El próximo 17 de julio, 3.500 entusiastas intentarán batir en Chile un récord mundial insólito: el de la máxima cantidad de personas tomando helados al mismo tiempo. La idea es superar la meta establecida en Ciudad de México en 2017 con uno de los emblemas del rubro en la zona central del país: los Helados York.
Las icónicas paletas serán protagonistas de la gesta que por estos días organiza Latam Bajo Cero, la feria de heladería que se desarrollará entre el 16 y el 19 de julio en Polo Apoquindo (Av. Apoquindo 5415, Las Condes) con exponentes, emprendedores y especialistas de Chile y la región.
La convocatoria no tiene límites de edad y tampoco mayores requisitos: el único, es inscribirse previamente en el sitio web de la feria. Para la mayoría de los interesados, se trata esencialmente de un viaje a la nostalgia: un gesto colectivo alrededor de una gama de sabores que ya cruzó medio siglo.
La historia de los Helados York comenzó en 1974 en Playa Ancha, uno de los cerros más populosos de Valparaíso. Con un diseño que desde los noventa ha experimentado escasos cambios, sus productos se caracterizaron rápidamente por su simpleza y carácter artesanal.
Con variedades de agua y leche, sus productos son sinónimos de sabor pero también de un sonido específico: en los 42 cerros de la ciudad-puerto, sus vendedores son reconocidos a distancia debido a sus particulares “cachitos”, con los que van silvando y anunciando su llegada al pasar.
El fundador de la empresa fue Hugo Bensa Hardy y la bautizó, en principio, como “Helados Torino”, nombre que cambió a Helados York luego de un viaje a la ciudad de Nueva York.
“Cómo me iba a imaginar que lo que empezó como una broma, terminó siendo una realidad”, comentó en 2017 al ciclo “Pyme BCH” Bernabé Galindo, el mandamás de Helados York que se hizo cargo de la empresa tras cultivar amistad con Bensa Hardy.
Helados York: paletas, identidad y tradición en Valparaíso
El origen se gatilló cuando Galindo le sugirió a Carlos Pérez Pérez, cuñado de Bensa Hardy, que hiciera helados con los galones de leche alemana que había recibido recientemente.
“Esto parte el año 1968, cuando yo era vendedor de Bresler. En mi ruta, tenía dos clientes que tenían botillería, y que además eran cuñados: Carlos y Hugo”, recordó. “El tiempo pasó y estos dos cuñados fueron a Rancagua. Y casi como anécdota, a la vuelta del viaje, nace la Fábrica de Helados Torino. Con el tiempo, ellos se separaron”, agregó.
Carlos, años después, decidió irse a Canadá, por lo que le vendió a Galindo su fábrica de helados. “Esto fue por el 74, más o menos. Y yo no tenía idea de cómo se hacía un helado. En paralelo, como su cuñado, Hugo Bensa Hardy crea Helados York. Cuando Carlos finalmente se fue de Helados Torino, porque mantuvo un tiempo derecho a llave, la fábrica cerró y yo volví a Sol del Pacífico”, dijo.
“Cuando tenía 33 años, Hugo me va a buscar a Sol del Pacífico para venderme las instalaciones de su heladería, porque se iba a vivir a California. Así que el 81, vuelvo al negocio de la heladería con los Helados York. Partimos como proveedores de los helados de cajones, que son los que andan vendiendo en los cerros”, cuenta.
En retrospectiva, Galindo ve un evidente contraste entre dicha época y nuestros días. “La venta de helados de esa época no es lo mismo que hoy. Hace 30 años llegaba el invierno y las ventas bajaban hasta un 70%, así que en esa fecha yo tenía que volver a trabajar en transporte para el sur. Tenía que buscar alguna manera de sostener a la familia. Fue una época muy sacrificada”, comentó.
Hoy en día, los Helados York son parte del imaginario cultural y patrimonial de Valparaíso, con múltiples generaciones de clientes. “Es importante mantener un sello tradicional”, afirma Galindo.
“Nuestro producto, por más de 30 años, ha sido característico de Valparaíso y la Quinta Regió. Con mucho esfuerzo, tenemos distribuidores en Cabildo, Calera, Viña del Mar y Valparaíso. Trabajar no sería lo mismo si no existiera este ambiente. De hecho, yo trabajo con tres hijas y una sobrina. Pero aquí, la verdad, todos somos una familia. Y eso es lo que nos gusta”, enfatizaba Galindo, quien cedió lugar a su hijo, Eduardo Sobarzo, hoy director de HY.