Una cueca escrita en los años 70 por Nano Parra se encuentra hoy con el trap de Pablo Chill-E, en un cruce que conecta dos generaciones y dos formas distintas de contar el Chile popular.

Hay canciones que se niegan a quedar en el pasado. Cambian de forma, encuentran otro público, y ahí siguen.

Es lo que pasa con uno de los temas más recordados del repertorio de Nano Parra, ‘Lolos Marihuaneros’, que circula en una versión junto a Pablo Chill-E, uno de los nombres fuertes de la música urbana chilena.

Dos escenas distintas, pero con un punto en común: ambas hablan de la calle, de sus personajes, sus códigos y esa vida cotidiana que casi nunca entra a la música “oficial”.

El origen: una cueca de los años 70

La canción nació en “Lolos marihuaneros y otras cuecas choras“, disco que Nano Parra publicó con RCA Víctor en 1970. Fue un trabajo bisagra en su carrera y también en la historia del género.

El álbum retrataba el Chile popular con humor, picardía y personajes de barrio que rara vez aparecían en una canción. Medio siglo después, esa misma composición llega a oyentes que crecieron con otros ritmos.

Trap y cueca: un mismo origen, distinto lenguaje

Nano Parra no hace cueca “de salón”, hace cueca chora. Es uno de los grandes exponentes del estilo, alejado de la imagen solemne que suele asociarse al folclore chileno.

Sus letras salían derecho de la calle: la feria, la esquina, el personaje popular. Humor, picardía y mirada frontal eran los elementos centrales de su propuesta, que retrataba a Chile sin idealizarlo.

Ahí está el punto de encuentro con Pablo Chill-E.

El artista urbano suma su propio sello a estas relecturas: su fraseo, su sensibilidad y una mirada que viene de una escena gestada en los barrios durante los últimos años. Gracias a ese cruce, canciones que nacieron en 1970 llegan a públicos que probablemente nunca habían escuchado a Nano Parra.

El ejercicio no reemplaza una tradición por otra. Las pone a conversar.

Nano Parra y Pablo Chill-E. Dos generaciones, un mismo Chile

Nano Parra convirtió la cueca en una herramienta para narrar la vida popular. Pablo Chill-E hace algo parecido, pero con las herramientas del trap: identidades, territorios y experiencias que rara vez entran al relato oficial.

Son lenguajes distintos. Uno trabaja con guitarra, acordeón y cueca; el otro, con beats y rimas. Ambos apuntan a lo que ocurre lejos de los escenarios grandes y los discursos oficiales.

El trabajo detrás de estas relecturas

Buena parte de estas nuevas versiones del repertorio de Nano Parra llegan en su nuevo disco, bajo la producción de Ángelo Pierattini, quien ha estado detrás de varias relecturas contemporáneas de su catálogo.

El ejercicio toma canciones con más de cinco décadas y las devuelve a circulación —a la radio, a las playlists— sin borrarles lo que las hace reconocibles. En vez de quedar como piezas de archivo, este tipo de cruces las lleva hacia sonidos que no existían cuando Nano Parra las grabó originalmente.

Un puente entre dos formas de contar Chile

Este tipo de encuentros funciona como un puente entre dos tradiciones. Por un lado, la memoria de un género que retrató la cultura popular a su manera. Por otro, una escena urbana que se ganó, con los años, un lugar legítimo para contar historias.

Los une un mismo propósito: narrar el territorio propio sin demasiados filtros. Canciones que nacieron hace más de cincuenta años siguen encontrándose con oídos nuevos, prueba de que la tradición popular chilena sigue moviéndose, mezclándose y llegando a espacios donde antes no estaba presente.