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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Los humedales naturales enfrentan una grave degradación global, perdiendo entre un 30% y 75% de su superficie por contaminación, urbanización y cambio climático. Ante esto, los humedales construidos emergen como solución ecoamigable, replicando funciones de los naturales. Estudio liderado por Fabiola Norambuena destaca su eficiencia en tratamiento de aguas y restauración ecológica, con casos en Everglades y China. Aunque en Chile la investigación es incipiente, experiencias como Laguna Lo Custodio muestran potencial. Investigación revela enfoque predominante en calidad del agua, dejando pendiente explotar otros servicios ecosistémicos. Recomiendan monitoreo a largo plazo y gobernanza participativa para una restauración efectiva.

Los humedales naturales están degradándose a una velocidad alarmante: se estima que han perdido entre un 30% y un 75% de su superficie a nivel global debido a la contaminación, la expansión urbana y el cambio climático.

Frente a este escenario, los humedales construidos ganan terreno como una potente ecotecnología de restauración y solución basada en la naturaleza, capaz de replicar las funciones físicas, químicas y biológicas de los humedales naturales.

Así lo confirma un estudio publicado en la revista científica Nature Based Solutions, liderado por Fabiola Norambuena, estudiante del Doctorado en Conservación y Gestión de la Biodiversidad y colaboradora del Centro Bahía Lomas de la Universidad Santo Tomás, junto a María José Martínez-Harms (IEB y Universidad Adolfo Ibáñez) y la Dra. Daniela López (Facultad de Ciencias, Universidad Santo Tomás).

“Nos interesaba conocer dónde se están implementando los humedales construidos, bajo qué parámetros funcionan, y qué beneficios entregan a las comunidades. Analizamos ríos, lagos, pantanos, turberas y otros sistemas de agua dulce”, explicó Norambuena.

Humedales construidos que imitan a la naturaleza

Estos sistemas artificiales controlan el flujo del agua, la vegetación y el sustrato, y se diseñan según el problema a resolver y las condiciones del lugar. A nivel mundial se utilizan principalmente para tratar aguas domésticas, agrícolas e industriales en sectores rurales sin sistemas convencionales de saneamiento, removiendo contaminantes como nitrógeno, fósforo, metales pesados y materia orgánica.

En la última década, su uso se ha expandido también hacia la restauración ecológica: distintos países han registrado el retorno de aves y otras especies que utilizan estos humedales como refugio, además de integrarlos como espacios de recreación y educación ambiental.

Casos como los Everglades (Florida, Estados Unidos), proyectos de restauración urbana en China y experiencias de recuperación fluvial en India ilustran estos beneficios múltiples.

En Chile, la investigación en esta materia aún es incipiente, aunque comienza a expandirse. Destaca el caso de la Laguna Lo Custodio, en Concepción —objeto de la tesis doctoral de Norambuena—, además de experiencias piloto en la cuenca del lago Llanquihue y en la Región del Maule.

“Existe un enorme potencial para seguir desarrollando estas tecnologías en nuestro país. En ese contexto, los humedales construidos aparecen como una solución basada en la naturaleza muy prometedora. Sin embargo, todavía necesitamos generar más investigación en Chile que permita desarrollar protocolos y criterios para su implementación”, enfatizó la investigadora.

Brechas pendientes

El estudio también reveló un sesgo relevante: el 83% de las investigaciones se concentra en la calidad del agua, mientras que los servicios ecosistémicos culturales, de soporte y provisión representan menos del 15%. Además, el 62% de los estudios provienen de Estados Unidos y China, sin registros de investigaciones en Sudamérica.

Si bien los humedales construidos son altamente eficaces para mejorar la calidad del agua, el estudio concluye que su potencial para rehabilitar otras funciones y servicios ecosistémicos no ha sido plenamente explorado.

Las autoras afirman que avanzar hacia una restauración efectiva requiere de un monitoreo a largo plazo, gobernanza participativa y métricas socioecológicas que evalúen tanto la eficiencia técnica como el impacto en la biodiversidad y las comunidades.

Desde la Universidad Santo Tomás, la investigadora Daniela López, del Centro Bahía Lomas, se adjudicó en 2025 el proyecto “Humedales Construidos: Una Interfaz entre la Gestión Ambiental y la Ingeniería para la Sostenibilidad en el Tratamiento del Agua y Emisiones de Gases de una Laguna Urbana”.

Esta adjudicación busca optimizar el diseño y la operación del humedal construido implementado en la Laguna Lo Custodio desde 2021, mejorando la calidad del agua y reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero.

Referencia:

Norambuena, F., López, D., & Martínez-Harms, M. J. (2026). Constructed wetlands and the rehabilitation of ecosystem services in freshwater ecosystems: A systematic review of influencing factors. Nature-Based Solutions, 2026.