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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El hijo de Rick Harrison, Corey Harrison, de "El Precio de la Historia", sufrió un grave accidente en moto en Tulum, México, con 11 fracturas en las costillas, conmoción cerebral y hemorragias internas. Ante los gastos médicos que superaban los 120 mil dólares, Corey creó un GoFundMe. Sin embargo, su padre, Rick, reveló que ya había pagado las facturas del hospital. Rick espera que su hijo reembolse el dinero, pero no hay un plan establecido.

Después de que Corey Harrison alarmara a sus seguidores por su accidente en moto, también preocupó por las cirugías y su recuperación, cuyos gastos médicos eran elevados, por lo que, según él, no podía costearlos, ya que superaban los 120 mil dólares.

Tras crear una página GoFoundMe para donaciones, su caso tomó un giro inesperado, ya que su padre, el famoso Rick Harrison, protagonista del reality “El Precio de la Historia” (Pawn Stars), reveló que ya había pagado las facturas del hospital.

Rick Harrison pagó facturas médicas de su hijo Corey

“Corey y yo resolveremos esto hablando entre nosotros y no con los medios”, señaló el empresario a TMZ.

Al notar que Corey no necesitaba ese dinero, su padre consideró correcto que lo devolviera. “Pagué todas las facturas médicas (…) estaría bien que devolviera el dinero, pero no hay un plan de pago establecido”, apuntó.

Hasta el momento, Corey Harrison no se ha pronunciado sobre el tema.

Corey Harrison, de 42 años, sufrió un grave accidente de motocicleta en Tulum, México, a finales de enero. El incidente le provocó 11 fracturas en las costillas, una conmoción cerebral y hemorragias internas.

Al respecto, Rick Harrison, de 60 años, había declarado al medio TMZ que Corey “es un hombre adulto y manejará su vida como mejor le parezca”.

Debido a los altos costos médicos, Corey, de 42 años, dejó el hospital en contra de las recomendaciones médicas y regresó a su vivienda en Tulum. Allí tuvo que recurrir a un médico a domicilio por el dolor que sufría.