Hay situaciones que, a fuerza de repetirse, corren el riesgo de comenzar a parecernos normales. El estruendo de un auto a medianoche, un vehículo acelerando innecesariamente en una avenida residencial o un grupo que utiliza la vía pública para hacer piques son algunas de ellas.

Para quien va dentro del auto puede parecer una entretención. Para la familia que intenta dormir o para quien circula por esa misma calle, la experiencia es muy distinta.

En Lo Barnechea conocemos bien este problema. Desde el año pasado comenzamos a enfrentar con mayor decisión los piques ilegales y la conducción temeraria, utilizando nuestras cámaras, pórticos lectores de patentes y fiscalizadores municipales para identificar y sancionar estas conductas.

Esa experiencia nos ha permitido comprobar que las herramientas actuales pueden perfeccionarse. Solo este año hemos cursado 30 infracciones vinculadas a sistemas de escape y hemos identificado espacios concretos donde la legislación puede avanzar para entregar mejores herramientas de fiscalización y sanción.

Por eso, junto a la presidenta del Senado, Paulina Núñez, y parlamentarios de nuestro distrito estamos impulsando una modificación legal para sancionar con mayor fuerza a quienes alteren deliberadamente los sistemas de escape de sus vehículos para generar ruidos por sobre los límites permitidos.

La propuesta contempla multas de hasta 10 UTM (más de $700.000) y que el vehículo pueda ser retirado de circulación hasta que vuelva a cumplir con las condiciones exigidas por la normativa, además de mayores consecuencias para quienes reincidan.

No se trata de perseguir a los amantes de los autos. Miles de personas disfrutan legítima y responsablemente de ellos. El problema comienza cuando esa libertad se ejerce a costa de la tranquilidad, el descanso o la seguridad de los demás.

Desde los municipios podemos fiscalizar y sancionar, pero nuestra experiencia en terreno también puede contribuir a mejorar las leyes. Una calle no es un autódromo y el derecho de una persona a disfrutar de su vehículo termina cuando comienza a afectar el descanso o la seguridad de los demás.

En Lo Barnechea decidimos actuar. Primero fiscalizamos y ahora queremos transformar esa experiencia en una herramienta que pueda servir para todo Chile. Porque las buenas políticas públicas también se construyen escuchando a los vecinos, observando lo que ocurre en nuestras calles y actuando.