En los documentos desclasificados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos recientemente, llamó la atención mundial la correspondencia entre Jeffrey Epstein y Steve Bannon (un estratega político de extrema derecha estadounidense) en la que compartían su preocupación por la intervención del Papa Francisco en la banca vaticana.
No se trataba de una preocupación religiosa, sino del interés de que el banco del Vaticano siga siendo opaco y permita la circulación de cuentas de élite, evadiendo controles sobre transferencias de dinero y salteando los radares de la Unión Europea.
Epstein vs Papa Francisco
Los archivos indican que Epstein mantenía un interés constante en las finanzas de la Santa Sede y estaba particularmente intrigado por los motivos de la renuncia de Benedicto XVI en 2013, vinculándolo a escándalos de corrupción, soborno y chantajes en el banco.
En ese contexto, Bannon envió a Epstein artículos sobre la condena al Vaticano por su presunto nacionalismo populista. Epstein respondió con desdén hacia el Papa, llegando a citar a John Milton (El Paraíso Perdido): “Mejor reinar en el Infierno que servir en el Cielo”.
Luego de la intervención de la banca vaticana llevada adelante por el Papa Francisco y el cardenal George Pell que terminó cerrando en los primeros dos años 4500 cuentas opacas, Bannon le propuso a Epstein en junio de 2019 ser el productor ejecutivo de un documental basado en el libro Sodoma (sobre la homosexualidad y el poder en el Vaticano) con el objetivo explícito de “derribar a Francisco” (take down Francis).
Bannon buscaba usar la influencia y los fondos de Epstein para financiar organizaciones católicas conservadoras que pudieran debilitar la agenda progresista y globalista del Papa Francisco, la cual Bannon consideraba un obstáculo para su movimiento ultraderechista.
Aunque, en el fondo, tanto Bannon como Epstein estaban furiosos con las auditorias externas y la reforma radical que el Papa Francisco llevaba adelante en el Vaticano porque les cerraba el grifo a operaciones de lavado de activos disfrazados de inocentes donaciones.
El rol de George Pell en el Vaticano
El cardenal australiano George Pell tuvo un rol clave en una de las reformas administrativas más importantes impulsadas por el papa Francisco en el Vaticano: la modernización y control de sus finanzas.
Sus reformas generaron resistencias dentro del Vaticano, ya que afectaban estructuras tradicionales de poder y manejo de recursos. En 2017 dejó el cargo temporalmente para enfrentar el juicio en Australia por acusaciones de abuso sexual.
En 2018 fue declarado culpable y condenado a seis años de prisión y pasó más de un año encarcelado. Sin embargo, en abril de 2020 se revisó el caso y se anuló por unanimidad la condena.
El tribunal concluyó que el jurado no había considerado adecuadamente dudas razonables sobre la veracidad de las acusaciones y las circunstancias en que habrían ocurrido los hechos.