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La periodista de Mega, Florencia Zaror, comparte en TikTok su experiencia con ostomía tras años de lucha contra la colitis ulcerosa. Tras una cirugía en 2025, enfrentó la aceptación y adaptación a su nueva realidad. Además, reflexiona sobre la falta de conciencia en la sociedad sobre esta condición y el alto costo del tratamiento en Chile. A través de sus redes sociales, busca educar y romper el tabú que rodea a las ostomías.
Desde hace un año, la cuenta de TikTok de la periodista de Mega, Florencia Zaror, se llenó de videos hablando sobre un tópico que muchas veces es ocultado: la ostomía, un procedimiento quirúrgico al que se tuvo que someter luego de años lidiando con colitis ulcerosa.
“Mi colon está fuera de mi cuerpo. Lo que ven acá es mi intestino y esta bolsa se llama ostomía”, se le oye responder a la pregunta de una seguidora luego de mostrar sin tapujos el dispositivo médico.
La profesional de Meganoticias tenía apenas 15 años cuando la diagnosticaron con la enfermedad gastrointestinal y desde ahí, tal como relató a BioBioChile, fue un viaje de ensayo y error a la hora de descubrir cuál era el tratamiento adecuado para ella.
“Empecé tomando dosis bajas de mesalazina, pero con los años aumenté a 5, 10 y hasta 20 pastillas diarias, combinadas con prednisona (corticoides) en momentos de crisis. Es una enfermedad compleja porque el cuerpo se va haciendo inmune a la medicación y hay que cambiar constantemente de tratamiento”, contó.
Tal como describe Rodrigo Capona Pérez, cirujano coloproctólogo y jefe del equipo de Coloproctología de Clínica Santa María, la colitis ulcerosa es una “enfermedad inflamatoria crónica del intestino grueso (afecta al colon y recto). Produce inflamación de la capa interna del intestino, lo que genera síntomas como diarrea, sangre en las heces y dolor abdominal”.
No tiene un origen infeccioso o contagioso, sino que es de causa desconocida, pero “se sabe que intervienen muchos factores como los inmunológicos, genéticos y ambientales”, añade en conversación con BioBioChile.
Aunque la farmacoterapia en ese momento daba resultado, en 2024 la periodista ingresó a Mega para realizar su práctica profesional, pero al mismo tiempo estaba en todo el proceso de titulación, por lo que el estrés era frecuente y pronto le empezó a pasar la cuenta.
“Debido al estrés, la mesalazina dejó de funcionar y mi cuerpo dejó de responder. Probamos terapias biológicas cubiertas por la Ley Ricarte Soto, como adalimumab y golimumab. Pero para septiembre de ese año, la situación era crítica: reporteando en terreno, sufría sangrados muy grandes y un sentido de urgencia que me impedía contener, imposibilitando mi vida diaria”, recordó sobre el momento en que todo cambió.
“El 31 de diciembre de 2024 salí de mi turno a las 11 de la noche con un dolor gigante y sangrando. El 1 de enero de 2025 me hospitalicé. Estuve un mes y medio hospitalizada probando tratamientos como el infliximab, que se administra como quimioterapia, pero a mitad de febrero mi colon tenía un riesgo inminente de perforación. Por ello, me operaron en febrero de 2025 para extraer todo mi colon, quedando con una ileostomía“, detalló.
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Florencia Zaror: “Se me vino el mundo encima”
Una ileostomía, de acuerdo a la Sociedad Americana de Cáncer, consiste en realizar mediante cirugía una abertura en la pared abdominal (vientre). A través de ella se reubica el extremo del íleon, la parte más baja del intestino delgado, formando un estoma cuando el colon debe extirparse.
En ese momento, Florencia Zaror admite que “se me vino el mundo encima y fue un rechazo rotundo en ese momento”. “Era un pronóstico que me habían anticipado para cuando tuviera 60 o 70 años, no a mi edad. Sentí un rechazo rotundo porque pensé que mi calidad de vida iba a ser pésima y que se limitarían mis oportunidades”, agregó.
De acuerdo a Capona, las ostomías pueden ser necesarias por distintas enfermedades, cuando “no es posible o recomendable realizar una unión del intestino para mantener la continuidad de este, como por ejemplo: cáncer colorrectal, enfermedades inflamatorias intestinales, diverticulitis y traumatismos del intestino”.
En el caso de la colitis ulcerosa, ocasionalmente se necesita este tratamiento quirúrgico que puede ser temporal o definitivo. “La cirugía se realiza en caso de crisis graves que no responden a medicamentos, presencia de cáncer asociado a la colitis ulcerosa, enfermedad persistente a pesar de un tratamiento adecuado y en emergencias como hemorragia, perforación o dilatación excesiva del colon”, explica.
Al enterarse de la decisión médica, lo primero que hizo Florencia Zaror fue lo propio que hace su generación: buscar en internet, pero no encontró lo que necesitaba.
“Busqué referentes en redes sociales, pero casi no había personas mostrando esta realidad en español; la mayoría hablaba en inglés o japonés. La barrera idiomática que no permitía ver esta realidad”. A raíz de ello, tuvo que acudir a acompañamiento psiquiátrico y psicológico especializado en estas enfermedades, que la ayudaron a aceptar la operación, pues era su única opción de seguir viviendo bien.
Pero no solo eso, pues como buena comunicadora, aquello la motivó a hablar del tema en redes sociales: “Al volver al trabajo, mis compañeros me hacían preguntas como si podía hacer deporte, salir a bailar o trabajar. Responder a esas inquietudes me dio la idea de visibilizarlo. Nunca me gustó que se me limitara por tener colitis ulcerosa, y tampoco quería que me limitaran por tener una ostomía. Quería demostrarle a mi entorno que no estaba incapacitada para vivir“.
Ahí se ha encontrado con un nuevo mundo, relata: “Hay de todo. Muchos preguntan desde la total ignorancia cosas básicas como si puedo cocinar, bailar o hacer deporte, o temas más complejos como las relaciones sexuales y el trabajo. Pero también hay comentarios negativos cargados de asco y pudor. Gracias al trabajo psicológico previo, logro enfrentar estas reacciones entendiendo que la ostomía es simplemente mi estilo de vida y no me hace diferente”.
@florenciazaaa con ustedes: la booooolsa 🏹🧚🏼♀️❤️ #ostomy #ostomybag #dayinmylife #colitis #fy ♬ original sound – Bentleyb2331
“Tuve que hacer un trabajo de reconciliación y entender que ‘la bolsa es vida"”
Tras un mes y medio fuera de su trabajo en el canal, Florencia Zaror regresó gradualmente a sus labores con el fin de acoplarse al ritmo que le daba su ostomía.
Con eso pudo “entender cuándo debía ir al baño y qué alimentos me hacían bien fuera de casa. Además, los primeros meses dejé el reporteo en terreno para trabajar dentro del canal, y luego fui retomando las salidas de a poco hasta volver a mi trabajo normal en terreno este año”.
“Ha sido un ensayo y error”, cuenta. “Si tengo pautas largas de 6 u 8 horas, me preocupo de vaciar la bolsa antes de salir para estar tranquila. También suelo llevar mi propia comida si sé que en el lugar solo habrá frituras o comida rápida. Y en mi cartera, junto a mis llaves y mi libreta de notas, siempre va mi ‘kit de ostomizada’: una bolsa y placa de repuesto, y protector cutáneo, por si llego a tener una fuga”, relata sobre su nueva vida.
Pero el proceso también ha ido más allá de aprender a “cambiar la bolsa” cuenta. Al estar expuesta en pantalla casi todo su día laboral, se enfrenta a las exigencias estéticas propias de la televisión, por lo que también se ha convertido en un trabajo mental.
“Con la llegada de la bolsa, tuve que hacer un trabajo de reconciliación y entender que ‘la bolsa es vida’, lo que me ayudó a soltar ese estándar de perfección imposible. Hasta el día de hoy me sigo vistiendo igual que antes: uso pantalones de tiro bajo, tops cortos y bikini en la playa. No me importa que se vea la bolsa; es parte de mi realidad y me permite disfrutar de la vida”, dice.
Sin embargo, para Florencia Zaror, la sociedad chilena aún tiene deudas pendientes con este tipo de intervención. Aquello se refleja en un episodio que vivió mientras viajaba en metro.
“Me toca educar en situaciones cotidianas como en el transporte público. Como la ostomía no tiene terminaciones nerviosas, un golpe fuerte en esa zona me podría dañar sin que me dé cuenta en el momento. Al no poder ir de pie por el riesgo de golpes si el tren frena, he tenido que pedir el asiento preferente. La gente me mira mal, por lo que he tenido que levantarme la polera, mostrar la ostomía y explicarles mi situación para que me cedan el asiento“, relató.
Y una ostomía no siempre se nota a simple vista, por lo que los pacientes lucen como personas totalmente sanas y sin problema alguno, lo que se acentúa con la jovialidad de la periodista, pero la realidad es otra.
@florenciazaaa mi transformaciooon a una ostomizhada 🧚🏻♀️ #colitisulcerosa #ostomy #fyp #foryou ♬ suara asli – alvocadomanis🥑🫦
El alto costo del cuidado de una ostomía en Chile
Respecto a políticas públicas, la comunicadora también analiza algunos aspectos que faltan por mejorar en el país. Cuando recién le diagnosticaron colitis ulcerosa, se dio cuenta de que el tratamiento en el sistema privado era carísimo, por lo que tuvo que optar por acudir al sistema público; sin embargo, en el hospital que se atendía no había un especialista adecuado, por lo que tenía atenciones solo cada tres meses, además de que el recinto quedaba muy lejos de su hogar.
En el mismo lugar, relató, tuvo que hacer tratamientos con fármacos “no oficiales”: “Me daban mesalazina que no era de los laboratorios ideales; eran pastillas más económicas, que no eran ni siquiera recubiertas. Muchas veces me llevó a que mi cuerpo botara la pastilla completa”.
Desde la intervención, la periodista se atiende en el sistema privado que tiene los tratamientos adecuados para ella. No obstante, esto la obligó a retornar al trabajo antes de lo recomendado, además de que su familia ha tenido que hacer un esfuerzo mayor para poder pagarlo, ya que la colitis ulcerosa no está considerada en el GES.
Como referencia, Florencia Zaror relata que un paciente de ostomía puede gastar mensualmente hasta 200 mil pesos en insumos. Además, escasamente los baños públicos están adaptados para hacer un procedimiento de limpieza o cambio de bolsa: “Limpiar la bolsa en un baño común te expone a miles de microbios”, dice.
Con este estandarte, la periodista de Mega se ha impuesto el objetivo de educar y registrar todo su proceso con la ostomía y así alejarlo del “tabú”, explica, que lleva a muchos a esconderlo.
Sobre ello, la comunicadora de 25 años reflexiona: “Si me tuviera que hablar en ese momento, me diría: ‘Acepta y vive un día a la vez’. Me lo dijeron los doctores el día de la operación: ‘Hoy no puedes caminar, no puedes comer, no puedes salir corriendo, pero no significa que mañana no lo vas a poder hacer‘”.
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