Un nuevo capítulo en la tensa relación entre Chile y Bolivia se escribió el lunes, a propósito de la anunciada demanda de nuestro país por el río Silala ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Recordemos que el presidente Evo Morales asegura que Chile debe reconocer la deuda con su país por el uso “abusivo” del agua, que -a juicio del mandatario boliviano- habría sido desviada artificialmente hacia territorio chileno.

Y es que según nuestros vecinos, en 1908 la empresa chilena inglesa The Antofagasta y Bolivia Railway Company Limited presentó una solicitud de concesión. Sin embargo, la compañía transfirió estos derechos al Estado Chileno, situación que debió quedar zanjada en abril de 2009 cuando la entonces presidenta Michelle Bachelet y Evo Morales anunciaron un acuerdo por el uso de las aguas.

Sin embargo, dicho acuerdo nunca fue ratificado, generando el conflicto que actualmente está tensionado nuevamente las relaciones entre Chile y Bolivia.

Al respecto, el ministro de Relaciones Exteriores chileno, Heraldo Muñoz, reconoció en entrevista con el matinal Mucho Gusto de Mega que efectivamente “en el pasado, esas aguas han sido utilizadas por algunas comunidades, incluso hubo un barrio de Calama que recibía esas aguas”, aseguró.

No obstante, actualmente dos empresas chilenas usan las aguas del disputado curso de agua: el Ferrocarril Antofagasta Bolivia (FAB), propiedad de Antofagasta PLC del Grupo Luksic; y la División Codelco Chuquicamata, según reconoció el propio canciller chileno.

FAB opera principalmente en la región de Antofagasta, cumpliendo recorridos hacia Bolivia por Ollagüe, transportando cátodos, ánodos y concentrado de cobre y ácido sulfúrico para las grandes empresas mineras que operan en la zona, según indica la propia empresa.

Asimismo, también transporta concentrados de zinc y plomo desde el país altiplánico.

Entre sus principales clientes se cuentan Minera Escondida, Minera Spence, SCM Minera El Abra, Zaldívar, Codelco Chuquicamata, Codelco Gabriela Mistral, Minera San Cristóbal, Sierra Gorda SCM, Altonorte, entre otras.

La División Chuquicamata de Codelco, en tanto, es un complejo minero ubicado a 2.870 metros sobre el nivel del mar, y en donde se explota el cobre en dos minas a rajo abierto y que en 2015 explotó 308.625 toneladas de cobre.

“El punto no es quién las usa, sino que Chile tiene el derecho de usarlas, y podría el agua en el futuro estar en otras manos. Lo importante es resguardar los derechos que Chile tiene como un país soberano”, justificó el canciller Muñoz.


El reclamo del alcalde de Calama

El hecho que el agua del Silala sea utilizada por empresas, no genera concenso entre las autoridades locales, como por ejemplo el alcalde de Calama, Esteban Velásquez Núñez.

Según cuestionó el jefe comunal, hay un tema de fondo que aún no ha sido aclarado por el Gobierno. Y es que a su juicio “me parece que estamos haciendo una farsa de esta defensa, la soberanía del agua dulce del río Siloli, ¿para quién? ¿Para los ciudadanos de Calama, del norte de Chile, los chilenos? o ¿para empresas privadas? Creo que hay una gran diferencia en este momento, por la postura del gobierno de Chile que no ha sido muy clara”.