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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Molly Lambert, joven británica de 22 años, vivió creyendo erróneamente que era pedófila debido a pensamientos obsesivos e incontrolables sobre niños. Tras años de sufrimiento, descubrió que padecía trastorno obsesivo compulsivo (TOC), específicamente la variante TOC de tipo P. Luego de recibir el diagnóstico y comprender su condición, Lambert alienta a buscar ayuda temprana para evitar más sufrimiento.

Una mujer británica llamada Molly Lambert, vivió gran parte de su adolescencia convencida de que era una amenaza para los demás, creyendo que era pedófila; atormentada por pensamientos sexuales y violentos sobre niños que aparecían en su mente de forma repentina e incontrolable.

La angustia fue tan intensa que llegó a creer lo peor de ella, y afirma que “pensé que era un monstruo”, hasta que una serie de tratamientos de salud mental evidenciaron que se trata de un trastorno obsesivo compulsivo, también conocido en la jerga popular como TOC.

TOC tipo P… de pedofilia

La joven, hoy de 22 años, relató a South West News Service (SWNS) que desde niña sufría ansiedad y ataques de pánico. Sus preocupaciones solían girar en torno a la muerte o a la posibilidad de que alguien fuera secuestrado, hasta que a los 15 años comenzó a experimentar pensamientos intrusivos mucho más perturbadores.

“Sentía que podía hacer daño a alguien”, explicó en una entrevista, y agregó que los pensamientos eran tan persistentes que terminó creyendo que eran reales. Por miedo y vergüenza, evitó contarlo, incluso mientras asistía a una terapia.

Pero a los 19 años, relata, cuando encontró en redes sociales un video que hablaba sobre el trastorno obsesivo-compulsivo con temática pedófila, una variante poco conocida del trastorno, sospechó que lo que vivía podía tener otra explicación.

De acuerdo con especialistas, el TOC se caracteriza por la presencia de pensamientos o miedos no deseados (obsesiones) que generan ansiedad y que suelen ir acompañados de conductas repetitivas destinadas a aliviarla. En algunas variantes, la persona experimenta una intensa “rumiación mental”, o pensamientos persistentes que giran una y otra vez sobre la misma idea sin resolverse.

Además, está el llamado TOC de tipo P, que es donde las obsesiones se centran en el temor de sentirse atraído sexualmente por menores o de cometer abuso, pese a que quienes lo padecen no desean hacerlo. Precisamente esa contradicción genera angustia y refuerza la ansiedad, explica el Instituto Nacional de Salud estadounidense.

“Me habría ahorrado años de sufrimiento”

En agosto de 2025, tras años de silencio y ataques de pánico cada vez más intensos, Lambert decidió hablar con total honestidad con los profesionales que la atendían, y fue recién entonces cuando recibió el diagnóstico formal.

“Durante años creí que era una mala persona”, dijo al citado medio. “Pero ponerle nombre a lo que me pasaba me permitió entender que era mi cerebro luchando contra pensamientos que nunca quise tener”, agregó.

“No se trata de ser pedófilo, sino de que esos pensamientos existen y tu cerebro se aferra a ellos”, explicó Lambert, que concluyó que “el TOC se basa en la incertidumbre. Te plantea preguntas como ‘¿y si…?’ y no puedes demostrar que está equivocado”.

Finalmente, admitió que desearía haber recibido un diagnóstico antes, ya que eso “me habría ahorrado años de sufrimiento”.