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Acerca del totalitarismo
Publicado por: Camilo Escalona
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A lo largo del siglo XX surgi√≥ el t√©rmino “totalitarismo”, lo inici√≥ el dictador de derecha Benito Mussolini, en Italia, refiri√©ndose a una pr√°ctica que expresaba la instalaci√≥n de reg√≠menes pol√≠ticos, cuya pretensi√≥n era dominar sobre el conjunto de las esferas de una naci√≥n, las ideas, la pol√≠tica, la ciencia, la econom√≠a y la cultura.

Tal pretensi√≥n tuvo un auge que abarc√≥ diversos pa√≠ses, incluso antag√≥nicos entre s√≠, como el nazismo en Alemania y en la ex Uni√≥n Sovi√©tica, el estalinismo. Sin embargo, las llamadas potencias del “eje”, se agruparon en un frente com√ļn en la Segunda Guerra Mundial, que enfrentaba las potencias de r√©gimen democr√°tico y tambi√©n a la entonces Uni√≥n Sovi√©tica; de modo que all√≠ se situ√≥ “el parteaguas” entre libertad y opresi√≥n en aquel periodo hist√≥rico.

Por ello, la humanidad reconoce en “los aliados”, la Uni√≥n Sovi√©tica, Estados Unidos e Inglaterra, de modo especial, en el heroico pueblo ruso que pag√≥ un costo de m√°s de 20 millones de vidas humanas, el m√©rito hist√≥rico de vencer al totalitarismo nazi en la II Guerra Mundial, que lleg√≥ a ocupar la mayor parte de Europa; al vencer la m√°quina de guerra de Hitler doblegaron el af√°n de instalar reg√≠menes totalitarios, que convertidos en crueles dictaduras, llegaron al exterminio f√≠sico de pueblos y naciones para perpetuarse.

En ese horror está incluido el atroz holocausto al pueblo judio, ejecutado en territorio ocupado por el Ejército alemán, que terminó con la vida de más de 4 millones de personas en las cámaras de gases de los campos de concentración, trasladados desde todo el continente en la locura estatal más siniestra que haya conocido la historia de la humanidad.

√Čl socialismo chileno es hijo de esas luchas, naci√≥ en los a√Īos 30 en medio de esta confrontaci√≥n. Grove y Schnake estuvieron a la cabeza; uno de sus militantes, Salvador Allende, visti√≥ orgulloso el uniforme de las milicias socialistas que enfrentaron a los nazis en las calles, desafiando la vergonzosa pasividad de la derecha en el gobierno, hasta el triunfo del Frente Popular, en 1938, que llev√≥ a Pedro Aguirre Cerda a la Presidencia de la Republica.

Hace pocos d√≠as, la Polic√≠a de Investigaciones de Chile ha dado a conocer archivos hasta entonces secretos de las redes operativas de los nazis en Chile. Los grupos de choque que fomentaron no eran una simple distracci√≥n de “ni√Īos bien” que estuviesen aburridos, obedec√≠an al impulso que recib√≠an desde el llamado Tercer Reich, en su fiebre de alcanzar la dominaci√≥n mundial.

Los socialistas los enfrentaron y les quitaron el control de las calles. Esta es una de las páginas más épicas de nuestra historia; pero, como las cosas por sabidas se callan y por calladas se olvidan, hoy en Chile hay un triste y doloroso desconocimiento de los hechos históricos.

Luego, cuando en la Uni√≥n Sovi√©tica el periodo de la “desestalinizacion” se detuvo en el estancamiento de los a√Īos 70-80, y se lleg√≥ a crueles invasiones como la ocupaci√≥n de Praga, en 1968 por el entonces Ej√©rcito Sovi√©tico, fue Salvador Allende en el Senado quien deplor√≥ tan tr√°gicos y condenables hechos.

La etapa encabezada por Nikita Kruschev en la Uni√≥n Sovi√©tica, entre 1953 y 1964, no pudo romper con el dogma del Partido √ļnico como fuerza “rectora” del sistema pol√≠tico y, finalmente, al postergar o ignorar el pluralismo en las ideas como una cuesti√≥n esencial, sucumbi√≥ al contraataque de las fuerzas regresivas lideradas por Leonid Br√©zhnev. Solo lleg√≥ a una cr√≠tica del culto a la figura de Stalin, Nikita no tuvo la fuerza conceptual ni el apoyo en la nomenclatura para ir m√°s all√°. Se detuvo y fue desplazado.

Lo que no se hizo hasta Gorbachov, en la segunda mitad de los 80, fue reconocer el ejercicio de los derechos y las libertades políticas como condición de la existencia del proyecto socialista. Esa fue la diferencia histórica que hubo entre el Partido Comunista de la Unión Soviética y el Socialista de Chile.

De all√≠ que la “v√≠a chilena” al socialismo hunde sus m√°s profundas ra√≠ces en una convicci√≥n democr√°tica forjada en una lucha tenaz y sin concesiones a cualquier proyecto pol√≠tico de signo totalitario, en nuestra realidad y la experiencia mundial. Su esencia era alcanzar una nueva sociedad “en democracia, pluralismo y libertad”.

Esa experiencia fue la que termin√≥ violentamente el 11 de Setiembre de 1973, ardi√≥ simb√≥licamente tras el bombardeo e incendio de La Moneda y la muerte de Allende. A√ļn as√≠, tal legado es imborrable, constituyendo un patrimonio irrenunciable del socialismo chileno y quienes no lo sepan por qu√© a√ļn no nac√≠an, lo que es perfectamente posible, deben comenzar por aprenderlo.

Camilo Escalona Medina
Expresidente del Senado
Vicepresidente Nacional del Partido Socialista

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