Artes y Cultura
Miércoles 17 julio de 2019 | Publicado a las 11:13
Cr√≠tica de Teatro: "La tierra prometida", un sue√Īo dif√≠cil de lograr
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M√ļsica en vivo y en diversos ritmos; canciones que provienen del mundo √°rabe, jud√≠o y latinoamericano; di√°logos en escenas m√°s o menos aut√≥nomas; y danzas con coreograf√≠as masivas y m√°s acotadas, caracterizan esta obra, escrita por Marco Antonio de la Parra, con la direcci√≥n de la actriz y cantante Elvira L√≥pez Alfonso.

Una propuesta con recursos híbridos que se utilizan para subrayar la masividad humana y cultural del tema que aborda: la migración, un fenómeno mundial en pleno desarrollo.

Esta imagen panorámica que se propone construir tiene como soporte escenas dinámicas que aluden a hechos acaecidos en diversas épocas y lugares del mundo, lo que determina la variedad en vestuario y utilería.

Más que relatar una historia específica, con personajes que lleven el proceso desde su origen a la actualidad, la obra opta por mostrar situaciones que grafican diversas experiencias sobre este drama y sus consecuencias sociales.

Y son las letras de las canciones, expuestas en castellano y en los idiomas de los migrantes, las que transportan el impacto emotivo de las diversas formas de migración.

Sentido amplio y solidario

La primera referencia que utiliza el dramaturgo para hablar de migraci√≥n es la salida de Egipto y de la esclavitud de los jud√≠os, seg√ļn lo cuenta el relato b√≠blico.

De hecho, este episodio da el t√≠tulo al montaje: seg√ļn la tradici√≥n mosaica, la ‚Äútierra prometida‚ÄĚ (el actual territorio palestino usurpado por Israel) es el regalo que Yav√©-Jehov√° otorga al pueblo que eligi√≥ como propio, claro que con la previa destrucci√≥n de las ciudades y aniquilamiento de sus habitantes.

Con el paso del tiempo, el concepto asumi√≥ un sentido m√°s amplio, solidario y no violento, ya que alude al deseo b√°sico del ser humano de tener un lugar donde vivir y realizar sus sue√Īos.

En este sentido, el drama musical de De la Parra y L√≥pez observa la realidad de desarraigo, exilio y racismo que sufren hombres, mujeres y ni√Īos en √Āfrica, Am√©rica Latina y Chile (haitianos y venezolanos).

Incluso, el espectador puede hacer una interpretaci√≥n a√ļn m√°s global, entendiendo la migraci√≥n como consecuencia de guerras tribales o nacionales, dictaduras salvajes, el colonialismo y sus efectos y, por supuesto, las invasiones de ayer y hoy que encabezan las grandes potencias.

Los variados segmentos y recursos de la obra generan una atractiva multiplicidad de sentidos parciales que, sin embargo, no alcanzan a generar un punto de vista nuevo frente a la realidad migratoria dura y conocida que se describe, y para que resalte con más profundidad y fuerza la mirada hacia el mundo más íntimo del migrante que también se quiere mostrar.

Tal vez por eso la arista musical, también variada en ritmos y ejecución, emerge como el factor que va construyendo el sentido más profundo de una obra que enfatiza que, antes y ahora, todos somos hijos de la migración.

El alto nivel de la composici√≥n y ejecuci√≥n musical (Elvira L√≥pez Alfonso, Cristi√°n Molina y la conocida cellista √Āngela Acu√Īa) y su elocuente sonoridad empujan las voces y el canto, el trabajo de los cuatro miembros del elenco y las coreograf√≠as de la veintena de ‚Äúextras‚ÄĚ, estudiantes de primer a√Īo de la escuela de teatro de la UFT.

La tierra prometida, Teatro Finis Terrae (c)
La tierra prometida, Teatro Finis Terrae (c)

La tierra prometida

de Marco Antonio de la Parra
Dirección: Elvira López Alfonso

Teatro Finis Terrae
Pocuro 1935, Providencia. (Metro Inés de Suárez).
Jueves a s√°bado, 20.30 horas; domingo 19.00 horas (do. 28, 19.30).
Entradas de $ 2.500 a $ 7.000; jueves popular $ 4.500. Hasta el 28 de julio.

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