Sociedad
Los manat√≠es de Florida podr√≠an salir de la lista de especies “en peligro de extinci√≥n”
Publicado por: Agencia AFP
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Al nadar en el río Crystal en Florida, Brandy Pounds llegó a estar tan cerca de un manatí que sintió en los dedos de sus pies la respiración de este animal, que podría pronto perder su condición de especie en peligro.

“Me d√≠ la vuelta y lo vi cara a cara”, indic√≥ la siquiatra de 41 a√Īos. “Hubo contacto visual. Fue genial”, se√Īal√≥ la turista.

Perezoso, con bigotes y un peso que puede llegar a los 545 kilos, el manatí de Florida -subespecie del manatí del Caribe- fue una de las primeras criaturas que ingresó a la lista de animales en peligro de extinción de Estados Unidos, en 1967, junto a la icónica águila calva y el caimán estadounidense.

Por décadas, este animal también conocido como vaca de río fue celosamente resguardado por los ambientalistas, incluso recibiendo el título de animal marino acuático oficial de Florida (sureste de EEUU)

Pero los tiempos han cambiado para el herbívoro de nado lento.

La agencia estadounidense de protecci√≥n animal (FWS) ha propuesto degradar al manat√≠ de la lista de especies “en peligro” a “amenazadas”, en virtud del aumento de su poblaci√≥n: solo en Florida, se contabilizaron en febrero pasado 6.350 ejemplares, contra 1.267 en 1991.

Una decisión final se tomará en 2017 y recaerá sobre todos los manatíes del Caribe, que habitan desde Florida hasta el norte de América del Sur.

“Creo que este es el primer paso para celebrar el √©xito” en su conservaci√≥n, valor√≥ Iv√°n Vicente, especialista en la reserva del r√≠o Crystal.

El cambio “implicar√° una diferencia m√≠nima”, se√Īal√≥ a AFP. “Tan solo significa que la especie ya no es tan vulnerable a extinguirse como antes, aunque sigue siendo vulnerable. El nivel de protecci√≥n no disminuye”, afirm√≥.

Persistentes riesgos

Pero grupos de defensa de los manat√≠es advierten que estos animales contin√ļan amenazados por enfermedades, p√©rdida de su h√°bitat y accidentes provocados por embarcaciones.

“Creemos que es prematuro” el cambio, dijo Katie Tripp, directora del Save the Manatee Club, creado en 1981. Teme que implique menos recursos para la protecci√≥n de las vacas de r√≠o.

Tripp minimiza la importancia del aumento de su poblaci√≥n. “No estamos enfocados en un n√ļmero ni queremos que la agencia se enfoque en un n√ļmero. Lo importante es el h√°bitat” que puede perderse, estima.

Diario Las Américas | Twitter

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Durante el invierno, cientos de manatíes de Florida convergen en Three Sisters Spring, cerca del río Crystal, una zona donde hay fuentes de aguas cálidas.

Mike Dunn es el copropietario de la empresa Manatees in Paradise, que organiza paseos por los canales, para que grupos de seis turistas a la vez puedan bucear junto a estos grandes mamíferos.

Las instrucciones son claras: no est√° permitido abrazarlos ni empujarlos.

Matar a un manat√≠ est√° absolutamente prohibido. Un infractor puede enfrentar una multa de 100.000 d√≥lares y un a√Īo de c√°rcel.

Dunn maneja su bote lentamente, para evitar golpear a los animales. No duda en rega√Īar a otros capitanes si considera que sus embarcaciones van muy r√°pido.

“Los manat√≠es son la principal fuente de ingresos en esta zona”, dice Dunn, que considera “absurda” la idea de degradar su nivel de protecci√≥n. “Sin los manat√≠es, no vale la pena tener restaurantes, tener hoteles”, agrega.

Cicatrices y rasgu√Īos

En el bando contrario, se encuentran los clubes n√°uticos, que por a√Īos han impulsado el cambio de estatus del manat√≠.

“Desde hace tiempo, el manat√≠ ya no est√° en peligro de extinci√≥n”, se√Īal√≥ David Ray, de la asociaci√≥n de industriales marinos de Florida Central, al garantizar que el eventual cambio no implicar√≠a que se relajen las precauciones al navegar. “Si hay l√≠mites de velocidad donde hay muchos manat√≠es, esos l√≠mites de velocidad se mantendr√°n”, afirma.

En el mismo sentido, el portavoz del FWS Chuck Underwood garantiz√≥ que si se modifica la catalogaci√≥n del manat√≠, “el p√ļblico no ver√° diferencias” en los esfuerzos de conservaci√≥n y protecci√≥n.

Incluso, indic√≥, podr√≠an a√Īadirse medidas de protecci√≥n de ser necesarias.

Para turistas como Brandy Pounds, que todo su vida escuchó que los manatíes estaban próximos a desaparecer, la idea de que puedan salir de la lista de animales en peligro es difícil de digerir, especialmente luego de nadar junto a un ejemplar con heridas probablemente causadas por embarcaciones.

“Uno de los manat√≠es que vi ten√≠a cicatrices y rasgu√Īos, algunos profundos, y eso es una muestra de que alguien fue irresponsable” al tim√≥n, se√Īala. “Me parece que hay que seguir usando la frase ‘en peligro’. Si solo los llamas ‘amenazados’, la gente querr√° salir con sus botes y les provocar√° da√Īos”, agreg√≥.

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