Sociedad
Miércoles 01 agosto de 2018 | Publicado a las 08:41
Coasteering: la pr√°ctica que se impone en los acantilados franceses
Publicado por: Denisse Charpentier
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Desplazarse por una pared rocosa contra la que estallan las olas del mar, saltar desde un saliente al agua y explorar a nado una gruta: el ‘coasteering’ gana adeptos en las accidentadas costas francesas.

Esta actividad surgi√≥ en los a√Īos 90 en Gales con una finalidad l√ļdica, antes de extenderse por el rocoso litoral del Reino Unido e Irlanda, para convertirse en un pasatiempo popular.

Desde hace unos a√Īos su pr√°ctica crece en las costas francesas, especialmente en la Costa Azul, en Breta√Īa y en Normand√≠a.

“Funciona bien”, asegura Reinald Le Bresne, gu√≠a de ‘coasteering’ de la Asociaci√≥n de Salvamento y Educaci√≥n para la Seguridad en la regi√≥n normanda de Cotentin (oeste de Francia).

Aunque est√° autorizada en el pa√≠s galo, la actividad no est√° reconocida como tal. Lionel Richard, que aboga por su oficialidad desde Niza, lamenta el ‘limbo jur√≠dico’ en que se halla, lo que obliga a bautizarla como “espeleolog√≠a al borde del mar”.

Fred Tanneau | Agence France Presse
Fred Tanneau | Agence France Presse

“Todo est√° a√ļn por hacer en Francia”, indica Ma√ęl Pac√©, gu√≠a acompa√Īante que es otro de los pioneros de la actividad en este pa√≠s.

“Por el momento, cada uno adapta la actividad a sus capacidades”, explica este polifac√©tico nadador y monitor de pirag√ľismo de 31 a√Īos.

Equipadas con un casco, un traje de neopreno y zapatillas deportivas, ocho personas tratan de descubrir un d√≠a de final de julio los imponentes acantilados del parque natural de Arm√≥rica (Breta√Īa, oeste).

Fred Tanneau | Agence France Presse
Fred Tanneau | Agence France Presse

“Chimenea del diablo”

“Aqu√≠ estamos por encima de la chimenea del diablo”, explica durante una parada el joven gu√≠a.

Tras un primer salto a un agua a 20 grados de temperatura, el grupo prosigue a nado hasta un mont√≠culo rocoso. “Aqu√≠ hay cuatro metros de altura, ah√≠ cinco y all√≠ a seis o siete metros. Cada uno elige”, invita el gu√≠a.

“Yo tengo ganas de ir hasta all√≠, de saltar desde ah√≠ arriba, nunca hice esto pero tengo ganas de hacerlo”, asegura Sandra Sabatier, de 48 a√Īos, extasiada por la belleza del paraje a pesar de que la adrenalina comienza a correr por sus venas.

Algunos miembros del grupo vacilan, pero todos acaban saltando, especialmente los tres adolescentes √°vidos de sensaciones fuertes.

“¬°Es magn√≠fico! Recomiendo esta actividad a todos, aunque hay que ser h√°bil en el agua y en las rocas”, reconoce Nina, de 16 a√Īos, con una amplia sonrisa despu√©s de lanzarse desde cinco metros.

“Nos divertimos como adolescentes, es genial, me encanta”, se entusiasma Rudy Verdier, el marido de Sandra. “Saltas al agua, sales, escalas, exploras una cueva… ¬°somos como ni√Īos!”

Fred Tanneau | Agence France Presse
Fred Tanneau | Agence France Presse

Todos se maravillan al descubrir la gruta del diablo, sólo accesible por mar, que horadó la roca dejando una forma parecida al conducto de una chimenea, por el que sale la espuma producida en las tormentas invernales.

“El lugar es magn√≠fico, es realmente algo diferente y fabuloso descubrir el medio ambiente de esta forma”, explica Christian Massias, otro adepto, de 50 a√Īos.

“Con esta actividad tenemos generalmente un punto de vista √ļnico de lugares excepcionales”, se√Īala Reinald Le Bresne pensando en el Nez de Jobourg y sus acantilados, los m√°s altos de la Europa continental.

Las tres horas de recorrido, dos de ellas en el agua, deparan un regreso entusiasta al punto de partida entre el peque√Īo grupo, deseoso de repetir en cuanto se presente una oportunidad.

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