Sociedad
Martes 23 junio de 2020 | Publicado a las 10:19
Volc√°n a 9 mil kil√≥metros jug√≥ rol en ca√≠da de la rep√ļblica romana y los faraones, seg√ļn estudio
Por Emilio Lara
La información es de Agence France-Presse
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El asesinato de Julio C√©sar en el a√Īo 44 previo a la era com√ļn desencaden√≥ una lucha por el poder de casi dos d√©cadas que condujo a la ca√≠da de la Rep√ļblica Romana y al surgimiento del Imperio Romano.

Los registros hist√≥ricos indican que el per√≠odo estuvo marcado por avistamientos extra√Īos en el cielo, temperaturas inusualmente bajas y hambruna generalizada, y un nuevo estudio sugiere que la causa pudo haber sido una erupci√≥n volc√°nica en Alaska, a 9.400 kil√≥metros de distancia.

La investigaci√≥n fue publicada el lunes en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos y en ella un equipo internacional de cient√≠ficos e historiadores utiliz√≥ un an√°lisis de cenizas volc√°nicas (tefra) encontradas en n√ļcleos de hielo del √Ārtico para vincular el inexplicado per√≠odo de clima extremo en el Mediterr√°neo con la erupci√≥n del volc√°n Okmok de Alaska, en el 43 a. C.

“Encontrar pruebas de que un volc√°n al otro lado de la Tierra entr√≥ en erupci√≥n y contribuy√≥ efectivamente a la desaparici√≥n de los romanos y los egipcios y al surgimiento del Imperio Romano es fascinante”, dijo el autor principal del estudio, Joe McConnell, del Instituto de Investigaci√≥n del Desierto (DRI) en Reno, estado de Nevada.

El advenimiento del Imperio Romano tambi√©n puso fin a la dinast√≠a de los Ptolomeos, la √ļltima de los faraones egipcios.

“Ciertamente muestra cu√°n interconectado estaba el mundo incluso hace 2.000 a√Īos”, agreg√≥ McConnell.

√Čl y el suizo Michael Sigl comenzaron a investigar el asunto cuando encontraron en 2019 una capa de ceniza en un buen y poco frecuente estado de conservaci√≥n dentro de una muestra de n√ļcleo de hielo.

Luego se realizaron nuevas mediciones en n√ļcleos de hielo de Groenlandia y Rusia, algunos de los cuales fueron perforados en la d√©cada de 1990 y almacenados en archivos.

Entonces lograron distinguir dos erupciones distintas: un evento poderoso pero localizado y de corta duraci√≥n a principios del a√Īo 45 a. C., seguido de un hecho mucho m√°s extenso y extendido en el a√Īo 43 a. C., cuyas consecuencias duraron m√°s de dos a√Īos.

Coincidencia perfecta

Los investigadores realizaron un an√°lisis geoqu√≠mico en las muestras de cenizas encontradas en el hielo de la segunda erupci√≥n y esas coincidieron perfectamente con el evento Okmok, una de las mayores erupciones de los √ļltimos 2.500 a√Īos.

“La coincidencia de tefra no puede ser mejor”, dijo el vulcan√≥logo Gill Plunkett, de la Queen’s University de Belfast.

El equipo reunió más pruebas provenientes de otras partes del mundo, desde registros climáticos obtenidos a partir de anillos de árboles en Escandinavia hasta formaciones de cuevas en el noreste de China.

Estos datos se introdujeron en un modelo clim√°tico, que suger√≠a que los dos a√Īos posteriores a la erupci√≥n fueron de los m√°s fr√≠os del hemisferio norte en 2.500 a√Īos.

Las temperaturas con promedios estacionales pueden haber sido hasta siete grados Celsius por debajo de lo normal durante el verano y el oto√Īo despu√©s de la erupci√≥n, con precipitaciones oto√Īales que llegan hasta 400% del nivel normal en el sur de Europa.

“En la regi√≥n mediterr√°nea, estas condiciones h√ļmedas y extremadamente fr√≠as durante la primavera agr√≠cola y las temporadas de oto√Īo probablemente redujeron el rendimiento de los cultivos y agravaron los problemas de suministro durante las turbulencias pol√≠ticas en curso en ese per√≠odo”, dijo el arque√≥logo cl√°sico Andrew Wilson, de la Universidad de Oxford.

También coincidieron en el fracaso del Nilo para inundar las llanuras y las subsiguientes enfermedades y hambruna, agregó Joe Manning, historiador de la Universidad de Yale.

Extra√Īos avistamientos

La erupci√≥n tambi√©n puede explicar fen√≥menos atmosf√©ricos inusuales observados en los registros de la √©poca, como halos solares, el sol oscureci√©ndose en el cielo o la “aparici√≥n” de tres soles, un fen√≥meno conocido como un “perro solar”.

Pero los autores agregaron que muchas de estas observaciones tuvieron lugar antes de la erupci√≥n de Alaska y podr√≠an estar relacionadas con otra erupci√≥n, m√°s peque√Īa, del monte Etna en el 44 a. C.

McConnell sostuvo que si bien muchos factores contribuyeron a la ca√≠da de la Rep√ļblica Romana y el Reino Ptolemaico, la erupci√≥n del Okmok jug√≥ un papel importante para su crisis y adem√°s ahora ayuda a llenar un vac√≠o de conocimiento que hab√≠a desconcertado a los historiadores.

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