Chile se ubicó entre los cinco países con mayor cantidad de imágenes médicas expuestas en internet, en una investigación que detectó fallas de seguridad en sistemas que almacenan exámenes clínicos.
El estudio identificó dos servidores en el país que podían ser consultados sin contraseña ni verificación de identidad, dejando potencialmente accesible información médica de más de 250 mil pacientes.
Miles de datos médicos de chilenos expuestos en Internet
Así lo determinó el estudio Healthcare Cybersecurity Landscape: A review of medical imaging exposure, realizado por la empresa de ciberseguridad Xmartlab, que examinó sistemas de almacenamiento de imágenes médicas en más de 40 países y detectó dos servidores vulnerables en territorio nacional.
El problema es que estas plataformas podían consultarse directamente desde internet, sin necesidad de ingresar una contraseña ni demostrar que se contaba con autorización para acceder a los registros.
En la práctica, esto significa que los sistemas permitían consultar información asociada a exámenes médicos que, en condiciones normales, debería estar protegida y disponible únicamente para personal autorizado.
Chile entre los cinco países con más imágenes médicas expuestas
El estudio identificó a nivel mundial 222 servidores que podían ser consultados sin autenticación. De ellos, 109 almacenaban información clínica de cerca de 1,36 millones de pacientes, con 2,28 millones de estudios y más de 120 millones de imágenes médicas.
En el caso de Chile, la investigación contabilizó 8.105.798 imágenes expuestas, equivalentes a 5,77 terabytes de información. Con estas cifras, el país quedó en el quinto lugar del listado, detrás de India, Kenia, China y Argentina.
Los sistemas afectados son utilizados para guardar exámenes como radiografías, tomografías, resonancias magnéticas y ecografías. Sin embargo, no almacenan solamente las imágenes: también pueden contener nombres de pacientes, antecedentes relacionados con sus estudios, datos de los médicos y de los centros de salud.
De acuerdo con el informe, la configuración detectada permitía consultar listados de pacientes y exámenes, además de visualizar y descargar imágenes médicas.
Los hallazgos fueron comunicados a los organismos correspondientes. Uno de los casos fue informado como un incidente urgente a la Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANCI), tras detectarse señales de que el sistema podía estar comprometido.
¿Qué riesgos implica la exposición de información médica?
Que estos antecedentes estén disponibles sin controles adecuados puede tener consecuencias que van más allá de la privacidad.
Los datos médicos son especialmente delicados, porque pueden revelar enfermedades, tratamientos y otros antecedentes personales. Si caen en manos equivocadas, podrían utilizarse para intentar estafar a pacientes, suplantar sus identidades o amenazarlos con divulgar información privada.
En Chile, los antecedentes relacionados con la salud son considerados datos sensibles y su protección está contemplada en la Ley 20.584, sobre derechos y deberes de los pacientes.
A esto se suman las obligaciones establecidas en materia de ciberseguridad y las nuevas exigencias de protección de datos personales que entrarán en vigor el 1 de diciembre de 2026.
Gonzalo Paredes, socio fundador de Xmartlab, advirtió que las organizaciones responsables podrían enfrentar consecuencias regulatorias y económicas si no cumplen con sus obligaciones de protección de información.
¿Podría haber más información médica expuesta en Chile?
Uno de los puntos más preocupantes es que los dos servidores detectados no necesariamente representan todos los sistemas vulnerables del país.
Los propios investigadores advirtieron que su trabajo no constituye un catastro completo de la infraestructura médica expuesta en Chile. Es posible que existan otros servidores que no hayan sido identificados por las herramientas utilizadas o que sean accesibles mediante otros mecanismos.
Además, las fallas de seguridad no se limitan a los hospitales o centros médicos. También es necesario revisar los sistemas administrados por proveedores externos, que pueden almacenar información en nombre de las instituciones de salud.
La investigación advirtió que los problemas detectados todavía no estaban resueltos al momento de comunicar los resultados. Por este motivo, no se revelaron datos que permitieran localizar los servidores afectados.