¿Por qué subsidiar el pan y otro alimento?: En la resolución se argumentó que este es el único alimento que los chilenos nunca dejan de comprar aunque su precio se eleve (actualmente el kilo supera los $2 mil en algunas comunas). El promedio de consumo anual en el país asciende a un total de entre 88 y 90 kilos per cápita de pan.

Por medio de resoluciones que fueron aprobadas en la Cámara Baja, se solicitó al presidente Gabriel Boric emprender diversas acciones en apoyo a productores de trigo y harina, como programas de crédito y préstamos preferenciales con tasas de interés favorables.

Otra medida que pide la resolución es un subsidio temporal que controle el precio del pan con el objetivo de “garantizar a los chilenos el acceso a este alimento básico”.

¿Por qué un subsidio al pan y no a otro alimento?: Los parlamentarios argumentaron que el pan es el único alimento que los chilenos nunca dejan de comprar aunque su precio se eleve (actualmente el kilo supera los $2 mil en algunas comunas).

Datos de la Federación Chilena de Industriales Panaderos (Fechipan) indican que el promedio de consumo anual en Chile asciende a un total de entre 88 y 90 kilos per cápita de pan. Solo superado por Turquía y Alemania. En Sudamérica nuestro país es el que más consume este alimento.

En los antecedentes de la resolución, conforme a un reporte de prensa de la Cámara Baja, los autores detallaron cómo la crisis en Ucrania ha impactado a nivel mundial. Incluso, aunque Chile no importa trigo desde dicho país, el alza del precio internacional sí afecta a nuestro país.

Por ello remarcaron la necesidad de apoyos para incentivar a los agricultores a mantener la producción de trigo. También, a que las panaderías sigan elaborando pan y se mantengan los empleos del sector.

El texto fue redactado por diputados de Renovación Nacional e independientes ligados a ese partido.

Por último, otro grupo de parlamentarios (de la UDI e independientes ligados a ese partido) pidieron al Ejecutivo, también con una resolución aprobada, que se busque eximir a los molinos de la obligación de incluir un 12% sobre el valor neto en las facturas que emitan por las ventas de harina.

Eso, añadieron, que también incluya a empresas que comercialicen harina de trigo con ventas mensuales directas o a través de empresas vinculadas, superiores a cinco mil kilos, como supermercados.