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Cristián Arcos, reconocido periodista con 30 años de trayectoria, comparte su experiencia personal con la depresión en su libro "Enemigo Interno", abordando la importancia de la salud mental. A pesar de sus desafíos, destaca la importancia del autoconocimiento. Además, Arcos reflexiona sobre la desigualdad en Chile y la falta de acceso a tratamientos.
Vivir con depresión ha significado para Cristián Arcos un proceso de autoconocimiento y un trabajo diario. El periodista, que hizo público su diagnóstico en 2019, explica que ha aprendido a reconocer los momentos difíciles y que continúa con sus terapias. “En mi caso, he tratado que no me defina”, señala.
En conversación con BioBioChile, el comunicador aborda su experiencia, recogida en el libro Enemigo interno, y cuestiona las desigualdades que dificultan el acceso a tratamiento en Chile. Insiste en que su testimonio no es una fórmula ni una receta: la depresión se vive de manera distinta en cada persona.
Cerca de cumplir 30 años de carrera, Arcos también repasa sus orígenes en Curicó, su paso por Chilevisión y el papel que ha tenido la radio en su vida laboral.
—En 2019 hablaste públicamente de tu diagnóstico de depresión. ¿Cómo es vivir con depresión?
Hay que acostumbrarse, porque tiene varios momentos: a veces hay episodios de oscuridad, otras veces sabes transitar por ellos y también existen instantes de cierta planicie que son realmente importantes. Al final, uno aprende a vivir con depresión. En mi caso, he tratado que no me defina. Como tiene momentos supercomplicados, uno aprende a reconocerlos.
A partir de ahí, surge un proceso de conocimiento personal que es superimportante, porque es un saber que no es transferible. He aprendido que la depresión no es igual en ninguna otra persona.
Lo que a mí me pasa no le pasa igual a otra persona; aunque pueda tener el mismo diagnóstico, es absolutamente distinto. Entonces el conocimiento ayuda también a sobrellevarlo y que no se convierta en una carga. He aprendido a no verlo como una carga.
—Con el tiempo, ¿cambiarías el título de tu libro Enemigo interno?
Creo que el título es preciso con lo que quería contar ahí. No es una fórmula ni una receta. En mi experiencia, la depresión tenía mucho que ver con el autoboicot. Otros casos no son así. También se relacionaba con el desconocimiento de uno mismo y con empezar a conocerse a punta de porrazos. Por eso es importante empezar a conocerse desde muy chico, para que conocerse no comience a partir de un porrazo.
—En Enemigo interno narras que te criaste en la población Guaiquillo en Curicó. ¿Qué recuerdos tienes de esa época?
Fue bacán, porque he tenido una buena vida. Yo no me quejo de mi vida; o sea, soy un tipo muy afortunado en ese sentido. La población es como toda población: un lugar de mucho esfuerzo. En un momento sí hubo muchas carencias, pero ahora se ha convertido en un lugar mucho mejor de lo que era cuando chico.
Como población de provincia, tocaba caminar mucho y había muchas calles que no estaban pavimentadas. Además, la gente de provincia somos distintos; no digo que seamos mejores, pero claramente tenemos ritmos diferentes y nos alegran otras cosas. Creo que también somos un poco más simples y también bastante esforzados. No tuve carencias por ese lado. Soy amigo de mis compañeros de colegio hasta el día de hoy.
—¿Cuál ha sido tu recorrido personal desde la publicación de Enemigo interno, en 2021?
Escribo el libro con el tratamiento, o sea, ya me trataba hace mucho rato. Entonces no fue escrito en un momento de crisis, porque lo peor ya había pasado antes. Y de ahí para adelante, he seguido con mis procesos y sigo con mis terapias como corresponde.
Sigo hablando del tema muchísimo, porque para mí es una cruzada personal, lo hago en Minuto 90, donde mezclamos la salud mental con el deporte. También he podido colaborar con algunas personas o instituciones a propósito de la salud mental.
La depresión resulta ser un trabajo diario, me alegro de que el tema se hable mucho más que antes. Me alegro que haya más gente que lo entienda, aunque sigue habiendo mucha gente que lo menosprecia o incluso te insulta.
—¿Cómo influye la depresión en el entorno de quien la vive?
Nadie está libre de sufrir de depresión, ya sea a través de un episodio aislado o de una enfermedad crónica. Por lo tanto, la depresión no es ajena a nadie, está dando vuelta y una de las cosas que tiene la enfermedad es que tu entorno es tocado por tu depresión.
La depresión es tramposa, medio manipuladora y muy, muy, muy egocéntrica, porque primero te preocupas por lo mal que lo pasas, y luego te preocupas por lo mal que lo pasa el resto de la gente que te quiere y a la que le importas.
—¿Qué piensas de quienes creen que una persona con una buena situación económica o una figura pública no tiene un “motivo real” para sentirse mal?
Que es de una ignorancia muy profunda. Primero, no tengo una gran situación económica, trabajo como bestia y también no me considero una figura pública, pero esa es otra conversación. La depresión es transversal. Lo que ocurre en un país como este —que ocurre con la depresión y casi todo— es la desigualdad de acceso a terapias, ni hablar de poder medicarse. Hay mucha gente que no puede tener un tratamiento porque no tiene las lucas. La depresión le puede llegar a un magnate, porque no tiene que ver con el lugar donde estái. Obviamente hay entornos que ayudan más y hay otros contextos que ofrecen un menor apoyo.
También Chile es un país extremadamente desigual en cuanto a la educación a la que se accede, el transporte en el cual las personas se movilizan, a las cosas que se pueden adquirir y a los lugares que se pueden visitar. Pero pensar que alguien que tiene una buena situación económica no se puede deprimir es no entender nada del asunto.
De hecho, una de las cosas que más vueltas le puede dar en la cabeza a alguien es tener lo que quiere e incluso poder tener mucho más. Sin embargo, puede que uno no se sienta bien ni completo. Por momentos, es posible no sentirse feliz, aunque se tenga todo lo que se imaginó.
@solamenteunidos ⚽️💚 El testimonio de Cristián Arcos, periodista deportivo y alguien que ha sabido atravesar momentos complejos, nos recuerda lo esencial: sentarse a conversar puede cambiarlo todo. En #SolamenteUnidos, cada silla representa un espacio para hablar, escuchar y acompañar. 👉 Deja un mensaje a quien te acompañó en tu proceso de sanación en: www.solamenteunidos.cl (o link en bio). #CampañaSocial #SaludMental #AgenciaSimplicity ♬ sonido original – solamenteunidos
—Después de tu paso por Chilevisión has seguido en la radio y como editor general de Minuto 90. ¿Cómo enfrentaste tu salida del canal?
Me obligó más a adaptarme que a reinventarme, porque sigo trabajando en el periodismo. Trabajé mucho más en la radio de lo que solía hacerlo, lo cual me ayudó muchísimo. La radio fue fundamental para mí ese año, totalmente trascendental; nada de lo que estoy contando hubiera funcionado sin su respaldo. Tengo mucha suerte de estar en un lugar donde todavía quieren hacer periodismo.
Soy fanático de esta pega, me encanta; tengo la fortuna de hacerla desde el 97 de manera ininterrumpida.
—¿Cómo observas el panorama actual de los medios y la crisis que atraviesa la industria?
La situación está muy difícil. Habitualmente, los medios sufren por problemas que no son generados por los periodistas, pero que igual nos terminan afectando. El periodismo es muy necesario. En tiempos donde hay tanta información dando vueltas, es importante que los medios entreguen contexto. Es superrelevante porque ahora cualquier persona puede dar una explicación, considerando que no es su pega.
—También en redes sociales sucede que mucha gente te ofende por tus comentarios deportivos y ocupa el tema de la depresión para atacarte. ¿Cómo lidias con ellos?
Cada vez que esto ocurre, yo lo expongo. No tengo ningún problema en que me digan que no les gusta lo que hago, no tengo ningún problema en que no estén de acuerdo, o sea, de eso se trata. Incluso puedo entender la ofensa personal, filo. Sin embargo, cuando la cosa tiene que ver con la salud mental, no solo me ofenden sino que a un montón de gente.
Me pueden decir lo que quieran, no tengo ningún problema. Sin embargo, utilizar la salud mental —algo que uno no elige y que le puede tocar a cualquier persona— como un ataque es muy similar a usar un insulto racista.
Para la redacción de la entrevista, se consultó a la psicóloga Marcia Stuardo, del Centro de Vida Saludable de la Universidad de Concepción, sobre el adecuado uso del lenguaje para esta publicación.
Cristián Arcos: ‘no por gritar, yo hablo más claro’
—¿Qué canción te identifica?
Me encanta Hablando de la libertad de La Renga. La razón es que creo profundamente en la libertad. También creo que el rock es un estilo de vida y no solo un estilo de música. Para mí, La Renga no es una banda, sino una forma de ver el mundo, porque creo en la libertad de todas las personas. ‘Uno es parte de un engranaje’, dice esa canción; aun así, hay libertad en vivir dentro del engranaje.
—¿Hay un episodio con tu abuelo Osvaldo que te haya marcado o que recuerdes repentinamente en el día?
Casi todo lo vinculado al estadio. Por ejemplo, hago lo mismo que hacía mi tata, que era llegar muy temprano al estadio. Si tengo una transmisión a las 16:00 horas, llego a las 14:30 horas. También tengo grabado cuando me enseñaba las reglas para dirigir [Osvaldo Arcos fue árbitro de primera división y uno de los cinco fundadores del Club Deportes Curicó Unido].
Hay dos frases que decía mi tata y que a mí me encantaban: ‘no por gritar, yo hablo más claro’ y la otra: ‘Si los equipos rivales no quieren ganar, no hay partido’.
—¿Qué deportista te despierta mayor admiración y respeto?
Lejos Luis Martínez, el goleador histórico del Curi. Sin él, no habría ido nunca al estadio ni menos hubiera sido periodista. Y deportistas que respeto hay montones, como Fernando González que es un tipo extraordinario y también el Nico Massú. Si hablamos de fútbol, Carlos Caszely, que excede los márgenes como un ícono cultural.
Pude conocer a Marlene Ahrens, que es lo más cercano a la mujer maravilla. También Jean Beausejour, es un tipo que ve hacia adelante y también para atrás.
—De todos los libros que has leído, ¿cuál te hubiera gustado escribir?
El extranjero, de Albert Camus me generó envidia ja,ja,ja.
Soy muy fanático de Gabriel García Márquez, entonces me gusta Cien años de soledad y Noticia de un secuestro, me parece que no tiene una coma mal puesta.
Conversación en la Catedral de Mario Vargas Llosa, es un libro que uno dice: ‘¿cómo alguien puede escribir esta cuestión?’
Poeta chileno de Alejandro Zambra me parece un libro brillante.
Pese a que no es de mis escritores favoritos Missing de Alberto Fuguet es un libro extraordinario.
—¿Volverías a estudiar periodismo en la Universidad de Chile?
Sí, yo quiero mucho a la U. Por la situación económica de mis papás, no había otro lugar donde pudiera estudiar que no fuera la Universidad de Chile. Vivía en un hogar universitario porque no tenía dónde vivir. Por lo tanto, mi compromiso con la U es mucho más fuerte que el solo hecho de haber egresado de allí. Trato de devolver a la sociedad lo que la universidad me entregó.
Mi vida era muy distinta antes de pasar por la universidad, incluso a los 17 años no había salido de Curicó. Todos vivimos en burbujas, la gente cree que la gente que tiene lucas vive en una burbuja pero la gente que no ha tenido igual. La U me dio la posibilidad de conocer a gente que el fin de semana se iba a Miami. Al final, me ayudó a cambiar la cabeza.
—¿Quién es Cristián Arcos?
Me considero un aprendiz de poeta.
Creo que soy un hueón piola; una vez que me echaron de Chilevisión, me dijeron que era muy piola. No tengo nada contra eso porque lo soy, aunque nunca entendí bien qué significaba (…) Soy un hueón muy simple, no necesito mucho, solo que mis afectos estén bien. Hoy tengo mucho más de lo que necesito, aunque pudiera tener más. Eso lo aprendí de mi papá: jamás miró el jardín del vecino.
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