Rusia volvió a lanzar, en la víspera de la cumbre anual de la OTAN que empieza mañana en Ankara, un ataque masivo contra Kiev en el que las defensas aéreas ucranianas no pudieron derribar ninguno de los 29 misiles de trayectoria balística empleados por las fuerzas del Kremlin en el ataque.
La estadística confirma la extrema vulnerabilidad de Ucrania ante los misiles balísticos rusos, como ha reconocido el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en su mensaje de condena del ataque, que ha matado a al menos 14 personas en la región de Kiev y ha ido dirigido sobre todo, según el Ministerio de Defensa ruso, contra empresas de defensa, instalaciones energéticas y aeródromos militares ucranianos situados en varias regiones.
En su mensaje de condena al bombardeo, Zelenski escribió que la razón de que Ucrania no lograra derribar ninguno de los 23 misiles balísticos Iskander-M ni de los 6 misiles antibuque Zircón y Óniks de trayectoria balística que Rusia utilizó en el ataque es “el suministro insuficiente de misiles interceptores” PAC-3, la munición que emplean los sistemas antiaéreos Patriot de los que Ucrania depende para defenderse de la amenaza balística rusa.
“Es de una importancia crítica que el mundo, y antes que nada Estados Unidos y nuestros socios europeos, salgan de la cumbre de la OTAN en Ankara con decisiones contundentes en apoyo de nuestra defensa aérea, y de esta forma de la protección de las vidas humanas ordinarias”, escribió Zelenski en X.
El presidente ucraniano agregó que “mientras los misiles (para) Patriot sigan estando en los almacenes de los aliados” de Ucrania, Rusia seguirá atacando ciudades ucranianas como lo ha hecho este lunes y lo hizo el pasado jueves, cuando en otro ataque, dirigido según Moscú contra la industria militar ucraniana, la mayoría de misiles balísticos rusos impactaron en objetivos y mataron hasta a 30 civiles.
Zelenski cerró su mensaje afirmando que “Estados Unidos y Europa tienen lo suficiente para detener este terror”, en referencia a las reservas de misiles PAC-3 con las que cuentan Washington y los países europeos que apoyan a Ucrania.
Una larga lista de objetivos
Aparte del coste civil, la impotencia de las defensas ucranianas ante los misiles balísticos rusos tiene impacto también sobre las capacidades militares de Ucrania.
Según el parte del ataque de este lunes publicado por el Ministerio de Defensa ruso, parte de los 351 drones y 68 misiles de distintos tipos lanzados por Rusia esta madrugada han ido dirigidos contra aeródromos militares de las regiones ucranianas de Dnipropetrovsk, Poltava, Cherkasi, Cherníguiv y Kiev.
El parte castrense ruso dice asimismo que fueron alcanzadas en la capital ucraniana la fábrica de drones de reconocimiento de largo y medio alcance Kyiv-71; la planta de ensamblaje de drones y radares Kyiv-1, instalaciones de empresas de blindados, drones náuticos y misiles y también un depósito de combustible.
Algunos de estos objetivos ya fueron alcanzados, según el balance que presentó el Ministerio de Defensa ruso en su momento, en el ataque con misiles y drones contra Kiev del pasado jueves.
Mientras, Ucrania prosigue su propia campaña de ataques a objetivos estratégicos en la retaguardia rusa con el lanzamiento de más de medio millar de drones contra distintas zonas de Rusia o bajo control ruso.
Algunos de los drones alcanzaron una refinería en la región rusa de Yaroslavl, a 250 kilómetros al noreste de Moscú. Otros fueron dirigidos a la ciudad portuaria de Sebastópol, en la península ocupada de Crimea y base principal de la Flota del Mar Negro rusa. La ciudad volvió a quedarse sin luz por el ataque ucraniano.
Las autoridades rusas informaron también de la muerte de dos civiles por ataques ucranianos contra la propia Crimea y contra la región rusa de Bélgorod, fronteriza con Ucrania.