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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El astronauta de la NASA, Victor Glover, detalló la tensa reentrada de la cápsula Orión en la misión Artemis II y cómo vivió esos minutos cuando la nave quedó envuelta en llamas mientras reingresaba a la atmósfera.

El astronauta de la NASA, Victor Glover, que fue parte de Artemis II, habló en más detalle sobre la misión y los tensos momentos de la reentrada a la atmósfera terrestre, cuando la tripulación regresó a casa.

Este meticuloso proceso duró solo 13 minutos y 36 segundos, cuando la cápsula Orión atravesó la atmósfera envuelta en llamas, se calentó y luego desaceleró con un sistema de paracaídas para caer controladamente en el océano.

Sin embargo, fueron momentos complejos para la tripulación, ya que se trata de una maniobra peligrosa. Además, con Artemis I, la cápsula había tenido algunos problemas con el escudo térmico, que la protege del calor abrazador del reingreso.

En una entrevista con Ars Technica, Glover contó que había pensado mucho en ello antes del viaje, pese a que tiempo atrás vivió un reingreso similar exitoso con la cápsula Dragon, de SpaceX.

Victor Glover relata tensos momentos del reingreso

Con Orión, comentó que “cuando comenzaron las llamas, pensé: ‘Eso es enorme. ¿Se supone que es tan grande?’. Y entonces mi cerebro simplemente se concentró en ‘bien, todo parece igual’. Eso es buena señal. Si empiezo a ver cambios, eso es algo”. Pero después añadió: “luego llegó un punto… hay algo que siento que aún no estoy listo para decirle al público”.

Pese a los problemas de Artemis I, todo salió bien para Artemis II y, de acuerdo con la NASA, el problema del escudo térmico estaba solucionado antes del viaje.

De todas maneras, el astronauta pensó en todas las posibilidades. “Sé lo que pasó con Columbia, y que este es un sistema sin respaldo”, recordó, aludiendo al accidente del transbordador espacial Columbia en 2003, que se desintegró en su reingreso a la atmósfera, causando la muerte de sus 7 astronautas a bordo.

“Pero no estaba preocupado“, aseguró Glover. “No me concentré en eso porque ya habíamos dicho que íbamos a lanzar, y lanzar significa ir a la reentrada. Y simplemente dije: ‘Oye, me necesitan’. Reid (Wiseman) me necesita. Yo lo necesito a él. Lo que estoy diciendo es más o menos lo que la gente espera. Así que tengo que hacerlo como nos hemos entrenado para hacerlo”.

“Y pude concentrarme en eso porque, funcionara o no el escudo térmico, no había nada que pudiera hacer. No podía salir y poner las manos sobre el lugar. Así que lo mejor que podía hacer era, si el paracaídas no se abría, evaluar si necesitaba hacer algo. O si las cuerdas de sujeción no se cortaban después de tocar el agua, para no volcar, habría tenido que accionar un interruptor, y necesitaba accionar el interruptor correcto. Así que solo quería estar presente”, concluyó.