VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Tras el exitoso amerizaje de la nave Orión de la NASA, el astronauta Reid Wiseman de Artemis II reportó "pérdida de material carbonizado" en el escudo térmico. La NASA investiga estas marcas irregulares, aunque asegura que es un comportamiento normal y no representa un riesgo para la tripulación. El administrador de la agencia desmiente daños estructurales y afirma que el escudo cumplió su función durante la reentrada atmosférica.

Luego del exitoso amerizaje de la nave Orión de la NASA en las costas de California, el astronauta que integró la tripulación de Artemis II, Reid Wiseman, aseguró que observó “un poco de pérdida de material carbonizado en lo que se llama el hombro”, refiriéndose al borde del escudo térmico, durante el reingreso a la atmósfera.

Según trascendió, Wiseman detectó zonas donde el material ablativo, diseñado para quemarse de manera controlada durante la reentrada, presentaba irregularidades visuales que no estaban previstas en los patrones habituales de desgaste.

Marcas en el escudo térmico

Equipos de ingeniería del centro de control de la NASA comenzaron a analizar las imágenes y datos enviados desde la nave de la misión Artemis II. El escudo térmico es clave para soportar temperaturas superiores a los 2.700 grados Celsius durante el ingreso a la atmósfera terrestre.

Si bien el fenómeno podría formar parte del comportamiento esperado de la estructura de la nave, la falta de antecedentes exactos en misiones tripuladas recientes elevó el nivel de atención de la agencia espacial estadounidense.

Ante la creciente repercusión del informe divulgado, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, desmintió versiones que sugieren un daño estructural en el escudo térmico. “No faltan trozos”, afirmó de manera categórica, en un intento por frenar interpretaciones alarmistas sobre la integridad de la cápsula espacial.

Isaacman expresó que lo observado por Reid Wiseman corresponde a “un comportamiento normal del material ablativo”, que está diseñado para erosionarse de forma controlada durante las fases más exigentes del vuelo.

La Nasa lo desmiente

“El escudo cumple su función disipando calor mediante la pérdida de material. Lo que vemos son patrones de carbonización que pueden variar según las condiciones”, explicó el administrador de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio.

Además, el titular de la agencia remarcó que todos los sistemas de la nave operaron dentro de los parámetros previstos y que no existe ningún riesgo inmediato para la tripulación.

En ese sentido, subrayó que el diseño del escudo térmico contempla márgenes de seguridad amplios, incluso ante escenarios de desgaste superiores a los esperados.