En mayo de este año; el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol, SENDA; publicó el primer estudio de drogas en educación superior.

Como era esperable, para aquellos que entendemos y combatimos este flagelo, los resultados fueron alarmantes. El 50,3% de los estudiantes de educación superior encuestados consume marihuana, con una regularidad inesperada puesto que 55% lo hace por lo menos una vez a la semana.

Las causas pueden tener múltiples ángulos como pueden ser la globalización, la normalización social, el estrés de la sociedad actual por su cada vez más vertiginosa inmediatez; sin embargo, las consecuencias son claras y están bien estudiadas.

Según el National Institute on Drug Abuse, NIH., dependiente del Gobierno de los Estados Unidos, el consumo de marihuana tiene efectos contradictorios en el corto plazo.

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El 50,3% de los estudiantes de educación superior encuestados consume marihuana, con una regularidad inesperada puesto que 55% lo hace por lo menos una vez a la semana
- Pablo Venegas Román

Se suele asumir que ésta produce experiencias agradables, relajación y euforia, pero es más bien lo contrario, se experimenta ansiedad, miedo, desconfianza y/o pánico, siendo la frecuencia directamente proporcional a la intensidad.

Más grave aún, en el largo plazo, produce efectos crónicos en la memoria, el aprendizaje, la atención y deterioros cognitivos definitivos. Por otro lado, provoca adicción y se transforma en el punto de partida para drogas más nocivas.

El estudio publicado en la revista científica neozelandés Proceedings of the National Academy of Sciences, PNAS, indica que el consumo frecuente de marihuana puede disminuir en 8 puntos el coeficiente intelectual lo que evidentemente, en los procesos de desarrollo juvenil, determinará resultados académicos mucho más bajos.

En nuestro país, vemos con preocupación la forma etérea de enfrentar las drogas por parte de los estudiantes y lo que es más complejo, los académicos y padres.

Variadas iniciativas universitarias han nacido a raíz de la negativa estadística: seminarios, charlas, propuestas impulsadas por el Ministerio de Educación y la evidencia de planes internacionales de prevención como el ya conocido modelo islandés que basa su técnica en un acompañamiento permanente de adultos en los tiempos libres juveniles. Pero, ninguna de estas iniciativas será efectiva si el público objetivo no toma conciencia del error de esta conducta adictiva.

Se han demostrado algunas propiedades efectivas del consumo de la marihuana para la disminución de síntomas de algunas enfermedades; sin embargo, esta propiedad se consigue vía oral y no de la forma que tradicionalmente se consume entre los jóvenes.

Pablo Venegas Román
Coordinador de Gestión Escuela de Ingeniería Comercial
Facultad de Ingeniería, Ciencia y Tecnología