Un grupo de 22 expertos en inteligencia artificial (IA), entre ellos Geoffrey Hinton y Yoshua Bengio, considerados dos de los “padrinos” modernos de esta tecnología, publicó un artículo conjunto en el que insta a los Estados a impulsar una legislación más proactiva para evitar una eventual “explosión de inteligencia”.
El texto, difundido por la unidad de IA de la Universidad de Cambridge, resalta que los códigos con que se desarrolla la IA ya no son obra de humanos, sino procesos automáticos de la propia tecnología, y esto es una novedad con respecto a hace solo un año. Es lo que definen como la automatización de los procesos de R&D (investigación y desarrollo).
En consecuencia, adelantos que antes tardaban años en llegar, ahora lo hacen en meses, lo cual no siempre es positivo.
El escenario que preocupa a los expertos en IA
El desarrollo de las capacidades de la IA “puede acelerarse mucho más rápido de lo que la sociedad puede asumir, y así la humanidad puede perder el control sobre sistemas sobrehumanos de IA”. Como resultado, el equilibrio de poderes entre Estados, compañías privadas y organismos del Gobierno por el control de la IA puede quedar muy mermado, advierten.
Entre los firmantes no hay solo teóricos de la IA, sino altos ejecutivos de algunas de las empresas punteras en el sector, como el cofundador de Anthropic, Jack Clark, o el científico jefe de OpenAI, Jakub Pachoki.
Los 22 expertos creen que es hora de intervenir a nivel político, e instan a los que tienen poder de decisión a interesarse por una mayor visibilidad de la automatización de la IA, “desarrollar maneras de conducir y limitar una explosión de inteligencia (sic) y preparar a la sociedad para adaptarse a los impactos de esa explosión”.
La advertencia de estos expertos coincide con los llamamientos en un tono alarmista de las últimas semanas sobre el crecimiento descontrolado de la IA, más la multiplicación de situaciones en varios lugares del mundo en las que la IA ha intervenido en sistemas sin una decisión humana detrás.
Y frente a estos llamamientos, el presidente estadounidense, Donald Trump, se ha mostrado por el contrario opuesto a las limitaciones, temeroso de que en este ámbito China supere a EEUU si las empresas estadounidenses tienen demasiadas cortapisas.