Notas
¬ŅQuieres educaci√≥n de calidad? No pienses en los ni√Īos: piensa en los padres
Publicado por: Christian Leal
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En una √©poca en que en Chile debate c√≥mo reorganizar su corro√≠do sistema educativo, es posible que la clave para su mejoramiento no est√© en la infraestructura o en la cantidad de dinero que se le asigna a cada establecimiento. Quiz√°, ni siquiera est√© en los profesores ni en los propios estudiantes… sino en sus padres.

En una columna del periodista del New York Times, Nicholas Kristof, se expone cómo un equipo de investigadores de la Universidad McGill en Canadá, se percataron de que los ratones de laboratorio cuyas madres habían pasado más tiempo cuidando de ellos mediante lamidos y caricias, demostraban ser más inteligentes, sociables y curiosos cuando llegaban a la adultez e -incluso- vivían más tiempo.

Al analizar el cerebro de estas ratas y compararlo con el de aquellas que no tuvieron padres tan afectuosos, descubrieron que tenían diferencias biológicas que permitían a las primeras manejar de mejor forma el estrés y las situaciones desconocidas.

Pero este particular hallazgo no se queda s√≥lo en los roedores. Un estudio de la Universidad de Minnesota que se viene realizando desde 1970, ha seguido durante cuatro d√©cadas a 267 ni√Īos provenientes de familias con padres primerizos de bajos ingresos. En un resultado no tan sorprendente, quienes recibieron mayor apoyo afectivo de sus padres durante los primeros a√Īos de vida, tuvieron tanto un mejor coeficiente intelectual como mayores posibilidad de completar su educaci√≥n superior.

Kristof cita el trabajo del escritor Paul Tough, en su libro “How children succeed” (C√≥mo triunfan los ni√Īos), para demostrar que es precisamente este tipo de apoyo el que marca una diferencia en romper el c√≠rculo de la pobreza, y no necesariamente -tal como debatimos en Chile- la asignaci√≥n de bonos o de una reforma tributaria.

“No existen mejores armas contra la pobreza que la resoluci√≥n, la resiliencia, la perseverancia y el optimismo, -escribe Tough- sin embargo estas aptitudes no son innatas en los j√≥venes ni aparecen m√°gicamente. Tampoco es un asunto de opci√≥n. Est√°n enraizadas en la qu√≠mica cerebral y se van moldeando, de formas predecibles y mesurables, seg√ļn el ambiente en que crecen los ni√Īos. Eso significa que el resto de nosotros, como sociedad, podemos hacer much√≠simo para influenciarlos en su desarrollo”.

Para ejemplificarlo, el periodista exhibe los resultados de Nurse-Family Partnership, una agrupaci√≥n que combate la pobreza en Estados Unidos enviando regularmente una enfermera a visitar a madres solteras en situaci√≥n vulnerable, hasta que su hijo cumple 2 a√Īos. Su misi√≥n es desincentivar el uso de drogas o alcohol, as√≠ como ense√Īarles actitudes de paternidad proactiva, como leerle regularmente a sus ni√Īos.

¬ŅEl resultado? Cuando han cumplido 15 a√Īos, estos chicos han tenido menos de la mitad de probabilidades de ser arrestados que los ni√Īos en su misma situaci√≥n, pero que no fueron beneficiados por el programa.

“Quiz√° estamos comenzando a descifrar la forma de evitar muchos de los problemas dom√©sticos que tiene el pa√≠s. Esto porque si bien Tough cita evidencia de que el estr√©s o la indiferencia de los padres da√Īa la corteza prefrontal (del cerebro) en la infancia, este da√Īo usualmente puede revertirse en la adolescencia”, dice Kristof.

Buena muestra da de ello Kewauna Lerma, una adolescente de Chicago que comenzó su educación media no sólo con un promedio inferior a 4, sino también con un arresto. Entonces, un grupo de apoyo llamado OneGoal comenzó a apoyarla tanto en su aprendizaje como en sus afectos.

Y pese a que la familia de Kewauna est√° en el quintil m√°s desafavorecido econ√≥micamente, una vez que pudo centrar su atenci√≥n en los deberes escolares, para su √ļltimo a√Īo de escolaridad ya no ten√≠a ninguna calificaci√≥n inferior a un 6.5.

“Logr√≥ llegar a la universidad, donde la clase que m√°s le costaba era biolog√≠a, ya que el profesor usaba t√©rminos que Kewauna desconoc√≠a. Por eso, decidi√≥ sentarse en la primera fila y, al terminar las clases, le preguntaba al profesor qu√© significaba cada una de las palabras que no hab√≠a entendido”, narra Kristof.

“Kewauna ten√≠a muy poco dinero, al punto que una vez se qued√≥ sin comer durante dos d√≠as. Pero en biolog√≠a, logr√≥ obtener un 7″, concluye.

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