la vida citadina, Alime expresa su alegría por vivir en Barcelona. “Es una ciudad superamable, se come rico y es parecido a Concepción, porque tiene playa como la Barceloneta”.

Sentis también destaca a Esterri de Aneu, al municipio español, ubicado a casi cuatro horas de Barcelona. “Es un pueblito que es medieval, es muy antiguo y donde hay mucha construcción de piedra”, puntualiza.

Así las cosas, Alime indica que la principal diferencia con los chilenos, es que somos una cultura de puertas adentro, en tanto, en la ciudad condal, “las casas son chicas, entonces las juntas ocurren más en el bar, en un restaurant, [es usual] salir a una terraza a tomarte algo, es mucho más de ese estilo”, detalla. “Se da mucho el picoteo de las tapitas, así de estar picando cosas. A mí por lo menos, la comida mediterránea y la comida de Cataluña me encanta”, añade Sentis.

“Si vas a un bar aquí, hay también mucho ruido de gente hablando y son muy superexpresivos y todo. Yo encuentro que somos superparecidos”, afirma la penquista a BBCL.

Consultada sobre si volvería a Chile, Alime expresa que echa de menos el país, en especial, para las fechas importantes, aunque hoy observa que hay muchas facilidades para viajar en avión. “Hay aerolíneas de bajo costo, como que hay opciones. Uno podría llegar a organizarse, ir cada dos años a Chile”.

Tambien Sentis expresa que la tecnología ayuda bastante a acortar la distancia física: “Hoy puedo estar en tiempo real, hablando con mis amigas, por supuesto que no es lo mismo, no es igual a darse un abrazo, pero de una manera u otra, uno está”, piensa.