En una serie de operaciones conjuntas en los primeros meses del 2026, que han marcado un hito en la lucha contra el crimen organizado en Sudamérica, Chile y Perú lograron cerrar el paso —al menos, por ahora— a la expansión transnacional de la organización criminal Los Pulpos, debilitando su estructura mediante acciones sucesivas y coordinadas.
Según confirmó BioBioChile, la colaboración entre fuerzas policiales de ambos países permitió desarticular células clave de la banda, cuya actividad dejó una huella de violencia y extorsión en la región.
El impacto de la ofensiva contra Los Pulpos se explica en parte por la coordinación entre la Policía Nacional del Perú (PNP), la Policía Boliviana y la Policía de Investigaciones de Chile (PDI).
A finales de enero de este año, en la ciudad de La Paz (Bolivia), cayó Keysi Salvatierra Vigo, pareja de Jhonsson Smith Cruz Torres, conocido como “Jhonsson Pulpo”, quien encabeza la estructura criminal y aún está con paradero desconocido.
Este operativo fue el resultado de un trabajo conjunto que, de acuerdo a lo conocido por BioBioChile, involucró intercambio de inteligencia y el uso de bases de datos compartidas para rastrear movimientos de miembros de la banda a lo largo de la región.
l comandante general de la Policía Nacional del Perú, Óscar Arriola, explicó a la prensa que la captura fue posible “gracias a la coordinación permanente entre las policías de los tres países”. Destacó, además, que este tipo de alianzas son cada vez más habituales en Latinoamérica, donde el crimen organizado desafía las fronteras estatales.
El despliegue
En Chile, la presencia de Los Pulpos se detectó principalmente a partir de 2021, cuando las autoridades recibieron denuncias de extorsión en la zona norte de la capital.
Según el subprefecto Cristián Sepúlveda, jefe de la Brigada Investigadora de Crimen Organizado de la PDI, la policía logró identificar un patrón recurrente en los delitos reportados, atribuyéndolos a una organización estructurada de origen peruano.
“Esta es una organización criminal bastante compleja. La principal práctica delictiva histórica, de origen incluso, de la década de los noventa, cuando comienzan a operar en Trujillo, en Perú, es la extorsión”, afirmó Sepúlveda en declaraciones recogidas por Meganoticias.
El jefe policial detalló que, aunque la banda incursionó en el tráfico de drogas, su principal fuente de ingresos en Chile fue la extorsión mediante amenazas, ataques armados y, en casos extremos, incendios provocados en locales comerciales.
Hasta la fecha, las fuerzas de seguridad chilenas han arrestado a más de 50 integrantes de la banda, cifra confirmada por Sepúlveda: “Estos detenidos, de los que da cuenta la Policía de Investigaciones de Chile, están dentro del marco de un trabajo colaborativo que se ha generado y que está siendo impulsado por nuestro mando”.
Entre los detenidos, 27 residían legalmente en Chile y 23 estaban en condición migratoria irregular. Un detalle para nada menor: uno de los arrestados era de nacionalidad chilena y cumplía funciones operativas dentro de la estructura, lo que da cuenta también de una unión delictiva transnacional.
Un patrón de violencia
La expansión de Los Pulpos trasciende la extorsión tradicional y se caracteriza por el uso sistemático de la violencia como herramienta de control y represalia. En palabras de Sepúlveda, “cuando la víctima no accede, comienza esa violencia instrumental. Primero, a través de una amenaza. Posteriormente, si la víctima nuevamente no accede, a través de disparos injustificados y, finalmente, llegando al delito de incendio y en algunos casos también se ha establecido que han incurrido en homicidios”.
BioBioChile confirmó que la banda exigía a comerciantes peruanos, principalmente dueños de restaurantes, cuotas de protección que alcanzaban los 20.000 dólares. Negarse a pagar suponía ataques directos, incluyendo la utilización de explosivos y armas de fuego.
El Banco Interamericano de Desarrollo estimó que las organizaciones criminales en general, entre ellas Los Pulpos, generan pérdidas económicas equivalentes al 3,4% del PIB de Latinoamérica, superando la inversión regional en educación y asistencia social.
En Perú, el fenómeno de la extorsión alcanzó cifras récord entre 2021 y 2024. Según datos de la Fiscalía de la Nación, los casos aumentaron de 4.761 a más de 22.000 en ese periodo. Entre los 22.000 miembros de la Asociación Nacional de Bodegueros, 13.000 denunciaron extorsiones o amenazas y al menos cinco fueron asesinados en conflictos relacionados.
La transformación interna
El origen de Los Pulpos remonta a la década de 1990 en la ciudad de Trujillo, fundada por los hermanos Cruz Arce. Desde entonces, la banda evolucionó y adaptó su estructura.
Según el analista peruano Pedro Yaranga, “inicialmente funcionaban bajo un esquema casi piramidal y una jerarquía definida. Sin embargo, con el tiempo adoptaron dinámicas aprendidas de otras organizaciones como el Primer Comando de la Capital, de Brasil, diluyendo el liderazgo único y multiplicando las cabezas visibles”.
Las autoridades detectaron la presencia de miembros de la banda en otros países de Sudamérica, como Argentina y Ecuador, aunque su asentamiento más consolidado se dio en Chile.
El propio Yaranga explicó a BioBioChile que la organización “incorporó métodos cada vez más violentos, incluyendo torturas similares a las utilizadas por organizaciones terroristas como el MRTA y Sendero Luminoso, además del uso de armas de uso exclusivo del ejército”.
Rivalidad con La Jauría
En tanto, en la región peruana de La Libertad, la disputa entre Los Pulpos y la organización rival La Jauría mantiene en alerta a las autoridades locales.
El jefe de la Región Policial La Libertad, general PNP Ricardo Espinoza, declaró a Diario Correo que “toda persona que esté con requisitoria de estas bandas, estamos haciendo los informes para subirlo al Programa de Los Más Buscados. Todos tenemos que unirnos contra la extorsión”.
Como parte de la estrategia, la policía regional está identificando a los delincuentes buscados para incluirlos en el Programa de Recompensas Los Más Buscados y reforzando la vigilancia con 480 cámaras en la provincia de Trujillo.
Además, la gestión pretende facilitar las denuncias ciudadanas mediante una página web anónima, permitiendo compartir información sobre extorsiones y espacios inseguros. Estas y las acciones de la policía chilena han empezado a dar frutos contra el crimen organizado.
Caída de los brazos armados
La ofensiva contra la estructura armada de Los Pulpos ha dejado resultados concretos en lo que va de 2026. Según información oficial de la PNP, publicada en sus canales institucionales, dos integrantes del brazo armado conocido como “Los Sicarios del Norte” fueron capturados recientemente en el distrito de La Esperanza, en Trujillo.
Los detenidos, identificados como M. A. Z. J. (18), alias “Jambo”, y V. H. A. J. (29), alias “Teta”, operaban como ejecutores de homicidios y ataques armados, siendo vinculados a hechos violentos recientes. Durante la intervención se incautaron nueve municiones y un vehículo utilizado para desplazamientos.
Las cifras oficiales de la PNP reflejan una disminución de homicidios en la región: de 1.097 casos en 2025 a 889 en lo que va de 2026, lo que representa una baja del 18,96 %.
Persecución del cabecilla
Aunque la captura de figuras clave en Perú y Chile ha debilitado la red de Los Pulpos, Jhonsson Pulpo, sigue prófugo. El Ministerio del Interior de Perú mantiene una recompensa de 150.000 dólares por información que permita su localización.
Según las sospechas policiales de ambos países, el líder criminal modificó su apariencia para evitar ser identificado y las autoridades no descartan que intente cruzar fronteras.
En conversación con Meganoticias, Sepúlveda advirtió sobre la capacidad de fragmentación de la organización: “Tiene una gran capacidad de poder operar en diferentes células en ya al menos en cuatro o cinco países dentro de la región”.
El jefe policial puntualizó que, en Chile, la banda no busca expandirse fuera de la zona norte de la capital y que sus víctimas suelen ser personas de la comunidad peruana, asentada principalmente en Independencia, Recoleta y Santiago Centro.
Modelo de combate
Las operaciones realizadas entre 2021 y 2026 permitieron la captura de decenas de integrantes de la banda en acciones conjuntas entre Chile y Perú, incluyendo líderes, operadores y testaferros. La última gran operación internacional desmanteló en febrero de este año la red principal de Los Pulpos en territorio chileno, debilitando su capacidad de acción.
Pedro Yaranga destacó la importancia de la articulación regional para avanzar en la desarticulación total de la organización: “Con una mayor articulación entre Perú y los países vecinos, sería posible avanzar de manera más decisiva en la desarticulación de esta organización criminal”.
Las autoridades de ambos países coinciden en que el intercambio de información, la realización de investigaciones conjuntas y la coordinación de operativos seguirán marcando el camino para enfrentar estructuras criminales que desafían las fronteras nacionales.
La captura de figuras clave y la reducción de la violencia en zonas críticas muestran los primeros resultados de una estrategia regional que apunta a erradicar el poder de organizaciones como Los Pulpos en el continente.