El viernes pasado la NASA lanzó The Boost, una compleja misión para salvar al telescopio Swift, que se está precipitando hacia la Tierra y, de no ser intervenido, se destruirá en la atmósfera.
Recordemos que este observatorio espacial de 500 millones de dólares fue lanzado en 2004 para estudiar las explosiones de rayos gamma. Inicialmente, se planeó que duraría dos años, pero a falta de contratiempos, su tiempo de vida útil se extendió durante décadas.
Sin embargo, más de 20 años después de que fue puesto en el espacio, comenzó una rápida degradación de su órbita debido al aumento de la actividad solar, por lo que se encuentra descendiendo peligrosamente y sin control.
Salvando al telescopio Swift
Ahora, lanzaron una nave robótica llamada LINK, de la empresa privada Katalyst Space, que intentará capturarlo y volver a ponerlo en órbita de manera autónoma.
Según informó la NASA, despegó el 3 de julio y su última actualización indica que logró hacer contacto con la Tierra con éxito. Esta fue su primera operación desde el espacio antes de su importante tarea.
Lo que sigue es que Katalyst realizará los procedimientos de verificación correspondientes de LINK antes de acercarse al telescopio. Estos durarán varias semanas e implican evaluar sus sistemas de propulsión, sensores y navegación.
“Posteriormente, LINK se acercará a Swift y realizará un estudio del observatorio, que tiene 21 años de antigüedad, antes de capturarlo y elevarlo a lo largo de varios meses“, explicó la agencia espacial.
La maniobra será arriesgada e inédita, ya que es la primera vez que un vehículo robótico comercial se acoplará a un satélite gubernamental que no está diseñado para ser reparado en el espacio.