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Trabajadores de la Fundación de la Familia exigen explicaciones por violento desalojo en Huechuraba
Publicado por: Christian Leal
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www.huechuraba.cl

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Se√Īores Radio B√≠o-B√≠o:

El d√≠a mi√©rcoles 3 de noviembre del a√Īo 2010, en la historia de la Fundaci√≥n de la Familia, instituci√≥n perteneciente al Gabinete de la Primera Dama, se gener√≥ un quiebre tan evidente entre trabajadores(as) y la Direcci√≥n Ejecutiva que no podemos obviar.

Ese d√≠a, los(as) 7 trabajadores del Centro Familiar de Huechuraba, sin ning√ļn tipo de aviso previo o formalidad alguna desde la Fundaci√≥n de la Familia, nuestro empleador, o del Municipio de Huechuraba, due√Īo del terreno, (ambas instituciones vinculadas a la g√©nesis del conflicto), fueron desalojados desde lo que hasta ese momento era su lugar de trabajo, poni√©ndose de esta manera fin a su ‚Äúv√≠nculo‚ÄĚ con la Fundaci√≥n, argumentando la necesidad urgente del uso del terreno para ejecutar otros programas sociales.

Es importante se√Īalar, que este Centro Familiar, ubicado en la Poblaci√≥n La Pincoya, realiz√≥ su quehacer desde el a√Īo 1992, con √©nfasis en un fuerte trabajo comunitario y en la promoci√≥n y prevenci√≥n de situaciones que afectan a las familias m√°s vulnerables de nuestro pa√≠s. Hasta el momento del desalojo, 30 organizaciones de la comunidad hac√≠an uso de dicho Centro; traducidas en n√ļmero de personas participando, hablamos de sobre 250 personas.

El cierre y desalojo de los trabajadores del CF, se llevó a cabo, como si se tratara de un vulgar trámite, algo que resolver rápidamente, intrascendente; como si el tiempo, las energías, la disposición, los afectos puestos en el trabajo desarrollado hasta ese momento, no fueran razón suficiente para mirar y comprender la clara vulneración de derechos desde el puntos de vista humano, social y ético que allí se estaba cometiendo.

No se consider√≥ el desempe√Īo de los funcionarios ni las evaluaciones previas de los mismos, argument√°ndose que ‚Äúlas nuevas pol√≠ticas de la empresa no eran reubicar a nadie ni abrir nuevos CF en otros lados sin que existan estudios previos que ameriten su apertura‚ÄĚ; sin embargo, tampoco hay estudios presentados que ameriten el cierre del CF.

Llama la atenci√≥n esta declaraci√≥n, pues extraoficialmente, se nos hab√≠a informado que no era pol√≠tica de la nueva gesti√≥n despedir al personal. Lo sucedido en Huechuraba, nos sume en una profunda desconfianza, ¬Ņalguien nos asegura que atropellos como el sucedido no volver√°n a repetirse?

Esencialmente, los trabajadores y trabajadoras de la Fundaci√≥n de la Familia desempe√Īamos nuestra labor en las diversas dimensiones del trabajo social y comunitario, o si se prefiere del √°rea social. Es ah√≠ donde logramos dotar de sentido nuestro quehacer, es en ese espacio donde la vinculaci√≥n y construcci√≥n con la comunidad, las personas, las familias cobra una importancia vital para cada uno de nosotros(as) y viceversa.

Este v√≠nculo de a√Īos fue transgredido brutalmente. La comunidad de La Pincoya fue violentada una vez m√°s por una instituci√≥n que promulga el trabajo con las familias m√°s vulnerables. Ni el Municipio ni la Direcci√≥n Ejecutiva de la Fundaci√≥n de la Familia consideraron esta profunda dimensi√≥n y actuaron socavando la confianza puesta por la comunidad en un proyecto institucional, gubernamental.

Cabe mencionar adem√°s, la falta de respeto hacia la dirigencia del Sindicato, pues, si bien se nos inform√≥ del t√©rmino de la relaci√≥n contractual de los compa√Īeros(as), en ning√ļn momento se dej√≥ entrever la forma humillante, irrespetuosa y violenta en que se llevar√≠a a efecto dicha ‚Äúdesvinculaci√≥n‚ÄĚ y claramente se nos hizo parte de una maquinaria perversa.

En la actualidad, las instituciones pertenecientes al Estado y/o gobierno, han expresado la intenci√≥n de desarrollar una labor social en pos de los m√°s desvalidos y desprotegidos. Estos principios debieran revisarse profundamente. No se puede mirar en funci√≥n de los ‚Äúbeneficiarios‚ÄĚ, cuando a los propios trabajadores parece consider√°rseles un artefacto m√°s en el inventario de los centros familiares. Aqu√≠ ‚Äúno hay un nuevo trato‚ÄĚ, ni una ‚Äúnueva forma de gobernar‚ÄĚ.

De artefactos, nada. Esta acci√≥n, no es s√≥lo un atropello hacia nuestros compa√Īeros(as) de Huechuraba, es un atropello a nosotros mismos, a cada uno(a) de los trabajadores(as) de la Fundaci√≥n de la Familia, a nuestra dignidad como personas y a la propia comunidad del sector.

Hacemos un emplazamiento p√ļblico a la Primera Dama Cecilia Morel, Directora Nacional de la Red de Fundaciones y a la Directora Ejecutiva de la Fundaci√≥n de la Familia, Catalina Record√≥n, a que den explicaciones claras a la comunidad de Huechuraba y a los compa√Īeros(as) despedidos, donde se deje constancia de las responsabilidades individuales e institucionales (nombres y cargos) respecto de lo ocurrido.

Exigimos adem√°s, una disculpa p√ļblica de la Direcci√≥n Ejecutiva hacia nuestros compa√Īeros(as), por la forma en que fueron violentados(as) en sus derechos como personas y como trabajadores. Demandamos un pronunciamiento formal de parte de nuestro empleador de que situaciones como la ocurrida no volver√°n a producirse.

Jorge Gajardo H. – Presidente
Herbert Guajardo P. – Secretario
Gabriel Valdes O. – Tesorero
SINDICATO DE TRABAJADORES FUNDACI√ďN DE LA FAMILA

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