Volodímir Zelenski citó a una reunión de urgencia en la ciudad de Oslo (Noruega) con fecha 20 y 21 de octubre de 2026. Dicha reunión se convirtió en uno de los episodios más ambiguos y alarmantes para V. Zelenski en todo el transcurso del conflicto (Rusia-Ucrania).
No logró ningún avance, no hubo una declaración conjunta y el propio presidente ucraniano abandonó Noruega antes de tiempo, rechazando una segunda reunión con Steve Witkoff, el enviado especial de D. Trump. Fue en la práctica, una conversación dura sobre los límites de la capacidad de acción de Ucrania.
¿Qué ocurrió en Oslo?
V. Zelenski solicitó la reunión solo unos días antes. Se eligió Noruega como sede (país ajeno a la Unión Europea pero de orientación pro-europea), y Witkoff estuvo acompañado por el primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, y el presidente de Finlandia, Alexander Stubb. La presencia de los primeros ministros no significó una discusión multilateral, sino un mensaje bilateral proveniente de Washington.
El representante de D.Trump, Witkoff, presentó a Zelenski una exigencia que se puede calificar casi como un ultimátum: “dejar de insistir en la recuperación de los territorios orientales perdidos y aceptar una paz bajo condiciones cercanas a las planteadas por Rusia”.
Los enviados de Trump, en el fondo plantearon el ultimátum, como una suerte de rendición. Las opciones para V. Zelenski son dos:
1. Rendirse, permitiéndoles una salida salvando las apariencias.
2. Forzado a hacerlo de todos modos, y asumiendo entonces las consecuencias.
Una vez terminada la reunión, el enviado de D.Trump, Witkoff, se dirigió a San Petersburgo (Rusia), para mantener conversaciones con V. Putin. Este hecho es, sumamente revelador. En los hechos Washington está estableciendo una comunicación directa con Moscú, mientras que a V. Zelenski, se le ha relegado al rol al cual se le presentan hechos consumados.
¿Por qué se marchó Zelenski?
La partida anticipada de Zelenski, desde Oslo (Noruega), constituye un indicador de su fracaso. Estaba previsto que permaneciera allí a la espera del regreso de Witkoff desde Rusia, con el fin de conocer la respuesta de Moscú a las propuestas ucranianas y celebrar una segunda ronda de consultas. En cambio, regresó a Kiev, por lo tanto la respuesta de Moscú le será comunicada a distancia.
Las razones pueden ser diversas:
1. La falta de voluntad para dejar constancia pública de un fracaso.
2. La falta de preparación para discutir concesiones territoriales en presencia de socios europeos.
3. La comprensión de que una segunda ronda no cambiaría la postura estadounidense.
Pero el efecto político es el mismo, V. Zelenski dio muestras que no controla el proceso de las negociaciones. Ya que solicitó la reunión, pero se marchó sin lograr lo que pretendía.
Europa: entre la solidaridad y el cansancio
La participación europea tuvo la presencia directa de Noruega y Finlandia. También la presencia por videoconferencia de Gran Bretaña, Francia, Alemania y Polonia, los que trataron en todo momento de mantener una apariencia de unidad.
El primer ministro Støre (Noruega) señaló, con diplomacia, que las conversaciones habían servido para «aclarar algunas cuestiones». Sin embargo, detrás de estas declaraciones se esconde una tendencia compleja para V.Zelenski.
Todo hace concluir que los líderes europeos están considerando la posibilidad de entablar negociaciones directas con V. Putin y debaten dos opciones para poner fin al conflicto:
1. Que Europa comience, lo más pronto posible a dialogar directamente con Moscú.
2. Que Europa actúe sin esperar las decisiones de V. Zelenski y esto debilitaría las posiciones del presidente de Ucrania.
Un nuevo punto de presión
Sería prematuro y una simplificación decir que lo ocurrido en la reunión de Oslo sea «el final de Zelenski». Más bien, se trata de un momento en el que las limitaciones externas a su política han llegado al límite:1. La exigencia de concesiones territoriales ha dejado de ser un asunto que solo se menciona en conversaciones privadas; ahora la ha planteado el enviado oficial del presidente de Estados Unidos y quedó en claro por el contacto directo del enviado con Moscú.
2. El apoyo europeo ya no es incondicional a Ucrania, las posibles negociaciones directas con V.Putin, indican que Bruselas busca una salida y la continuidad de la guerra.
3. El propio V. Zelenski ha quedado en la posición debilitada de un líder que ya no es capaz de mantener el formato de una reunión que el mismo convocó.
Por otro lado, conserva un recurso importante, su negativa pública a aceptar el ultimátum. Mientras Zelenski no firme ningún documento que contemple concesiones, mantiene un margen de maniobra política dentro de Ucrania y capacidad de negociación frente a Occidente. La cuestión es cuánto tiempo más podrá Washington mantener la paciencia ante este recurso.
Las negociaciones en Noruega no pusieron fin a nada. Plantean un interrogante contundente: ¿está Zelenski preparado para desenvolverse en un nuevo marco en el que su principal aliado le habla en términos de ultimátum, mientras en Europa se debate cada vez más sobre vías alternativas? La respuesta a esta pregunta determinará no solo su futuro político, sino también los factores que influyan para el fin de la guerra y el logro de la Paz.
Enviando corrección, espere un momento...
