Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.
Carolina Riquelme no imaginaba que un video mostrando su heladería vacía desencadenaría una ola de solidaridad para su emprendimiento, El Quinto Pino, en Vitacura. Junto a su esposo Felipe Siu, chef de profesión, decidieron dedicarse 100% a la venta de helados sin azúcar. Tras un inicio difícil, la viralización del video les ha permitido visibilizar su propuesta especializada para celíacos y diabéticos.
Carolina Riquelme nunca pensó que un video de ella, registrando su local vacío provocará una ola solidaria para el emprendimiento que abrió hace un año en el centro comercial El Campanario.
Riquelme junto a su esposo Felipe Siu, son los dueños de la heladería “El Quinto Pino”, ubicado en en Avenida Vitacura 7166.
Felipe, quien es chef de profesión, empezó a incursionar en la elaboración de helados, pues pensaba era un negocio que tenía mucho potencial para crecer. En ese sentido, Siu decidió dedicarse 100% a la venta de helados.
“Cuando lo conocí, Felipe hacía helados tradicionales, y esto fue mutando, porque después le cambió el nombre a la heladería”, detalla Riquelme a BBCL. “Después que le cambiamos el nombre a la marca, él decidió que ya se vendieran solo helados sin azúcar, porque los tradicionales estaban estancados, pues casi no se vendían”, añade Riquelme.
Eso sí, su historia partió en 2019, cuando Carolina y Felipe estuvieron invitados a una feria de pastelería, en Casa Piedra. El futuro matrimonio, que estaba a tres stands de distancia, se quedó conversando animadamente, sin sospechar que unirían sus vidas.
Cedida
“A ella la habían contratado de una empresa de cuchillos para que repartiera flyers”, recuerda Felipe a BBCL. De este modo, ambos se quedaron “pegados” conversando toda la tarde. Hasta que en un momento, Carolina le preguntó si acaso Felipe le hacía un helado sin azúcar. “Y yo para engrupírmela, lo hice”, afirma entre risas.
“En ese momento, no había nada que fuera como repostería sin azúcar, no existía”, puntualiza Riquelme a la presente redacción.
Siu revela que se pusieron a pololear dos semanas después de conocerse y luego de tres años, ya estaban casados. Como eran un matrimonio joven, deseaban emprender y después de un primer intento que no funciono en un local en el centro de Santiago, decidieron volver a la elaboración de helados sin azúcar, pero con la diferencia, de que ahora conocían nuevas recetas. “Aprendimos hartas recetas y empezamos en la casa de mis papás, para luego vender los helados en las tiendas”, agrega Felipe a BioBioChile.
“Después nos salió esta oportunidad de poder abrir el local”, complementa Siu, sobre la heladería El Quinto Pino, ubicado en El Campanario.
Allí, un video viral de Carolina, mostrando la heladería que estaba sin público y explicando la frustración que sentía por no tener visitas de los clientes, les ayudó a visibilizar la situación. “Si uno va al mall, al Parque Arauco, todo ese lugar está súper lleno, pero aquí estamos así. Así que eso, visiten lugares vacíos, porfa”, dice Riquelme en el video viral.
Con la alegría y el nerviosismo de comenzar un nuevo negocio, el matrimonio abrió con mucha esperanza la heladería en el sector de Vitacura. “El año pasado abrimos y trasladamos también nuestra minifábrica, porque es todo muy chiquitito, de hecho, la heladería y la sala de ventas también es muy chiquitita”, indica Carolina.
En ese sentido, la emprendedora expone que sus productos son especiales para celíacos, gente con diabetes o personas que sean intolerantes a la lactosa. “Con esto de la difusión, nos hemos dado cuenta que hay mucha gente que necesita nuestros helados, pero no nos conocían”, describe Riquelme.
“Tenemos un sabor que se llama vainilla colágeno, que tiene colágeno hidrolizado y por ende, tiene más proteína que los otros, también los barquillos que vendemos son libres de gluten”, comenta Riquelme.
Cedida
“Yo quiero venderle a este tipo de gente que me necesita, porque helados tradicionales hay en todas partes, incluso en el supermercado”, detalla Carolina. “Ahora hemos llegado al público correcto”, reflexiona.
De igual forma, Felipe añade que “la gente solo ve lo que pasó ahora, hace dos semanas, pero el panorama era completamente distinto, porque “emprender es de las cosas más difíciles que puede hacer un ser humano. Uno no ve todo el esfuerzo que hay detrás, o sea, de repente uno no tiene ganas de levantarse porque va a vender un helado o no va a vender nada”.
“Ir a estar 8 horas para no vender nada es bien deprimente”, confiesa Riquelme. “A la gente le causó mucha gracia porque yo en el video que salgo mostrando que está vacío y muerta la risa, pero claro, uno se ríe, pero hay momentos en los que nosotros hemos llorado o peleado, también ha habido una montonera de emociones que uno vive como emprendedor, porque es difícil, pues porque tienes que pagarle a tus proveedores o porque tienes que pagar el arriendo o el IVA”, explica Riquelme.
“Nuestro foco es ser un producto bueno, porque todos los ingredientes que ocupamos son de origen natural”. “Hace poco un caballero que tenía cáncer, compró un helado y cuando se lo comió, él lloró. Al final, por esto me levanto todos los días”, afirma emocionada.
“Para alguien que no puede hacerlo es importante”, complementa Riquelme.
También debido a la repentina fama, los locatarios de El Campanario ya han organizado un evento para compartir con los clientes. “Siempre ha sido así, como de muy poco flujo; de hecho, ahora que nos hicimos virales, la gente nos dice que lleva mucho tiempo viniendo al Campanario y nunca los había visto, o también nos dicen: ‘Yo vivo acá al lado y no conozco El Campanario’ Algunos llevan viviendo 60 años en Vitacura y no tenían idea de que El Campanario existía. Entonces, siempre ha sido como de un flujo lento o la gente que va, va como al lugar directo y se va”, admite Carolina.
Asimismo, Riquelme señala una situación que hoy buscan revertir. “Muchos de los locatarios que llegan están tres, cuatro meses y después no dan más”.
Finalmente, al final del día, Carolina todavía no entiende por qué está pasando esto, según cuenta, muchos usuarios de Instagram quedaron sorprendidos por desprender tanta “buena onda y energía” e incluso le han dicho que tiene un linda aura, señala risueña.
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