La candidata derechista, Keiko Fujimori, tomó la delantera en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú, pero aún restando contabilizar los votos impugnados. Lo anterior podría tardar semanas.
Con el 98,593% de las actas contabilizadas, la hija del expresidente Alberto Fujimori y candidata de “Fuerza Popular” se impone al izquierdista de “Juntos por el Perú”, Roberto Sánchez, con un 50,051% contra un 49,949%.
La diferencia, eso sí, se remite solo a 18.478 votos, restando aún las actas impugnadas, lo que podría voltear los porcentajes y cambiar finalmente el resultado de la elección.
Hasta este domingo, la ONPE logró contabilizar el total de las actas, pero aún los jurados especiales electorales (JEE) deben resolver las 1.305 actas observadas e impugnadas, un proceso que aún demorará días e incluso semanas.
Fujimori, que anunció en redes sociales la noche del sábado que ha salido del país durante varios días para acompañar a su hija de 18 años en un viaje familiar, rechazó horas antes la propuesta formulada por Sánchez de pedir de manera conjunta un recuento de votos.
El izquierdista anunció que han encontrado indicios de presuntas irregularidades en el conteo en algunos locales de votación, donde no ha habido la transparencia correspondiente.
El izquierdista agregó que “ellos (el partido Fuerza Popular de Fujimori) quieren anular los votos del sur“, mientras que su partido señala haber detectado posibles irregularidades en la capital, Lima, y en la votación en el exterior, donde Juntos por el Perú ha pedido anular una serie de mesas.
Pero Fujimori expresó ante medios locales que, de acuerdo con las normas electorales, únicamente pueden ser sometidas a reconteo las actas observadas por la Oficina Descentralizada de Procesos Electorales (ODPE), a cargo de la ONPE.
“Creo que lo que ha faltado por parte de Juntos por el Perú es leer mejor la ley y el reglamento, está muy claro en el artículo 10 de la Ley Electoral”, dijo la derechista.
