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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En diciembre de 2025, el INE reportó un aumento del 1% en los nacimientos en Chile tras 19 meses de descensos, aunque expertos como Francisco Fuentes de la UCSC advierten que no indica un cambio de tendencia demográfica. Las mujeres retrasan la maternidad a edades mayores, reflejando prioridades en educación y trabajo. Esto lleva a una nueva estructura familiar con menos hijos y mayor longevidad, lo que impactará las redes de cuidado. Fuentes destaca la necesidad de fortalecer políticas públicas y comunitarias para afrontar las demandas demográficas futuras, con un énfasis en la cohesión social.

Aunque en diciembre de 2025, y según el INE, se registró un alza interanual de 1% en los nacimientos tras 19 meses consecutivos de descensos, el fenómeno está lejos de representar un cambio de tendencia en la realidad demográfica chilena.

Así lo plantea Francisco Fuentes, director del Centro de Análisis y Debate Público de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), quien sostiene que esta variación mensual debe ser observada con cautela, especialmente en el contexto del Día de la Madre, fecha que también invita a reflexionar sobre cómo está cambiando la maternidad en Chile.

“El alza interanual de un 1% en diciembre es un indicador muy incipiente como para interpretarlo como un cambio o repunte en las dinámicas demográficas del país. Este dato en lo absoluto revierte la tendencia estructural de la caída de natalidad que tenemos en el país”, explicó el especialista.

Según detalló, más allá de esta leve variación, los datos continúan mostrando una transformación profunda: en Chile se está postergando la maternidad hacia edades más avanzadas. De hecho, el grupo con mayor proporción de nacimientos corresponde a madres entre 30 y 34 años, lo que refleja nuevas prioridades sociales vinculadas a trayectorias educativas, inserción laboral y autonomía económica.

Una nueva estructura familiar en Chile

Desde una perspectiva sociológica, Fuentes advierte que la baja sostenida en la natalidad, sumada al aumento de la esperanza de vida, está configurando una nueva estructura familiar en Chile: menos hijos, familias más reducidas y un envejecimiento progresivo de la población.

“Chile tiene hoy la tasa global de fecundidad más baja de Latinoamérica, pero al mismo tiempo una de las esperanzas de vida más altas. Esto significa que las familias serán cada vez más pequeñas, pero con integrantes de mayor edad”, señaló.

Esta realidad traerá consecuencias directas para las redes de cuidado. Por una parte, las personas mayores dispondrán de una red familiar más limitada para enfrentar procesos de dependencia o vejez. Por otra, quienes tienen hijos a edades más avanzadas podrían contar con menos apoyo intergeneracional, ya que muchos abuelos también requerirán cuidados.

“El primer problema estructural será que las personas mayores tendrán una red familiar mucho más pequeña de apoyo, generando mayor presión en los hijos. Y para los jóvenes, muchas veces los abuelos ya no estarán disponibles para el cuidado de los nietos como ocurría en generaciones anteriores”, advirtió.

Ante este escenario, el académico de la UCSC enfatiza que el desafío no solo será familiar, sino también social e institucional. A su juicio, fortalecer redes comunitarias y políticas públicas será clave para responder a las nuevas necesidades demográficas. “Va a ser fundamental potenciar la cohesión comunitaria, ya que las redes familiares no serán capaces de cubrir por sí solas las necesidades de cuidado. Las próximas décadas impondrán una presión inmensa sobre el Estado y la sociedad, por lo que esta es una tarea en la que ya deberíamos estar trabajando”, concluyó.