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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Con la presencia de José Antonio Kast, se realizó el cambio de mando del Tribunal Constitucional, donde María Pía Silva juró como la nueva presidenta, reemplazando a Daniela Marzi. Silva, experta en Derecho Constitucional y discípula de Alejandro Silva Bascuñán, cuenta con una extensa trayectoria académica y un pasado ligado a la Democracia Cristiana. Su llegada es relevante ya que la presidencia del TC tiene voto dirimente en caso de empate, crucial para el Ejecutivo. En su discurso destacó el rol del TC como garante del Estado de Derecho. Autoridades como Fernando Rabat y Claudio Alvarado resaltaron que las decisiones del tribunal son jurídicas, no políticas.

Con la presencia del Presidente de la República, José Antonio Kast, se realizó la ceremonia de cambio de mando del Tribunal Constitucional.

En la instancia, la ministra María Pía Silva juró como nueva presidenta del organismo, en reemplazo de Daniela Marzi, quien encabezó la institución durante los últimos dos años.

La abogada de la Universidad Católica, magíster en Derecho Constitucional y discípula del constitucionalista Alejandro Silva Bascuñán, cuenta con una extensa trayectoria académica y un pasado ligado a la Democracia Cristiana.

Silva integra el Tribunal Constitucional desde 2018, tras ser designada por la Corte Suprema, y ejercerá la presidencia por un año, ya que en 2027 concluye su período en el organismo.

Su llegada cobra relevancia porque la presidencia del TC cuenta con voto dirimente en caso de empate técnico en las votaciones de los ministros, una atribución que podría ser clave en futuras causas de alto interés para el Ejecutivo.

En su discurso, Silva destacó el rol del Tribunal Constitucional como garante del Estado de Derecho y subrayó que el control que ejerce el organismo no es político ni de mérito, sino estrictamente jurídico.

“El control que aquí se ejerce no es político ni de mérito, sino estrictamente jurídico y se ejerce desde razones de orden normativo conforme a una metodología propia de las ciencias jurídicas”, afirmó.

Tras la ceremonia, el ministro de Justicia, Fernando Rabat, abordó las críticas que han calificado al Tribunal Constitucional como una “tercera Cámara”.

Al respecto, Rabat dijo que el gobierno confía en que las instituciones cumplen el rol que les asigna la Constitución.

“Confiamos en que cada una de las instituciones de la República va a actuar conforme a lo que son las atribuciones, las competencias que le asigne la Constitución Política de la ley. Nos parece que las instituciones están cumpliendo con ese mandato”, señaló.

En la misma línea, el biministro Claudio Alvarado, afirmó que las decisiones del tribunal responden a fundamentos jurídicos y no a criterios políticos.

“Cuidar la institucionalidad y la constitucionalidad de las normas en nuestro país. Y aquí lo importante es que las instituciones funcionen y funcionen de la mejor manera posible”, dijo.

El Tribunal Constitucional entra en una nueva etapa, con la mirada puesta en el voto dirimente de la ministra y presidenta del organismo, María Pía Silva, y su eventual impacto en temas relevantes para el gobierno.