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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El mundo del tatuaje ofrece una amplia gama de opciones para plasmar imágenes en la piel de forma permanente, pero se habla poco de las consecuencias biológicas. Las tintas contienen pigmentos, disolventes y conservantes que pueden incluir metales pesados y compuestos tóxicos. Al tatuarse, el sistema inmunitario reacciona intentando eliminar las partículas de pigmento, lo que induce inflamación y puede afectar la respuesta inmunitaria a vacunas como la de COVID-19. Además, pueden surgir riesgos de infecciones y reacciones alérgicas, especialmente en tatuajes con tinta roja.

En blanco y negro, en colores o solo con tinta roja. Con máquina, handpoke o tebori. En los brazos, piernas o espalda. Sin duda, el mundo del tatuaje presenta un universo de posibilidades para quienes buscan llevar una imagen o texto en su piel para toda la vida.

El factor de llevarlo para siempre, la elección de una zona del cuerpo para realizarlo y el umbral de dolor soportable para concretarlo son los factores que analizan quienes buscan hacerse uno por primera vez.

Sin embargo, poco se habla de las consecuencias biológicas. Una vez que la tinta del tatuaje entra en el cuerpo, no se queda ahí. Bajo la piel, los pigmentos del tatuaje interactúan con el sistema inmunitario de formas que los científicos apenas están empezando a comprender.

Y si bien se consideran generalmente seguros, cada vez hay más evidencia científica que sugiere que las tintas no son biológicamente inertes. La pregunta clave ya no es si los tatuajes introducen sustancias extrañas en el cuerpo, sino qué tan tóxicas podrían ser esas sustancias y qué implica para nuestra salud a largo plazo.

¿De qué están hechas las tintas de tatuajes?

Según explicó la doctora Manal Mohammed, profesora titular de Microbiología Médica en la Universidad de Westminster, para artículo de The Conversation, las tintas de tatuaje son mezclas químicas que incluyen pigmentos para color, disolventes que ayudan a distribuirla, conservantes para prevenir el crecimiento microbiano y pequeñas cantidades de impurezas.

Asimismo, sostienen que muchos de los pigmentos que hoy se utilizan fueron desarrollados originalmente para aplicaciones industriales, o que algunas tintas contienen metales pesados como níquel, cromo, cobalto y, ocasionalmente, plomo. Estos pueden ser tóxicos en ciertos niveles y provocar reacciones alérgicas y sensibilidad inmunológica.

Además, las tintas negras, que suelen estar hechas de negro de humo, pueden contener hidrocarburos aromáticos policíclicos. A menudo abreviados como HAP, se producen durante la combustión incompleta de material orgánico y se encuentran en el hollín, los gases de escape de los vehículos y los alimentos carbonizados.

La reacción del sistema inmune

Al tatuarse, la tinta se inyecta en la dermis, la capa de piel que está debajo de la superficie. El cuerpo reconoce las partículas de pigmento como material extraño e intenta eliminarlas, pero estas son demasiado grandes para desaparecer por completo. En su lugar, quedan atrapadas dentro de las células de la piel, lo que hace que los tatuajes sean permanentes.

Paralelamente, un estudio de 2025 sugiere que la tinta de los tatuajes induce inflamación en el ganglio linfático de drenaje y altera la respuesta inmunitaria a la vacunación.

Por un lado, los investigadores descubrieron que las células inmunitarias de la piel absorben la tinta de los tatuajes. Cuando estas mueren, liberan señales que mantienen activado el sistema inmunitario, lo que provoca inflamación en los ganglios linfáticos cercanos durante un periodo de hasta dos meses.

Por otro, reveló que la tinta de los tatuajes presente en el lugar de la inyección de la vacuna alteraba las respuestas inmunitarias de forma específica para cada una. En particular, se asoció con una respuesta inmunitaria reducida para la inoculación contra la COVID-19. Esto no significa que los tatuajes las hagan inseguras, sino que sugiere que los pigmentos pueden interferir en la señalización inmunitaria –el sistema de comunicación química que utilizan las células inmunitarias para coordinar las respuestas a las infecciones o a la vacunación– en determinadas condiciones.

Riesgos de infección y reacciones alérgicas

Considerando que el procedimiento también conlleva una perforación de la piel, podría conllevar cierto riesgo de infección. Una higiene deficiente puede provocar infecciones por Staphylococcus aureus, así como hepatitis B y C. En casos excepcionales, se ha asociado con infecciones por micobacterias atípicas.

El artículo también sostiene que en algunos casos se ha encontrado evidencia de picor persistente, hinchazón y granulomas en tatuajes hechos con tinta roja. Una investigación de 2018 sostiene que gran parte de estas reacciones se presentan como respuesta al pigmento de este color y que pueden aparecer semanas, meses o años después, a menudo en extremidades “posiblemente debido a su mayor exposición a la radiación ultravioleta (UV)”.