Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.
Una inteligencia artificial (IA) con un algoritmo evolutivo diseñó extraños robots. Estas máquinas modulares, llamadas "metamáquinas con patas", pueden reorganizarse y seguir funcionando incluso si se cortan por la mitad.
Una inteligencia artificial (IA) con un algoritmo evolutivo diseñó robots que ningún ingeniero humano habría imaginado. El resultado fueron máquinas de aspecto inusual, capaces de seguir moviéndose incluso si las cortan por la mitad.
Resulta que ingenieros de la Universidad Northwestern (NU), en Estados Unidos, se preguntaron: ¿qué ocurriría si el proceso de diseño dejara de estar en manos humanas y pasara a una IA guiada por la lógica implacable de la selección natural?
La respuesta está en un nuevo estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
El ejercicio terminó con el desarrollo de los primeros robots modulares dotados de “inteligencia atlética”. Son sistemas formados por piezas que pueden reorganizarse entre sí y seguir funcionando incluso cuando sufren daños importantes.
El secreto está en su arquitectura. Según el comunicado de la NU, estas “criaturas”, bautizadas como “metamáquinas con patas”, están construidas a partir de módulos autónomos que encajan entre sí como piezas de Lego. Pero no se trata de simples bloques: cada pieza funciona como una pequeña máquina independiente, con su propio sistema de movimiento y control.
Dentro de una esfera central de medio metro se alojan su motor, su batería y su ordenador, lo que Sam Kriegman –profesor adjunto de informática, ingeniería mecánica e ingeniería química y biológica en la Escuela McCormick de Northwestern– describe como el “metabolismo”, el “sistema nervioso” y los “músculos” de la máquina.
Un solo módulo puede rodar, girar y saltar. Cuando varios se combinan, la cosa se vuelve mucho más interesante.
¿Robots creados por la IA?
Lo más llamativo de este experimento es que la forma final de estas máquinas no fue definida directamente por ingenieros humanos, sino generada mediante un algoritmo evolutivo.
Para ello, el equipo solo alimentó el sistema con los componentes básicos –patas modulares de medio metro de largo, formadas por dos barras unidas a una esfera central que contiene los circuitos, la batería y el motor– y le asignó un único objetivo: encontrar configuraciones capaces de moverse de forma eficiente y versátil.
A partir de ahí comenzó un proceso de optimización evolutiva en simulación. El algoritmo generó miles de combinaciones, simuló su comportamiento y conservó las más eficaces, descartando las menos aptas. Después repitió el ciclo una y otra vez, introduciendo “mutaciones” y recombinaciones hasta que empezaron a aparecer formas que difícilmente habría imaginado un ingeniero humano.
“Simulamos el proceso darwiniano de mutación y selección dentro de un entorno físico virtual”, explicó Kriegman. “Se trata de la supervivencia del más apto, acelerada por los ordenadores”, agregó.
Los diseños más prometedores –configuraciones de tres, cuatro y cinco patas– fueron finalmente construidos y puestos a prueba en el mundo real.
En las pruebas al aire libre, las metamáquinas se desplazaron por superficies irregulares como grava, barro, arena, raíces o adoquines. Sus movimientos distan de ser elegantes –de hecho, resultan inquietantes, casi como si esas estructuras mecánicas hubieran sido “maldecidas” con vida–, pero en las pruebas demostraron moverse con notable eficacia. Pueden enderezarse cuando vuelcan, saltar obstáculos e incluso girar en el aire.
Su rasgo más notable, sin embargo, es la resiliencia. A diferencia de un perro robótico convencional –que suele quedar inutilizado si pierde una pata– estas metamáquinas pueden seguir moviéndose incluso tras perder partes de su estructura o separarse en varios módulos.
Según el estudio, cada uno de esos módulos funciona como una unidad robótica independiente con su propio control y capacidad de movimiento.
“Pueden sobrevivir a ser cortados por la mitad o en muchos pedazos”, afirmó Kriegman. “Cuando se separan, cada módulo puede convertirse en un agente individual”.Northwestern University
Este enfoque rompe así con una limitación histórica de la robótica. Hasta ahora, prácticamente todos los robots con patas diseñados para operar en entornos reales tenían una forma corporal fija, definida de antemano por ingenieros humanos.
Según el propio estudio, esto ha llevado a que durante la última década la robótica haya tendido a concentrarse en unas pocas arquitecturas –principalmente robots de cuatro o dos patas– que resultan poco adaptables a nuevas tareas o a daños inesperados.
Las metamáquinas apuntan hacia otra dirección: robots que no necesariamente imitan animales o formas biológicas conocidas, sino estructuras que podrían surgir de las exigencias del entorno a través de la experimentación algorítmica.
Puede que el futuro de la robótica no consista tanto en diseñar robots perfectos como en permitir que los propios sistemas exploren nuevas formas y evolucionen por sí mismos. Y eso plantea una posibilidad inquietante: máquinas capaces de intervenir cada vez más en el diseño de otras máquinas.
Nuestra sección de OPINIÓN es un espacio abierto, por lo que el contenido vertido en esta columna es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial de BioBioChile
Estamos recopilando más antecedentes sobre esta noticia, quédate atento a las
actualizaciones.
Alerta de Spoiler
Este artículo podría contener información clave sobre la trama de un libro, serie o
película.
Advertencia de imágenes explícitas
¡Cuidado! Las imágenes de este artículo pueden herir la sensibilidad de algunas personas.
VER RESUMEN
Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.
{{ post.resumen_de_ia }}
Este artículo describe un proceso judicial en curso
Existe la posibilidad de que los cargos sean desestimados al finalizar la investigación, por
lo cual NO se debe considerar al o los imputados como culpables hasta que la Justicia
dicte sentencia en su contra. (Artículo 04 del Código Procesal Penal)
Violencia contra la mujer
Si eres víctima o testigo de violencia contra la mujer, denuncia al
149 de Carabineros, recibe orientación llamando al
número corto 1455 del Sernameg o pulsa para
usar el chat de orientación Sernameg
Suicidio
Si necesitas ayuda psicológica especializada o conoces a alguien que la requiera, el Ministerio
de Salud tiene un teléfono de ayuda atendida por profesionales todos los días del año y las 24 horas,
marcando desde celulares el *4141. Además, puedes recurrir a Salud Responde en el 600 360 7777.
Las personas sordas pueden recibir asistencia ingresando a
este enlace.
Transporte privado
Las aplicaciones de transporte privado pagado aún no se encuentran normadas por la legislación chilena.
Estudio científico
Este artículo se basa en un estudio científico que puede ser sometido a nuevas pruebas para ser validado o descartado. Sus resultados NO deben considerarse concluyentes.