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Comunidad cient√≠fica dividida por el “open access”
Publicado por: Agencia SINC
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¬ŅQui√©n teme al open access? Para I√Īaki Gal√°n, Beatriz P√©rez-G√≥mez y Elena Primo-Pe√Īa, epidemi√≥logos espa√Īoles del Instituto de Salud Carlos III, son m√°s las ventajas que los inconvenientes. Este movimiento, que surgi√≥ a finales del siglo pasado como respuesta al continuo incremento de los costes de suscripci√≥n a las revistas cient√≠ficas, permite distribuir la informaci√≥n cient√≠fica de forma m√°s r√°pida.

“La facilidad de acceso ‚Äďa√Īaden‚Äď permite ampliar el espectro de lectores, democratizando el conocimiento y acercando los resultados de las investigaciones a cualquier persona interesada, sin filtros ni intermediarios”.

Para estos investigadores, el open access tambi√©n tiene importantes connotaciones √©ticas. “La mayor parte de la financiaci√≥n de la investigaci√≥n en muchos de los pa√≠ses occidentales proviene de los fondos p√ļblicos o de entidades sin √°nimo de lucro. Los resultados de estas grandes inversiones econ√≥micas deber√≠an ser propiedad de la sociedad en general y, por tanto, el acceso a ellos deber√≠a ser completamente abiertos”, consideran.

Sin embargo, la calidad de estas publicaciones est√° siendo cuestionada por una parte de la comunidad cient√≠fica, que considera que este nuevo modelo de negocio conduce a disminuir los est√°ndares de revisi√≥n para maximizar los beneficios. En el lado m√°s extremo, est√°n proliferando cientos de nuevas revistas y editoriales de acceso abierto, que transgreden todos los principios √©ticos y que han hecho famosa la lista de Beall, un registro con las llamadas revistas y editoriales ‘depredadoras’, elaborado y mantenido por un bibliotecario de la Universidad de Colorado, en Denver.

El equipo de Galán destaca en el artículo una lista de diez consejos para evaluar la calidad de una revista de acceso abierto, como averiguar si está indexada en bases de datos bibliográficas o si describe los estándares de revisión por pares.

En la pr√°ctica, la mejor aproximaci√≥n son las estad√≠sticas de citaciones, “y las revistas open access est√°n obteniendo en el campo de la salud un n√ļmero de citas similar o incluso superior al de las revistas de suscripci√≥n”, destacan.

El acceso abierto no es la panacea

Ana Mar√≠a Garc√≠a, investigadora en el departamento de Medicina Preventiva y Salud P√ļblica de la Universidad de Valencia, considera que con el acceso abierto no se ha encontrado la panacea contra los problemas centrales de la edici√≥n cient√≠fica, al menos con el modelo que se ha generalizado en √°reas tan rentables como las ciencias de la salud y que traslada a los autores los costes para la publicaci√≥n.

“Si en el modelo tradicional es la comunidad cient√≠fica la que debe pagar por acceder a su propio trabajo o al de los colegas, con el open access suelen ser los autores los que deben pagar por publicar, autores que a su vez se financian mayoritariamente con los fondos que consiguen de sus instituciones y universidades. Como dijo Eisen, cofundador de PLoS, compa√Ī√≠a editorial que aglutina varias revistas cient√≠ficas de acceso abierto, la transacci√≥n sigue siendo rid√≠cula”, argumenta.

PLoS es precisamente una de las m√°s beneficiadas con este nuevo modelo que carga a los autores con los costes de la publicaci√≥n. Sus beneficios netos en 2013 fueron de 9,87 millones de d√≥lares, superando en un 38% los del a√Īo anterior. Para Garc√≠a, el open access s√≥lo estar√≠a justificado sin √°nimo de lucro, al margen de las l√≥gicas del mercado.

Pero, seg√ļn la autora, “lamentablemente hay muy pocos ejemplos de revistas que sigan la llamada platinum o diamond road”. El Croatian Medical Journal es de los pocos ejemplos que ha conseguido mantener sus contenidos en abierto y sin costes para los autores.

“Pero este √ļltimo caso es una excepci√≥n”, afirma Garc√≠a. “Sea en su vertiente m√°s extrema y execrable (los depredadores) o a trav√©s de las desmesuradas suscripciones institucionales recaudadas por los grandes grupos editoriales, est√° claro que la publicaci√≥n cient√≠fica puede ser, y de hecho es, un negocio rentable”, concluye.

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