La fiscalía francesa pidió el lunes en Estrasburgo tres meses de cárcel en suspenso y una multa de 1.000 euros -$679.000 pesos- para un francés de origen chileno acusado de provocación a la discriminación luego de quemar y orinar un ejemplar del Corán por Internet.

Ernesto Rojas Abbate de 30 años, residente en Bishchheim, fue acusado de “provocación a la discriminación nacional, racial o religiosa” por la cual podría ser condenado a un año de cárcel y a 45.000 euros -$30.555.000 pesos-de multa.

Rojas quemó y orinó sobre un ejemplar del Corán y difundió esas imágenes el 2 de octubre de 2010 en el sitio internet blog-video tv.

Según esas imágenes, Rojas se “divirtió” haciendo avioncitos con las páginas del libro sagrado de los musulmanes que lanzaba contra vasos de vidrio que representaban las torres gemelas del World Trade Center de Nueva York, epicentro de los atentados del 11 de septiembre del 2001 atribuidos a la red Al Qaida.

Tras quemarlas, orinó para “apagar las llamas”.

En las imágenes, Rojas se cubría la cara con una máscara del diablo pero había difundido sus datos.

El acusado, empleado en una empresa de informática, explicó que había actuado así tras el desafío de un internauta luego del llamamiento lanzado por el pastor evangelista estadounidense Terry Jones semanas antes, para que se quemaran ejemplares del Corán con motivo del noveno aniversario de los atentados de 2001.

“Hacía programas en los cuales me burlaba de todo. (…) No creo que esté prohibido quemar el libro en su casa”, se defendió el franco-chileno.

Pero el fiscal adjunto Gilles Delorme consideró que fue un acto de provocación porque “incita al odio hacia los musulmanes, pues todo el mundo sabe que el World Trade Center fue atacado por extremistas musulmanes”.

“Orinar sobre el Corán (…) es una incitación al odio contra los musulmanes”, insistió el magistrado.

El abogado defensor de Rojas, Renaud Bettcher, pidió la puesta en libertad de su cliente afirmando que éste había querido estigmatizar a los integristas musulmanes y no a los musulmanes en su conjunto, y que “desde 1789 no existe la blasfemia” como delito.

La demanda contra Rojas fue impulsada por la Liga Internacional contra el Racismo y el Antisemitismo (LICRA). Su abogado, Raphael Nisand, afirmó que Rojas “superó los límites de lo admisible” y recordó que en Francia “hechos semejantes están prohibidos”.