Artes y Cultura
Alejandro Gonz√°lez I√Ī√°rritu derriba en el muro de Donald Trump en Cannes
Publicado por: Emilio Contreras La información es de: Agence France-Presse
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El foco del helic√≥ptero deslumbra. Algunos migrantes se tumban al suelo, otros corren. Entre ellos, el espectador vacila. La polic√≠a llega y apunta con sus armas. Es la frontera de M√©xico con Estados Unidos, recreada por Alejandro Gonz√°lez I√Ī√°rritu.

Carne y arena“, el corto de realidad virtual del cineasta mexicano presentado en el Festival de Cannes, poco tiene que ver con las experiencias a las que nos est√° empezando a acostumbrar esta pujante tecnolog√≠a.

“Normalmente, la realidad virtual es entretenimiento. Aqu√≠ lo que importa es crear empat√≠a” con los migrantes que se juegan la vida por alcanzar Estados Unidos, afirma a la salida de la “instalaci√≥n” Elisha Karmitz, responsable del gigante de distribuci√≥n MK2.

La arena bajo los pies descalzos, el viento, las sirenas de los dos coches de polic√≠a… los sentidos enga√Īan y uno se convierte a la fuerza en un ser humano que so√Īaba con cruzar la frontera y ahora siente en su piel la inminencia de un final tr√°gico.

Imagen de "Carne y arena" | Fondazione Prada
Imagen de “Carne y arena” | Fondazione Prada

Los compa√Īeros de viaje son hombres, ni√Īos, mujeres, una de ellas gime de dolor. Pero no hay tiempo de acercarse para atenderla, los agentes apuntan con sus armas, hay gritos, confusi√≥n. El cerebro se predispone a o√≠r los primeros inevitables disparos.

Pero estos no llegan. I√Ī√°rritu ofrece “solo” un atisbo de la tragedia. Ir hasta el final hubiese sido seguramente insoportable.

Historias reales

“Aqu√≠ no hay actores. Estas historias son reales, recreadas por los inmigrantes que las experimentaron. Incluso algunas de las ropas que visten son piezas que usaron cuando cruzaron la frontera”, explica en un texto en la entrada de la “instalaci√≥n” el oscarizado cineasta (“Birdman”, “El renacido“).

El corto tiene una duraci√≥n de seis minutos y medio, pero la experiencia de “Carne y arena” arranca antes, con una puesta en escena que compunge.

Primero, está la turbadora sensación de adentrarse en lo desconocido, en un silencioso hangar a varios kilómetros del concurrido Palacio de Festivales donde se desarrolla la mayor muestra mundial de cine.

Y cuando se cierra la puerta de la antesala de la “instalaci√≥n“, peque√Īa como una celda, las pilas de los andrajosos zapatos de los inmigrantes echan en cara la mejor suerte del espectador que, completamente solo, se descalza aturdido.

Hay un breve momento de interrupción previo a la inmersión, cuando el equipo técnico aparece para colocar el casco, las gafas y una mochila que permitirá sentir vibraciones como las del helicóptero.

“Es la primera vez que veo un tema as√≠ tan bien logrado”, afirma Karmitz, cuyo grupo ha abierto en Par√≠s la primera sala dedicada a la realidad virtual en Francia.

“Aunque t√©cnicamente hubiese sido posible ir m√°s lejos”. El espectador, por ejemplo, no ve sus propias manos y cuando trata de asir un objeto o tocar una persona, solo corta el aire.

Tras su estreno mundial en el Festival de Cannes, “Carne y arena“, en el que I√Ī√°rritu ha trabajado cuatro a√Īos junto a su gran colaborador y compatriota Emmanuel Lubezki, se mostrar√° en la Fundaci√≥n Prada de Mil√°n.

I√Ī√°rritu ingresa as√≠ en el c√≠rculo de cineastas que se deja tentar por la realidad virtual, como tambi√©n lo acaba de hacer la oscarizada directora Kathryn Bigelow, con su corto “The Protectors“.

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