Sociedad
S√°bado 02 marzo de 2019 | Publicado a las 13:27
Francisco Boix, el fotógrafo que se atrevió a retratar el horror nazi en un campo de concentración
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Aunque han pasado casi 75 a√Īos del final de la II Guerra Mundial, las impactantes historias que dej√≥ aquella etapa de la historia siguen sorprendiendo.

Una de ellas es la protagonizada por Francisco Boix, un fot√≥grafo espa√Īol que se atrevi√≥ a retratar el horror nazi en el campo de concentraci√≥n de Mauthausen, lugar en el que permaneci√≥ detenido.

Hoy en día estas instantáneas forman parte de un material de incalculable valor histórico que grafican las condiciones y los tratos que recibieron los miles de prisioneros.

Boix naci√≥ el 31 de agosto de 1920 en Barcelona, Espa√Īa, y desde peque√Īo comenz√≥ a interesarle la fotograf√≠a.

En su adolescencia ingres√≥ a las Juventudes Socialistas Unificadas de Catalu√Īa, y durante la Guerra Civil de Espa√Īa comenz√≥ a trabajar como fot√≥grafo de la revista Juliol. Tras combatir en la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola, en 1939 termin√≥ exili√°ndose en Francia, pa√≠s en el que tuvo participaci√≥n en la Resistencia Francesa.

Francisco Boix
Francisco Boix

Sería en mayo de 1940 cuando terminó cayendo prisionero de los nazis, quienes invadían Francia. Su condición como prisionero de guerra le ayudó a aprender alemán, lo que a futuro le sería de gran utilidad.

Un a√Īo despu√©s fue trasladado al Campo de concentraci√≥n de Mauthausen-Gusen en Austria, la que por aquel entonces estaba integrada al III Reich. Tal como recoge el peri√≥dico espa√Īol ABC, en este lugar Boix se convirti√≥ en uno de los m√°s de 7.200 presos espa√Īoles que sufrieron las vejaciones por parte de las Schutzstaffel (SS).

Sus conocimientos en fotografía llamaron la atención de los nazis, quienes lo reclutaron para que formara parte del Erkennungsdienst, un grupo de prisioneros encargados de tomar las fotografías a los detenidos que llegaban al lugar.

Francisco Boix
Francisco Boix

Pero no s√≥lo eso, ya que adem√°s se le encarg√≥ la labor de fotografiar a todas las personalidades alemanas que llegaban hasta el campo de concentraci√≥n, as√≠ como tambi√©n de dejar constancia de las muertes ‚Äúno naturales‚ÄĚ de los reos.

Fue así como comenzó a registrar los terribles días que se vivían al interior del campo, en donde nunca se pudo comprobar fehacientemente cuantas personas murieron. No obstante, se estima que entre 122 mil y 320 mil prisioneros perdieron la vida.

Todo comenzó a dar un giro en 1943, cuando la derrota de la Wehrmacht en Stalingrado (hoy llamada Volgogrado) ante el Ejército Rojo, y la inminente llegada de los aliados, hizo que los altos mandos ordenaran la destrucción de toda evidencia respecto a las atrocidades que en Mauthausen se cometieron.

Francisco Boix
Francisco Boix

As√≠ lo explic√≥ el propio Boix a los aliados una vez que estos llegaron al campo de concentraci√≥n: ‚ÄúCuando el ej√©rcito alem√°n fue derrotado en Stalingrado, lleg√≥ una orden del Departamento Pol√≠tico de Berl√≠n para que se destruyesen todas las pel√≠culas. Mi anterior jefe de las SS cumpli√≥ esa orden hasta que se cans√≥ y me dieron la orden de continuar‚ÄĚ.

Esto termin√≥ convirti√©ndose en un gran error para los planes nazis, ya que Boix comenz√≥ a guardar todos los negativos que pudo. Con la ayuda de sus camaradas, as√≠ como tambi√©n de los reos espa√Īoles, escondieron el material en todo tipo de lugares, como chimeneas o bajo los barracones.

Fue así como el catalán conservó más de 20.000 imágenes en las que se retrataba la barbarie a la que fueron sometidas las miles de personas ahí encerradas. Esta cifra corresponde a un tercio del total de los registros que se hicieron en el Erkennungsdienst.

Francisco Boix
Francisco Boix

Muchos de estos registros fueron presentados como evidencia para los juicios realizados en N√ļremberg y Dachau en contra de las autoridades nazis.

En ellas se podían ver desde cuerpos brutalmente tratados, hasta prisioneros famélicos que vivian en pésimas condiciones.

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