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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Rumanía se convierte en la capital mundial del consumo de alcohol, con un promedio de 17 litros de alcohol puro por persona al año, según la OMS. El país se destaca por la alta ingesta de cerveza, el consumo de su bebida tradicional llamada țuică y una cultura arraigada en el consumo de alcohol desde temprana edad, donde incluso los niños son expuestos a beber. Expertos señalan que factores genéticos y falta de programas de prevención contribuyen a esta problemática, que ha llevado a que miles de rumanos mueran anualmente por causas relacionadas con el alcohol.

Mientras en Chile las estadísticas afirman que se consume menos de 7 litros de alcohol per cápita al año, existe un país europeo donde esa cifra llega a más del doble. Es un nivel tan preocupante que expertos afirman que en esa nación existen niños de 12 años que ya presentan tendencias adictivas por la bebida.

Se trata de Rumanía, donde los hombres consumen en promedio tres botellas de cerveza al día, algunos incluso la toman en el desayuno, y donde circula una bebida típica que puede superar el 55% de alcohol.

Rumania y su consumo de alcohol

Así lo destaca un reportaje del medio inglés The Sun. Este relata cómo los bares de algunas ciudades reciben bebedores desde las primeras horas de la mañana. Además, resumen una cultura profundamente marcada por el consumo de alcohol que ha convertido al país en uno de los mayores bebedores del planeta.

Según datos citados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), los rumanos consumen en promedio cerca de 17 litros de alcohol puro al año por persona, una cifra que equivale a unas 750 cervezas anuales, o aproximadamente dos latas de 500 cc aproximadamente diarias sin días de descanso.

Es más, en el caso de los hombres, el consumo llega incluso a 27 litros al año, lo que representa más de tres cervezas al día. A su vez, citan estudios de la Comisión Europea que estiman que alrededor de 8 mil rumanos mueren cada año por causas relacionadas con el alcohol (22 muertes diarias, casi una cada hora).

La capital mundial del consumo de alcohol

¿Qué hace que Rumanía sea la capital mundial del consumo de alcohol? El precio y los grados alcohólicos. En supermercados, una lata de cerveza puede costar solo un poco más de $600 pesos chilenos, mientras que una botella de vino blanco se vende por alrededor de tres mil pesos.

A esto se suma la popularidad de su bebida tradicional conocida como la țuică, un aguardiente de frutas que puede alcanzar hasta 55% de alcohol, e incluso más cuando se produce de manera artesanal, algo extremadamente común en zonas rurales.

Como si fuera poco, el consumo de alcohol también está profundamente arraigado en la vida social de los rumanos. Es común que en los hogares se ofrezca alcohol a los visitantes. Sin embargo, también es aceptado que los niños tomen en las casas a muy temprana edad por propia motivación de los padres.

Niños adictos

Asimismo, recalcan que beber desde una edad temprana se considera un símbolo de madurez y una herramienta para que los jóvenes se conecten y alcancen una “sensación de bienestar”.

Por su lado, una nota de Radio Rumanía Internacional (RRI), afirma que los especialistas aseguran que la herencia genética es un factor importante en cuánto se bebe en este país. Las personas con un familiar de primer grado que tiene problemas de alcoholismo presentan altos riesgos de desarrollar una dependencia, añaden.

A pesar de ello, las autoridades rumanas no tienen un programa coherente de prevención y rehabilitación de las personas dependientes del alcohol, dice el citado medio.

De acuerdo a informes de la OCDE citados por Euronews, en varios países europeos, incluida Rumanía, niños desde los 11 años ya han probado alcohol, mientras que desde los 14 o 15 años ya hay casos de adicciones. Sobre esto, los expertos advierten que comenzar a beber tan temprano aumenta el riesgo de dependencia, problemas de salud mental y deterioro cognitivo.

Si bien la mayoría de los países de la Unión Europea ha reducido su consumo en la última década, Rumanía figura entre las excepciones, junto con Portugal y España, donde el consumo per cápita ha aumentado.