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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó sobre el creciente gasto militar global, destacando que los rearmes provocan impulsos momentáneos que empeoran el déficit y alimentan la inflación. Cerca de la mitad de los países del mundo están aumentando sus presupuestos militares, con picos de gasto que duran en promedio más de dos años y medio, financiados en gran parte a través de aumentos del déficit. Estos incrementos en defensa generan desafíos a medio plazo, como un aumento de la deuda pública y deterioro de saldos externos.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó este miércoles del rápido aumento del gasto militar global y apuntó que los aumentos de demanda que implican los rearmes en cada economía suele ser impulsos momentáneos que empeoran el déficit y alimentan la inflación.

En uno de los dos capítulos de su próximo Informe de Perspectiva Global que ha adelantado hoy, el organismo apuntó que se vive un crecimiento del sector armamentístico en todo el mundo, con cerca de la mitad de los países del mundo incrementado sus presupuestos militares.

A partir de datos de 164 países que parten de 1946, el análisis constata que los grandes incrementos en defensa se han vuelto más frecuentes, especialmente en las economías emergentes y en desarrollo, y apunta que las ventas de armas de los grandes contratistas globales se han duplicado en las últimas dos décadas.

Aumenta el gasto militar mundial

Los picos de gasto analizados duran de media algo más de dos años y medio y suponen un aumento de inversión en defensa de 2,7 puntos porcentuales del producto interior bruto (PIB), con cerca de dos tercios de estas partidas financiadas a través de aumentos del déficit.

“Si bien el consiguiente aumento del gasto en defensa puede impulsar la actividad económica a corto plazo -elevando el consumo y la inversión, particularmente en los sectores relacionados con la defensa-, también incrementa temporalmente la inflación y crea importantes desafíos a medio plazo” al tender a generar un sobrecalentamiento económico, subraya.

El estudio indica que de media los déficits empeoran en 2,6 puntos porcentuales del PIB, y la deuda pública aumenta en 7 puntos en los tres años posteriores al inicio de un rearme, y que a su vez los saldos externos de la mayoría de países se deterioran debido a que la demanda se suele orientar hacia armamento importado.

Una medida costosa

“Los auges económicos en tiempos de guerra son especialmente costosos, con un aumento de la deuda pública de aproximadamente 14 puntos porcentuales del PIB y una caída del gasto social en términos reales”, destaca el FMI.

El organismo considera en todo caso que una estrecha coordinación con la política monetaria y un rearme que “priorice la inversión pública y fomente mercados más integrados para la producción de equipo militar” pueden aumentar la productividad a largo plazo.

En el otro capítulo adelantado de su Informe de Perspectiva Global, que se publica el próximo 14 de abril, el FMI busca ponderar las implicaciones macroeconómicas de las guerras y destaca el papel, por ejemplo, de la reestructuración temprana de la deuda y de la persistencia de los apoyos internacionales, incluyendo ayuda y desarrollo de capacidades, para evitar erosiones duraderas.

“Los esfuerzos de recuperación son más eficaces cuando se complementan con reformas internas para reconstruir las instituciones y la capacidad estatal, promover la inclusión y la seguridad, y mitigar la pérdida de capital humano”, puntualiza.