Este jueves, el Ministerio de Salud amplió la Alerta Sanitaria decretada inicialmente para Atacama y Coquimbo debido a la emergencia hidrometeorológica, incorporando ahora a las regiones de Tarapacá y Antofagasta.
La medida busca reforzar la capacidad de respuesta de la autoridad sanitaria ante las afectaciones provocadas por el sistema frontal, particularmente en zonas donde se han registrado problemas de conectividad, aislamiento de localidades, interrupciones de servicios básicos y daños en infraestructura de salud.
Con la ampliación de la alerta, las subsecretarías de Salud Pública y Redes Asistenciales, las seremis y los servicios de salud dispondrán de facultades extraordinarias para movilizar con mayor rapidez recursos humanos, financieros y logísticos necesarios para enfrentar la emergencia.
Según explicó la subsecretaria de Salud Pública, Alejandra Pizarro, la medida permitirá adoptar distintas acciones para responder a las necesidades que surjan en las zonas afectadas.
“La alerta permite evaluar y ordenar la contratación y traslado de personal; la realización de trabajos extraordinarios; la adquisición directa de bienes, servicios, equipamiento e insumos entre otras medidas”, señaló la autoridad.
Desde el Ministerio de Salud indicaron que la ampliación se fundamenta, entre otros factores, en la existencia de zonas aisladas y dificultades de conectividad que podrían afectar la derivación de pacientes y el acceso de la población a los servicios de salud.
A ello se suma la afectación de servicios básicos y de infraestructura sanitaria producto del sistema frontal.
De acuerdo con reportes de Senapred, en Tarapacá y Antofagasta también se mantienen albergues operativos. En estos recintos, la autoridad sanitaria local se encuentra realizando labores de vigilancia para resguardar el estado de salud de las personas damnificadas.
Recomendaciones sanitarias
Ante la emergencia, la autoridad sanitaria entregó una serie de recomendaciones para la población de las zonas afectadas, principalmente respecto del consumo de agua potable y la limpieza de viviendas que hayan sido afectadas por barro o aguas servidas.
En cuanto al consumo de agua, el Minsal recomendó preferir aquella proveniente de la red pública, embotellada o distribuida mediante camiones aljibe o estanques dispuestos por la empresa sanitaria o los municipios.
Si no se dispone de agua potable, se aconseja hervirla durante al menos un minuto, dejarla enfriar y almacenarla en recipientes limpios y con tapa.
En caso de no poder hervirla, se puede desinfectar agregando 10 gotas de cloro doméstico sin aroma por cada litro de agua y esperando 30 minutos antes de consumirla. Si el agua no presenta un leve olor a cloro, se debe repetir la dosis y esperar otros 30 minutos.
Para la limpieza de viviendas afectadas por aguas servidas o barro, la autoridad recomendó eliminar los elementos que hayan estado en contacto con estos residuos, debido a la presencia de microbios, bacterias y virus que pueden representar un riesgo para la salud.
Además, se aconseja mantener a los niños alejados de las zonas afectadas hasta finalizar las labores de limpieza, utilizar guantes de goma, calzado de suela dura y protección ocular, y lavarse frecuentemente las manos con agua potable —o previamente hervida y fría— y jabón.
También se recomienda retirar el barro y desechar materiales difíciles de limpiar, como alfombras y juguetes rellenos, además de eliminar los residuos sólidos acumulados en patios.
Para desinfectar utensilios de cocina y de limpieza, el Minsal indicó utilizar una taza de cloro diluida en 10 litros de agua potable.